Bush arrancó la derrota de las garras de la victoria

27 Diciembre 2007
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Insistir en la amenaza nuclear de Irán pese a las conclusiones contrarias de un informe de inteligencia forma parte de la deliberada táctica de Bush de sembrar el miedo para conservar el poder.
Los historiadores verán a Bush como el presidente que arrancó la derrota de las garras de la victoria. Un Estimado Nacional de Inteligencia (NIE, por sus siglas en inglés) publicado el 4 de diciembre, llegó a la conclusión de que Irán eliminó su programa de armas nucleares hace cuatro años. Bush podía haber atribuido este “hecho” a su retórica agresiva (amenazas). En su lugar, prefirió lloriquear en su conferencia de prensa de ese día: “Miren, Irán era peligroso, Irán es peligroso, e Irán será peligroso si tiene el conocimiento necesario para hacer un arma nuclear. El NIE dice que Irán tenía un programa encubierto —-oculto— de armas nucleares. Eso es lo que dijo. ¿Quién niega que podría iniciar otro programa oculto de armas nucleares?” Parecía estar más convencido de sus propias palabras que de las conclusiones de inteligencia. Recuerden que en su Discurso del Estado de la Nación en enero de 2002, Bush —o los que le escriben los discursos— había situado a Irán en el elitista club del Eje del Mal. Muy bien. Y ahora puede decir que sus amenazas tuvieron efecto. Hizo que Irak, Corea del Norte e Irán suspendieran sus programas de armas nucleares (aunque Irak no haya tenido ninguno). Bush podía aludir que incluso logró que Libia renunciara al incipiente club nuclear. Puedo imaginarlo con su sonrisa de comemierda reclamando el crédito por sus logros internacionales. “Gracias a que inserté un tono ominoso en mi discurso público —un discurso que pesó en la conciencia pública como una nube tóxica— hemos ganado”. Bush se pudo haber referido a los días posteriores al 11/9, cuando la nación fue sacudida y él juró “evitar que los regímenes que patrocinan al terrorismo amenacen con armas de destrucción masiva a Estados Unidos o a nuestros amigos y aliados“. Luego describió a Corea del Norte como “un régimen que se está armando con misiles y armas de destrucción masiva, mientras hace pasar hambre a sus ciudadanos”. Irán busca agresivamente “esas armas y exporta el terror”. El principal villano por esa época, para que no se nos olvide: “Irak continúa haciendo0 gala de su hostilidad contra Estados Unidos y de su apoyo al terror…” Esos estados “y sus aliados terroristas constituyen un eje del mal, y se arman para amenazar la paz del mundo”. Bush juró que “Estados Unidos de América no permitirá que los regímenes más peligrosos del mundo nos amenacen con las armas más destructivas del mundo.” Entonces, ¿por qué Bush no regresó a este tema y dijo: “No se los permití”? Quizás los hechos desempeñaron un extraño papel. Como la gente que piensa comprende que Irán no amenazó a Estados Unidos ni a Europa Occidental, también recordará cómo la misión “cumplida” de Bush no mostró en lo absoluto a un presidente cumplidor. Es más, el histérico de la Casa Blanca invadió a Irak a causa de ADM inexistentes. ¿Temió Bush que alardear acerca de otra “misión cumplida” le causaría más problemas? La información del NIE acerca de Irán, combinada con la aceptación por parte de Corea del Norte de desmantelar su programa nuclear a cambio de ayuda en combustible y conversaciones con normalización con EE.UU. y Japón, desvaneció a los ejes del mal del mundo que Bush había imaginado al estilo de Harry Potter. No obstante, Bush berreó acerca del “peligroso” Irán. Keith Olberman de MSNBC lo calificó de mentiroso presidencial patológico o idiota en jefe”. ¿Por qué no lo rescató Karl Rove de tales blasfemias? (¿Estaba demasiado ocupado escribiendo columnas para Newsweek de cómo derrotar a Hillary?) Bush sabía desde principios de agosto que Irán no poseía un programa operativo de armas nucleares. Entonces, pregunta Olberman, ¿por qué provocó