Control de drogas de la ONU

El sistema de control de drogas de la ONU tiene muchos puntos débiles. Algunos de ellos están relacionados con el funcionamiento de organismos clave como la ONUDD, la JIFE y la Comisión de Estupefacientes; otros, están relacionados con la colaboración entre dichos organismos y el resto de agencias de las Naciones Unidas (la OMS, ONUSIDA, el PNUD, etc.); y aún hay otros relacionados con el carácter obsoleto de varias disposiciones de los tratados internacionales. ¿Qué iniciativas se han emprendido hasta la fecha para conseguir una reforma más estructural? ¿Son los actuales mecanismos de evaluación capaces de poner sobre la mesa la necesidad de reforma? ¿Cómo se podría fortalecer el papel de la ONUDD como centro especializado y neutral, que base su labor en las pruebas empíricas disponibles? ¿Cómo se pueden vincular estos temas con el llamamiento de la ONU a la ‘coherencia de todo el sistema’?

El TNI empezó a trabajar en el campo de las políticas internacionales de drogas en 1998, con la sesión especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas (UNGASS) sobre drogas que se celebró aquel mismo año. En 2008, el TNI resumió las lecciones aprendidas durante los diez años de trabajo en este campo, proponiendo un modelo de fiscalización basado en el respeto de los derechos humanos, como los derechos de los campesinos y las campesinas atrapados en la economía ilícita a una vida digna, la descriminalización del uso de drogas y la promoción de los enfoques de reducción de daños en aquellos casos en que está demostrado que salvan vidas.

Descargar 10 años del programa Drogas y Democracia del TNI: 1998-2008 (PDF) Véase también nuestra web sobre Reformas a las leyes de drogas y nuestra web sobre Control de drogas de las Naciones Unidas.

Un caso práctico: El TNI y la UNGASS - De la tolerancia cero a la reducción del daño

‘Un mundo sin drogas, ¡podemos hacerlo!’ fue el lema en torno al que se reunieron dirigentes de todo el mundo en Nueva York en junio de 1998, con ocasión de la sesión especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas (UNGASS) sobre el problema mundial de las drogas. Diez años después, el consenso con respecto a un objetivo poco realista y contraproducente, que ha provocado graves repercusiones sociales sobre el terreno, está totalmente roto. En su lugar está surgiendo un nuevo paradigma que defiende con creciente fuerza unas políticas por las que el TNI lleva años abogando: medidas para la reducción de los daños como tratamientos de sustitución de opioides, programas de agujas y jeringuillas y salas de consumo de drogas, programas eficaces de desarrollo alternativo para los campesinos que cultivan ilícitamente opio, coca y cannabis, consenso en que las políticas de drogas se deben aplicar con pleno respeto de los derechos humanos y reconocimiento de la necesidad de revisar las convenciones de fiscalización de estupefacientes, especialmente con respecto al cannabis y la coca. Ninguna organización puede cambiar, por sí sola, las políticas internacionales de control de drogas, pero el TNI ha desempeñado –y sigue haciéndolo– un papel significativo en el debate y está aportando algunas de las piedras angulares para generar un cambio de visión.