El fracaso de las privatizaciones en Gran Bretaña

01 May 2007
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El Reino Unido ha estado en la vanguardia de las privatizaciones... y de su fracaso.
Ferrocarriles El sistema ferroviario nacional se desmanteló para privatizarlo. La empresa Railtrack PLC se hizo cargo de las vías y de la señalización, y los servicios ferroviarios se adjudicaron en régimen de concesión a operadoras que alquilan el material ferroviario a tres empresas de arrendamiento del sector. El mantenimiento, los almacenes y los servicios de carga también se privatizaron y se entregaron a otras compañías. Railtrack perdió la gestión el 7 de octubre de 2001 y fue sustituida por Network Rail, una empresa sin ánimo de lucro que posee y mantiene las vías, las señales, los puentes y 2.500 estaciones. Network Rail dejó de subcontratar los servicios de mantenimiento y traspasó 16.000 empleados de mantenimiento, más de 5.000 vehículos de carretera, 600 almacenes y 11 centros de formación a la administración interna. La concesión del servicio en el sudeste del país se rescindió en 2003, tras años de mal funcionamiento, y la empresa que operaba la concesión del tramo Londres-Edimburgo se declaró en suspensión de pagos en 2006. El mal funcionamiento y la congestión siguen afectando a muchos servicios a pesar de los importantes subsidios públicos. Limpieza en hospitales El programa piloto de contratación externa del NHS se tradujo en una serie de incumplimientos contractuales y en la reducción de los estándares de limpieza durante el período 1983-2000. En 2002, en torno a un 52% de los contratos para servicios domésticos se externalizaron, según un estudio no publicado del propio NHS, con un coste aproximado de 94 millones de libras esterlinas. Sin embargo, el servicio había empeorado hasta tal punto que, en 2004, se invirtieron otros 68 millones de libras para mejorar los niveles de higiene, incrementar la frecuencia del servicio y mejorar las prácticas para controlar las infecciones, acabando así con los supuestos ‘ahorros’ alcanzados. Electricidad En 2002, el Gobierno tuvo que acudir al rescate económico de una central de energía nuclear privatizada, que generaba el 20% de la electricidad consumida en Gran Bretaña, con unos 410 millones de libras con las que cubrir las deudas de la empresa. Se pactó un acuerdo de reestructuración, por el que los acreedores de la empresa aceptaron una capitalización de la deuda, lo cual dejó a los accionistas con apenas un 2,5% de las acciones. British Energy dejó de cotizar en la Bolsa de Londres. Autobuses, prisiones y ayuda social La desregulación y privatización de los servicios municipales de autobús, la construcción de nuevas prisiones mediante asociaciones público-privadas y el traspaso de la ayuda social a empresas privadas y organizaciones de voluntarios se consideraron operaciones ‘de éxito’ porque todas ellas lograron ‘ahorros’. Sin embargo, los salarios se recortaron un 15-25% a cambio de más horas de trabajo y, muchas veces, sin derecho a pensión. Tecnología de la información Desde 2003, los proyectos relacionados con las tecnologías de la información no recurren a la fórmula de la asociación público-privada, tras una serie de sonados fracasos y después de que un centenar de contratos públicos fueran externalizados y sufrieran largos retrasos, exceso de costes y fallos de sistema.