Un grave error de Washington hacia el mundo árabe

22 February 2011

El veto estodounidense a la resolución presentada en el Consejo de Seguridad para condenar los asentamientos israelíes deja a Washington en una pésima posición con respecto al mundo árabe.

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Durante meses la Autoridad Palestina (AP) ha estado trabajando a diversos niveles. Primero, mostrar que puede reformar y construir instituciones gubernamentales fiables, especialmente para proveer seguridad a Israel y combatir la corrupción. Segundo, lograr el reconocimiento internacional de un futuro estado palestino. Tercero, flexibilizar sus posiciones con el fin de alcanzar con Israel, y con la medicación de Estados Unidos, un acuerdo sobre dos Estados.

Resoluciones

El gobierno israelí no ha cedido a las ligeras presiones, y luego pedidos y casi súplicas, del gobierno de Barak Obama para que mantuviese congeladas las construcciones de nuevas viviendas, las demoliciones, y la toma de casas y terrenos en los Territorios Ocupados en 1967. Los asentamientos en los que viven aproximadamente 500.000 colonos en Cisjordania (o West Bank) y en Jerusalén Este (zona que los palestinos reivindican como la capital de su futuro estado) son ilegales de acuerdo a una serie de resoluciones de Naciones Unidas. Israel no reconoce la validez de estas resoluciones.

La resolución presentada por Líbano, e impulsada por la Autoridad Palestina, indicaba que los asentamientos son “ilegales y constituyen un gran obstáculo para alcanzar una paz justa, estable y global”.

El veto norteamericano

Todos los miembros permanentes y no permanentes del Consejo de Seguridad, excepto Estados Unidos votaron a favor de la resolución. Se esperaba que, como en ocasiones anteriores, Obama diese instrucciones a su embajadora en la ONU, Susan Rice, para abstenerse. Pero por primera vez desde que asumió la presidencia, el Presidente y su secretaria de Estado, Hillary Clinton, decidieron usar el derecho de veto que tienen los miembros permanentes del Consejo de Seguridad.

Un hecho relevante ha sido que los países europeos presentes en el Consejo de Seguridad –Gran Bretaña, Francia, Portugal y Alemania-- votaron a favor, mostrando una rara unanimidad y abriendo la puerta a que en otra eventual votación votaran a favor de la declaración de un Estado palestino. Más de 100 países han reconocido ya a Palestina, entre otros Argentina, Brasil y Chile.

Ha sido significativo también que entre los miembros no permanentes que apoyaron la resolución condenatoria se encontraban los tres miembros de la alianza de emergentes IBSA (Brasil, India, Sudáfrica) y Colombia.

Tratativas diplomáticas

Estados Unidos intentó que la Autoridad Palestina retirase la propuesta de resolución a cambio de un paquete de medidas que incluía una declaración del gobierno de Estados Unidos criticando los asentamientos, el envío de una delegación del Consejo de Seguridad a la región, y la promesa de que el Cuarteto (Estados Unidos, Rusia, la EU y la ONU) liderado por Tony Blair propondría un referéndum sobre la frontera de 1967. En círculos de la AP y la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) esta propuesta fue considerada una burla. La dirigente de la OLP y destacada militante palestina Hannan Ashrawi nos dijo el miércoles en Ramallah: “Es hora que Estados Unidos indique de qué lado está y no continúe pretendiendo ser un mediador neutral”.

La Embajadora de Obama ante la ONU, explicó que su gobierno no apoyó la resolución para no afectar el proceso de paz. El problema es que no hay ningún proceso de paz en curso precisamente porque Israel no aceptó mantener la congelación de los asentamientos, algo que fue reiteradamente solicitado por Washington al primer ministro Benjamin Netanyahu desde 2009. La secretaria de Estado Clinton declaró el domingo 20 que los asentamientos son “ilegítimos” pero evitó señalarlos como ilegales.
 
Apoyo a Israel

Estados Unidos tiene una larga historia de apoyar a Israel en el Consejo de Seguridad, y este veto es interpretado en Oriente Medio y el mundo árabe como una confirmación de que las promesas que Obama hizo en sus famosos discursos de El Cairo y Estambul en 2009 para establecer una nueva relación entre su país y los árabes, y especialmente para que se solucionara el problema palestino, se han quedado en nada.

Entre tanto, en Israel el primer ministro Netanyahu al igual que la prensa de derecha ha saludado el veto de Estados Unidos. El periódico liberal Haaretz, en cambio, critica este paso considerándolo negativo para un eventual proceso de paz con los palestinos y para la imagen de Washington en la región. Si Obama apoya a los jóvenes árabes que quieren el cambio político, escribe esta mañana el comentarista israelí Akiva Eldar, debe recordar que entre los palestinos en Nablus y Jerusalén Este también hay miles de jóvenes que demandan un cambio y miran hacia Washington.

Con este paso el gobierno de Obama se ha puesto en una posición peligrosa en la región, y en el peor momento, mientras miles de ciudadanos árabes están dispuestos a morir en el enfrentamiento con dictadores con los que Estados Unidos, Europa e Israel han convivido, y a los que han apoyado, creyendo que en esta parte del mundo las cosas nunca cambiarían.