Entrevista con Isabel Letelier, viuda de Orlando Letelier

Pensé en Orlando y recordé que los muertos no callan...
29 November 1998
Article

Entrevista con Isabel Letelier, viuda de Orlando Letelier, tras la detención de Pinochet en Londres.

Pensé en Orlando. Esa fue mi primera reacción. Porque alguien es responsable de todo lo que ha ocurrido. Y el fallo de los lores fue una respuesta, una sorpresa grata, la satisfacción de sentir que la justicia existe, que es posible.

Dice Isabel Margarita Morel, viuda de Orlando Letelier, cuyo asesinato en Washington, en 1976 - por órdenes de la policía política de Pinochet -, se convirtió en un caso emblemático de la violación de los derechos humanos en Chile durante la dictadura militar.

Esperé el fallo con algunas amigas, porque quería que esa emoción —la que resultara del fallo— fuera compartida. Y el fallo me hizo recordar que "los muertos no callan" (nombre de una película alemana acerca de los asesinatos del excanciller Letelier y del también exministro de Salvador Allende, José Tohá). Cuando escuché el tercer voto por el no a la inmunidad de Pinochet sentí una enorme satisfacción, por la justicia, en su más amplio significado. Ese fallo ratifica que lo ocurrido en Chile, durante la dictadura militar, no es algo local de nuestro dictador y de nuestro país. La justicia también es trasnacional. Ya no era solamente el caso Letelier. La justicia existe. Y llega.

¿Cuál fue su primera sensación después del fallo?

Satisfacción profunda. Pero no euforia, porque me preocupa que un gran segmento de chilenos no lo quiere o no lo puede entender.

Aquellos que consideran que la "soberanía nacional" fue atropellada...

Ellos. Los que quieren desviar la mirada. Pinochet no es Chile. La soberanía nacional no reside en él. El es un hombre que asumió ser el "gran vengador". Pinochet es parte de la Guerra Fría, y eso sus seguidores lo tienen grabado en el disco duro.

¿A qué atribuye usted esa situación?

Viví en Estados Unidos antes y después del golpe militar de 1973. Y conocí de cerca lo que era la doctrina de seguridad nacional desarrollada para América Latina. Vi cómo se preparaba a los militares en materia de contrainsurgencia y la propaganda que acompañaba esa preparación, creando un "enemigo inmanente". Y durante el gobierno de la Unidad Popular eso se elevó a niveles inconcebibles. La manipulación por el miedo se hizo de manera científica en Chile. Y el producto es esta gente que se niega a ver, a escuchar, a entender...

¿Ni siquiera la globalización ha logrado revertir esa situación en el "disco duro" de esos chilenos "blindados" en su pinochetismo?

No, porque somos un país insular, estrecho en su cabeza. Y me sorprende que ese segmento al que aludo, que tuvo las mejores oportunidades de educación, que consumió la mayor parte de las proteínas disponibles, no comprenda que está defendiendo una causa indefendible. Es gente que quedó dañada. Y ni siquiera está consciente de ello.

¿Qué ocurre en el otro lado?

Temo que las expectativas sean desproporcionadas. Este fallo, con ser un hito importantísimo, no provocará una reacción en cadena de manera automática en lo que a justicia se refiere... Pinochet es responsable de todas las muertes ocurridas en Chile desde que asaltó el poder. Por ejemplo, de la muerte del excomandante en jefe del Ejército, el general Carlos Prats, al que envió al exilio y que murió en un atentado terrorista en Buenos Aires, en octubre de 1974. Y no olvidemos que Pinochet dejó en libertad, cuando tomó el poder, a los asesinos de otro comandante en jefe del Ejército, el general René Schneider, asesinado en octubre de 1973 por un comando de ultraderecha que intentaba impedir que Salvador Allende, presidente electo, asumiera la Presidencia. Y sus compañeros de armas no reaccionaron, lo aceptaron.

¿Pinochet debe ser condenado?

Un criminal tiene que pagar por sus crímenes. Así lo establecen las leyes y la justicia. Sus seguidores pueden quererlo mucho y están en su derecho de seguir queriéndolo. Si Pinochet es condenado por criminal y va a la cárcel, que lo sigan queriendo, pero preso.

El día después

El fallo de los lores fue emitido ayer, miércoles 25. Hoy, al despertar, ¿cuál fue su primera sensación?

Recordé en instantes que el fallo ya fue emitido y fue adverso a Pinochet. Y di gracias a Dios. Otra vez sentí satisfacción.

¿Satisfacción completa?

No. Falta mucho. Me preocupa, por ejemplo, que en este momento se centre el tema de los derechos en los detenidos de-saparecidos. Es indudable que esa es una herida profunda y abierta, porque nadie quiere decir dónde ocultaron sus restos. Es, de alguna manera, un crimen que se sigue cometiendo. Pero nada se dice de las mujeres prisioneras que fueron violadas por sus captores durante la dictadura, ni de los torturados. Es como si todo pudiera perdonarse a cambio de información acerca de los detenidos desaparecidos.

¿Una suerte de minimalismo en materia de justicia?

Así lo siento.

¿Empaña la alegría?

No, pero ayuda a no caer en la euforia, porque los habitantes de este país, mis compatriotas que se identifican con Pinochet, tienen una epistemología tan diferente... Están viendo, oliendo y escuchando lo mismo que nosotros, los que estamos por la justicia, y su percepción de la realidad es tan distinta de la nuestra... Quieren desviar la mirada. No pueden aceptar que apoyaron a alguien que está manchado de sangre.

¿Cree usted que Chile, después de la detención de Pinochet en Londres y del fallo de ayer, seguirá siendo el mismo?

En la historia reciente de este país hay un parteaguas a partir del 16 de octubre, día de la detención. Eso es sanador. Las caras están limpias. No hay cómo mentirse. Han transcurrido 41 días y sólo espero que ese segmento de chilenos "blindados" entienda, quiera entender. Espero que los ciegos vean o quieran ver.

Copyright 1998 Revista Proceso

Foto de el corazón de corvalán