Crimen uniformado: introducción

06 October 1997
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Crimen Uniformado presenta una colección de estudios pormenorizados de casos de involucramiento de las fuerzas de seguridad latinoamericanas en la producción y el tráfico de drogas ilícitas.

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Crimen Uniformado presenta una colección de estudios pormenorizados de casos de involucramiento de las fuerzas de seguridad latinoamericanas en la producción y el tráfico de drogas ilícitas. La edición es producto de un proyecto de investigación sobre la relación entre drogas y democracia, coordinado por el Transnational Institute (TNI), con sede en Amsterdam, y Acción Andina, mediante el Centro de Documentación e Información Bolivia (CEDIB) en Cochabamba, Bolivia.

Desde 1996, dicho proyecto ha analizado los daños ocasionados por el tráfico de drogas ilícitas y las actuales estrategias para combatirlo, a las políticas domésticas latinoamericanas. Participan en el esfuerzo más de veinte investigadores de 16 países, cuyos enfoques han sido: (1) Las consecuencias de la transnacionalización de las políticas antidrogas militarizadas, incluyendo: las violaciones a los derechos humanos, la legislación represiva, y la relegitimización de un rol doméstico del aparato militar; y (2) Los efectos del aumento en el involucramiento de representantes de las estructuras militares, policiales, de inteligencia y de la burocracia estatal, en el negocio de las drogas ilícitas. Se trata, por ejemplo: de la institucionalización de estructuras criminales; la asociación entre violencia criminal y violencia política; el efecto corrosivo de la corrupción en el sistema judicial y el de seguridad; la criminalización de la política y la economía; y la sobrevivencia de estructuras de poder autoritarias en base a los dineros ilícitos.

Crimen Uniformado es parte de una serie de publicaciones del equipo, cuyo primer producto (1) fue galardonado, en octubre de 1997, con el Premio Simón Bolivar de Periodismo Escrito, otorgado por el Parlamento Latinoamericano. Algunos de los materiales a producirse serán orientados específicamente a la Sesión Especial sobre Drogas de la Asamblea General de las Naciones Unidas, en junio de 1998. Se propone estimular la reflexión sobre los enfoques prohibicionistas y represivos de las políticas convencionales, y apuntar a políticas que se basen en principios de comercio justo, desarrollo, democracia, respeto a los derechos humanos, y prevención de conflictos.

Los investigadores opinan que los problemas en los dos extremos de la cadena de las drogas ilícitas - la producción de cultivos y el consumo individual de drogas- deben resolverse en el marco de políticas de desarrollo sostenible y de salud pública, respectivamente. En medio se encuentran el procesamiento de drogas, el tráfico de gran escala, y el lavado de activos, que juntos representan más del 10% del comercio mundial de artículos de consumo. La colección Crimen Uniformado se centra en estos momentos de la cadena. Los múltiples ejemplos del daño a los frágiles procesos democráticos en América Latina, ocasionado tanto por el circuito de las drogas ilícitas, como por las políticas antidrogas, destacan la urgencia de diseñar -para estos sectores de la economía ilegal- políticas internacionales de "reducción de daño político". Nuestras futuras publicaciones incluirán varias propuestas concretas con esta orientación.

Los textos presentados en Crimen Uniformado buscan aclarar detalles del modus operandi de la corrupción a nivel de las instituciones de seguridad nacional y ciudadana. Cuestionan la imágen de "un aparato estatal asediado por los criminales en busca de protección para sus viles actos"; los casos investigados sugieren la existencia de dinámicas mucho más complejas y de mezclas mucho más íntimas entre las estructuras criminales y estatales, donde oficiales uniformados se encuentran completamente integrados en los niveles operativos de la economía ilegal. En adición a los sobornos generalizados -la categoría más baja de la corrupción- la edición aporta evidencias de involucramiento uniformado al más alto nivel, desde la protección al tráfico de drogas ilícitas hasta la participación directa en la logística del negocio.

El capítulo sobre México, escrito por Carlos Fazio, indaga en el altamente publicitado arresto, a principios de 1997, del general Jesús Gutiérrez Rebollo, el zar antidrogas que fue acusado de haber brindado protección a uno de los cárteles más grandes del país. Fazio describe, con una vivacidad temerosa, los detalles del escándalo que se desarrolló y alumbró el avanzado rol de militares de la alta jerarquía en la economía de drogas ilícitas. Mucho más allá de una presentación de casos de corrupción comprobados, Fazio analiza la complejidad política del fenómeno, sacando a luz el uso que le dan las agencias estadounidenses para reestructurar, penetrar y controlar partes del aparato mexicano de seguridad, a tal grado que -en este caso- la soberanía de México quedó en entredicho.

