Reseña de La nueva izquierda en América Latina

11 July 2008
In the media
En América Latina soplan hoy vientos de izquierda. Hay algún gobernante conservador que está haciendo una labor importante, sobre todo Álvaro Uribe, pero nunca antes había habido tantos gobiernos de izquierda en la región.

En América Latina soplan hoy vientos de izquierda. Hay algún gobernante conservador que está haciendo una labor importante, sobre todo Álvaro Uribe, pero nunca antes había habido tantos gobiernos de izquierda en la región. Puesto que la desigualdad social es uno de los grandes males que afectan a las sociedades latinoamericanas, este giro a la izquierda resulta más que comprensible, pero las políticas de un Hugo Chávez o un Evo Morales causan inquietud.

¿Estamos ante un regreso de viejas tradiciones demagógicas y caudillistas? Algunos observadores han llegado a la conclusión de que en América Latina se enfrentan dos izquierdas, una anclada en lo que a falta de término más preciso se suele llamar populismo y otra que combina la aceptación de la economía de mercado con las políticas sociales. El intelectual mexicano Jorge Castañeda distingue la izquierda pragmática y realista que representan Lula en Brasil, Tabaré Vázquez en Uruguay y Bachelet en Chile, de la izquierda nacionalista y populista que representan Chávez en Venezuela, Kirchner en Argentina y López Obrador en México; mientras que el politólogo argentino Carlos Vilas denomina nueva izquierda a aquella que ha interiorizado los valores democráticos y asumido la necesidad de una política económica responsable.

No es este el planteamiento que defienden los autores de La nueva izquierda en América Latina, un interesante libro escrito desde la perspectiva de la que podríamos denominar “nueva izquierda radical latinoamericana”. Se incluyen en él capítulos sobre los gobiernos de izquierda en Brasil, Venezuela y Uruguay, sobre los nuevos movimientos sociales en Colombia, Argentina, México y Bolivia, y sobre los rasgos generales del fenómeno en el conjunto de la región. Chávez, Rodríguez Garavito y Barrett utilizan la expresión “nueva izquierda” para referirse a las tendencias surgidas a partir de los años noventa, es decir tras el final del ciclo histórico que para la izquierda latinoamericana representó el periodo comprendido entre el triunfo revolucionario castrista de 1959 y la derrota electoral sandinista de 1990. En aquel periodo existían cinco corrientes de izquierda: los partidos comunistas vinculados a la Unión Soviética y defensores de la vía pacífica hacia el socialismo, la izquierda nacionalista o populista, las organizaciones guerrilleras surgidas del ejemplo cubano y nicaragüense, los partidos reformistas, y las organizaciones sociales. El hundimiento del comunismo a nivel mundial y el fin del espejismo guerrillero en América Latina afectó radicalmente a todas estas tendencias. Los grupos comunistas y guerrilleros se vieron privados de horizonte, aunque subsistieran el régimen castrista y la guerrilla de las FARC, los partidos reformistas y populistas viraron hacia el centro y asumieron la economía de mercado, mientras que en el campo de las organizaciones sociales disminuyó el poder de los sindicatos.

La vía de la nueva izquierda reconciliada con la democracia representativa y la economía de mercado ha tenido sin embargo poco éxito, salvo entre los socialistas chilenos, cuyo caso no se analiza en La nueva izquierda en América Latina, probablemente porque sus autores no consideran de izquierdas las políticas de Ricardo Lagos o Bachelet. En su lugar ha surgido otra nueva izquierda, la que interesa a Chávez, Rodríguez Garavito y Barrett, bastante heterogénea, pero que en todo caso combina cierto grado de anticapitalismo con la renuncia al modelo leninista de partido y a la lucha armada. El Foro Social Mundial, fundado en Porto Alegre en 2001, es el símbolo internacional de esta tendencia, que sólo en América Latina ha ido más allá de la movilización social para convertirse en una opción política con un sólido apoyo electoral. Pero una vez en el poder, esta nueva izquierda ha decepcionado a parte de sus seguidores por haber mantenido la política económica de sus predecesores liberales: es el caso de Lula en Brasil. Chávez representa una orientación más radical, pero su avance hacia un objetivo “socialista” se ha visto frenado por la victoria del no en el referéndum constitucional de 2007. El panorama de la izquierda latinoamericana es pues tan complejo como interesante y, dada la importancia de la región para España, conviene informarse.