Resolución limitada y posiblemente ineficaz
Probablemente la resolución que Francia y Estados Unidos han acordado sobre la crisis en Oriente Medio y que será presentada esta semana al Consejo de Seguridad de la ONU no logrará detener la ofensiva de Israel en Líbano y los ataques de Hezbolá contra ese país. En todo caso, podría ser un paso hacia un acuerdo complicado de alcanzar. París y Washington mantienen posiciones divergentes. EE UU quiere que se despliegue una fuerza en el sur de Líbano que pueda desarmar a Hezbolá y que terminen los ataques contra Israel. Francia busca primero un alto el fuego, luego un acuerdo entre las partes en conflicto y a continuación enviar una fuerza de paz.
En términos de los mandatos de Naciones Unidas, el Gobierno de George W. Bush e Israel quieren una fuerza de imposición de la paz, mientras que el presidente Jacques Chirac prefiere una misión de mantenimiento de la paz. En la primera no existe consentimiento de las partes para el despliegue de contingentes internacionales. En la segunda, todas las partes consentirían que interviniese esa fuerza.
La distinción es crucial. Si no hay consentimiento de las partes, una fuerza internacional tendría que luchar contra Hezbolá y tratar de lograr el objetivo que el Ejército israelí, con su ataque masivo contra la población civil, no está alcanzando: desarmar a las milicias del 'Partido de Dios' y acabar con su infraestructura. Al mismo tiempo, Israel podría intervenir otra vez si la fuerza internacional no lograse su objetivo. Es muy difícil que algún país quiera aportar fuerzas para luchar contra Hezbolá. Dado que hay consenso en que Francia lideraría un despliegue en Líbano, es importante para Chirac definir los términos de la intervención.
Pero hay también coincidencias entre Francia y Estados Unidos. Las dos partes quieren que Hezbolá deje de agredir a Israel, preferirían que este país se retirase cuanto antes de Líbano, y tendrían interés en limitar la crisis al territorio libanés porque consideran peligroso que Siria e Irán, que apoyan a Hezbolá, se vean directamente implicados. Este último punto es polémico en EE UU, donde los ideólogos neoconservadores están presionando a Bush para que adopte un papel más activo en el propósito de aislar a Siria y presionar a Irán. El Gobierno iraní, por otro lado, anunció este fin de semana que no acepta la oferta y ultimátum de la ONU, la Unión Europea y Estados Unidos, y que proseguirá con sus planes para producir energía nuclear civil. Por su parte, Siria ha manifestado que está preparada para «un conflicto regional».
El borrador de resolución llama a «un total cese de hostilidades» en vez de un alto el fuego inmediato y pide que acaben los ataques de Hezbolá y la ofensiva militar de Israel. Esto va acompañado de dos medidas. La primera, que Hezbolá se retire del sur de Líbano y se cree una franja de seguridad entre la frontera con Israel y el río Litani. La segunda, que se imponga un embargo para bloquear la entrada de armas en ese país, excepto las que sean para el Ejecutivo. El texto también indica que se ampliaría el mandato de la Fuerza Interina de las Naciones Unidas en Líbano (FINUL) para que verificase el acuerdo. A continuación se trataría de alcanzar una segunda resolución con acuerdos entre Hezbolá, el Gobierno libanés e Israel para desplegar una fuerza de mantenimiento de la paz.
FINUL fue creada en 1978. En 2000 pasó a tener un papel relevante cuando Israel retiró sus fuerzas del sur de Líbano. En 2005, su mandato fue reformado por la Resolución 1559 para que apoyase al Ejército libanés en la misión de controlar el sur del país y «desarmar a todas las milicias libanesas y no libanesas». Ese papel no pudo cumplirlo, esencialmente por la falta de fuerzas (sólo cuenta con 2.000 efectivos), de un mandato de imposición de la paz y de autoridad del Gobierno de Beirut.
Las hipotéticas fuerzas de la ONU con un mandato ampliado actuarían junto con el Ejército de Líbano. El proyecto de resolución indica que se busca fortalecer la integridad, independencia política y soberanía de Líbano. Este objetivo choca, sin embargo, con dos hechos: Primero, que Hezbolá tiene representación política en el Parlamento. A la vez, la popularidad de este grupo ha aumentado considerablemente desde que se inició la ofensiva israelí. ¿Cómo hará el débil Gobierno libanés para controlar a Hezbolá en el sur y gobernar con sus representates políticos? Segundo, Líbano se encuentra colapsadoo y la debilidad del Ejecutivo, y de su ejército, es manifiesta. Para la población libanesa, es el 'Partido de Dios' el que se enfrenta a Israel, y no sus fuerzas armadas.
Ninguna de todas estas medidas será sencilla de lograr. Hezbolá ha anunciado que no cesará los ataques mientras las tropas israelíes no se marchen de Líbano. Israel ha indicado que no se irá mientras no desarme a este grupo y no cesen los ataques contra su territorio. Por otra parte, será difícil imponer un embargo que controle la costa libanesa y la frontera con Siria.
Otro aspecto conflictivos del borrador es que no exige un intercambio de prisioneros sino que enfatiza la necesidad que los soldados israelíes secuestrados sean liberados. Tampoco se pide concretamente la retirada de Israel de Líbano. Estos días, el ex presidente James Carter ha recordado que en otras ocasiones gobiernos israelíes han aceptado canjear prisioneros. Para los países árabes y el Ejecutivo libanés puede resultar inaceptable que no se exija la salida de las tropas israelíes, de la misma forma que el hecho de no mencionarse un cese inmediato de las hostilidades se puede interpretar como que se da más tiempo a Israel en su ofensiva. Siria ya ha criticado el borrador y Líbano lo ha rechazado
Para ser aceptada, la resolución precisa nueve de los quince votos del Consejo de Seguridad de la ONU, y no ser vetada por ningún miembro permanente. Como escribe el jurista estadounidense Anthony D. Amato, Naciones Unidas debe aprobar algún tipo de texto a favor de un alto el fuego, pero esta resolución tiene pocas posibilidades de resultar exitosa.
Copyright 2006 el correo digital