Theo Roncken (Holanda) analiza el caso del narcoavión boliviano, el transporte de varias toneladas de cocaína destinadas a los amigos del general Gutiérrez Rebollo en México, interceptadas en Perú en septiembre de 1995. El capítulo de Roncken no sólo documenta el involucramiento de altos oficiales bolivianos en este caso particular, sino advierte la existencia de un patrón de crimen uniformado ininterrumpido, trazando los mayores escándalos de tráfico de drogas de la historia boliviana. Si los niveles de corrupción expuestos causan asombro, el análisis de las prácticas antidrogas y el oscuro mundo de la rivalidad entre las agencias de interdicción e inteligencia nacionales e internacionales, dejan al lector completamente perplejo.

El capítulo escrito por Jayme Brener (Brasil) nos introduce en las intrigas propias del negocio en América Latina. Brener describe el asesinato del zar antidrogas del Paraguay, general Rosa Rodríguez, en octubre de 1994, justo cuando estaba a punto de revelar el rol principal, en el negocio de las drogas, del expresidente del país, el general Andrés Rodríguez (el primer presidente en democracia, después de décadas de la dictadura militar de Stroessner). La información del general Rosa Rodríguez, publicada después de su muerte, echa luz a un oscuro programa de entregas encubiertas, organizado por agentes de la DEA, originalmente, para desmantelar la ruta paraguaya de tránsito de drogas, posteriormente desviado.

En el caso de Honduras, Thelma Mejía relata la larga historia del involucramiento militar en el tráfico de drogas, intensificado en la época de las operaciones contrarrevolucionarias para derrumbar al gobierno Sandinista de Nicaragua, mantenido hasta el día de hoy.

La misma relación sospechosa entre las operaciones anticomunistas y las estructuras del tráfico de drogas se revela en el artículo sobre Colombia, escrito por Frank Smyth. El autor se concentra en las estructuras paramilitares colombianas como principales traficantes de drogas y financiadores de la escalada guerra sucia, que ganó para Colombia su reputación como el país más sangriento del mundo. Smyth documenta información nueva e impactante sobre el rol instrumental que tuvo la CIA en la creación de esas estructuras paramilitares, contrarrestando así los esfuerzos, de la DEA y de la nueva división antinarcóticos en la CIA, por desmantelar los cárteles de la droga en Colombia.

Los dos otros casos publicados en esta colección tienen un caracter algo diferente. El asesinato del fotógrafo José Luis Cabezas en Argentina es el punto de partida que permite a Adriana Rossi (Italia) describirnos el proceso general de criminalización del aparato estatal argentino, en el cual, el factor drogas tan sólo es uno entre muchos. También la contribución de Samuel Blixen se forma alrededor de un asesinato: el de Eugenio Berríos, bioquímico chileno que desapareció en 1991 y cuyo cuerpo fue encontrado más tarde en Uruguay. Berríos fue convocado como uno de los testigos principales del caso Letelier. (2) Blixen relata en detalle la escalofriante historia de Berríos y asocia su muerte con las estructuras de inteligencia militar que sobrevivieron los años de dictadura militar en el Cono Sur y que, probablemente, usaron las cualidades profesionales del bioquímico para realizar experimentos de procesamiento de cocaína.

Abrimos esta publicación con el capítulo escrito por Ricardo Soberón (Perú); trabajo que nos introduce en algunos conceptos en torno a la corrupción, distinguiendo diferentes niveles de involucramiento y haciendo más comprensible la fragilidad moral de las instituciones estatales en América Latina así como la lógica que funciona detrás de los mecanismos corruptivos de ambas partes: los traficantes de droga y los representantes del Estado. Soberón concluye subrayando la necesidad de reemplazar la inútil Guerra a las Drogas por políticas más eficientes que no sacrifiquen la salud institucional de las agencias del Estado de Derecho, respetando, a la vez, el propósito original de proteger la salud individual y colectiva.

Estas visiones son reflejadas por el catedrático Amartya Sen, en el capítulo "De corrupción y crimen organizado" del recién publicado World Drug Report (Informe Mundial sobre Drogas) del Programa de Control de Drogas de las Naciones Unidas: "En la búsqueda de soluciones, la reforma de políticas gubernamentales es, sin duda, importante. Es claro que no es correcto sacrificar todas las demás metas sociales para únicamente minimizar el crimen y la corrupción (aunque sea una tarea importante), pero es particularmente necesario examinar y escudriñar las reglas, regulaciones y otras políticas para ver si, en efecto, promueven el propósito para el cual fueron diseñadas, sin crear más problemas que soluciones".

Notas

1. "Guerra antidrogas, democracia, derechos humanos y militarización en América Latina", coedición en castellano e inglés de: Transnational Institute, Inforpress Centroamericana y el Centro de Documentación e Información Bolivia, abril de 1997. Otra publicación que anticipó la presente es: "Reluctant Recruits: The US Military and the War on Drugs", publicado por WOLA (Washington Office on Latin America), agosto de 1997.
2. Orlando Letelier, excanciller chileno, fue asesinado en 1976 en Washington, donde vivía exiliado y ocupaba el cargo de director del Transnational Institute.