El Pacto de Competitividad europeo: la nueva arma de Merkel para imponer políticas neoliberales

18 July 2014
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'Público' ofrece en exclusiva el informe del 'Transnational Institute' que dispara las alarmas sobre los peligros de este proyecto.

Rebajas en pensiones y salarios, mayor flexibilidad laboral, más recortes sociales y otras tantas medidas neoliberales; una receta ya conocida para los estados europeos, en especial para los que todavía reciben las visitas de los hombres de negro de la Troika, y una fórmula que podrían probar en carne propia el resto de países de la Unión si el llamado Pacto de Competitividad llega a ver la luz; esta es la conclusión del último informe del think tank Transnational Institute (TNI), que Público ofrece en exclusiva en castellano este miércoles.

Un análisis del transfondo, el contenido y las posibles consecuencias de la iniciativa personal de Angela Merkel, que volverá a ser discutida formalmente en diciembre de este año, y que según la institución significará un nueva pérdida de soberanía para los países que la firmen.

Grosso modo, el pacto funciona de forma similar al mecanismo aplicado por la UE para rescatar a los países europeos más afectados por la recesión económica: los estados que quieran obtener ayudas económicas procedentes de un fondo de solidaridad abastecido por el resto de países deberán suscribir una suerte de Memorando de Entendimiento -similar al que firmaron Grecia o Portugal al aceptar el rescate-, comprometiéndose a adoptar reformas para mejorar la competitividad de sus economías, dando así barra libre a la Comisión para imponerles medidas neoliberales de obligado cumplimiento para seguir recibiendo ayudas. La Comisión será la encargada de supervisar el cumplimiento de los acuerdos, pudiendo bloquear estas ayudas en caso de que los países no cumplan. 

En este caso no habrá hombres de negro (al menos no los de la Troika), pero como ocurre con el resto de medidas contra la austeridad, sí hay indicios claros de quiénes se beneficiarán de este acuerdo, cuyas primeras pinceladas ofreció la canciller alemana en el Foro Económico Mundial de Davos, en enero de 2013, y que en el mes de mayo contó con una muy buena acogida por parte de la Mesa Redonda Europea de Industriales (ERT), en la que se sientan los directores ejecutivos de las grandes corporaciones, de Telefónica a L'Oreal, y de Bayer a BMW.

"La ERT quiere tener un mercado laboral más flexible, más poder sobre los trabajadores", asegura a este medio Sol Trumbo Vila, coautor del informe y miembro del programa Justicia Económica, Poder Corporativo y Alternativas del TNI. "Siempre han pedido una reducción de salarios como medida competitiva, siempre han querido impulsar reformas que resten derechos laborales", denuncia.

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