al Presidente Ahmadinejad de irán el 17 de octubre? “He dicho a la gente que si uno está interesado en evitar la 3ra. Guerra Mundial, parece que uno debe estar interesado en evitar que ellos tengan el conocimiento para fabricar un arma nuclear”. La repuesta: aparentemente Bush se siente cómodo con un discurso incendiario, no con logros de oratoria. Recuerden sus palabras de combate del 24 de julio de 2004; “Que se atrevan”, dijo provocadoramente a los insurgentes iraquíes, quienes habían comenzado sus ataques contra las fuerzas ocupantes norteamericanas, Quizás él recuerda esas palabras y el fracaso posterior a su discurso de “Misión Cumplida” en mayo de 2003, al mismo tiempo que la insurgencia iraquí comenzaba a matar y a herir a las tropas norteamericanas —y sus tasas de aprobación se desplomaban. Para Bush el temor ha funcionado bien; especialmente atemorizantes son sus referencias a las amenazas nucleares. Comparen el discurso apaciguador del Presidente Franklin Roosevelt con el alarmismo de Bush. “Lo único que debemos temer es al propio temor”, dijo FDR en su discurso de toma de posesión en 1933, cuando la Gran Depresión deprimía realmente a millones de personas, tanto económica como mentalmente. Por el contrario, Bush parece sentirse cómodo como el monstruo de Halloween de todo el año en EE.UU. “Tenemos mucho que temer. El terrorismo nunca terminará. Los terroristas están en todas partes, siempre conspirando contra nosotros. Confíen en que yo lucharé contra ellos todo el tiempo que ustedes sientan temor”. Con esa perspectiva, Bush probablemente no consideró compartir con el pueblo lo que sabía: que Irán no tenía un programa de armas nucleares en operación. Sin embargo, sí alteró ligeramente su tono, pero nunca dijo la verdad. La cronología publicada por The Washington Post de las palabras atemorizantes de Bush acerca de Irán muestra los matices en su discurso después de que la CIA le informara en agosto de que Irán había eliminado su programa de armas nucleares. Vean las diferencias. El 31 de marzo, Bush declaró definitivamente que “Irán está tratando de desarrollar un arma nuclear…” El 6 de agosto inventó una provocación iraní: “este es un gobierno (Irán) que ha proclamado su deseo de fabricar un arma nuclear…” Sin embargo, para el 9 de agosto, como señala Oberman, comenzaron a aparecer pequeñas distinciones en sus advertencias. Los iraníes “expresaron su deseo de ser capaces de enriquecer uranio, lo cual sabemos que es un paso para tener un programa de armas nucleares…” El 4 de octubre Bush se convirtió en semi bíblico: “Ustedes no deben tener el conocimiento de cómo hacer un arma (nuclear)…” Dos semanas después, el 17 de octubre, Bush emitió otra velada amenaza, sin acusar a Irán de estar tratando realmente de fabricar un arma nuclear. “Hasta que suspendan y/o dejen en claro que ellos... que sus declaraciones no son reales, sí, creo que quieren tener la capacidad, el conocimiento, a fin de hacer un arma nuclear”. El 4 de diciembre, después de que el público conoció el informe NIE, Bush tuvo que aceptar a regañadientes el hecho clave que él había absorbido en agosto. Pero no obstante siguió disparando. Es más, con apoyo de la Casa Blanca, acólitos neoconservadores como Frank Gaffney (Centro para Política de Seguridad) y Norman Podhoretz (editor de Commentary y asesor de Rudy Giuliani) compararon a Irán con la Alemania Nazi —en programas de comentarios. Después de ocupar el cargo por siete años, Bush ha colocado el temor antes que la victoria. Él se dio cuenta de que lanzar el temor al público —terroristas por todas partes— podía ser útil a su poder. Al apropiarse de la tragedia del 11/9 y manipularla como un símbolo para mantener aterrorizado al público, él obtuvo un poder presidencial sin igual y provocó la animosidad mundial —mientras que el Congreso y el público estaban ocupados con su temor. Al resto de la nación no le fue tan bien. Bajo su guía y la del malévolo Cheney, la CIA utilizó la tortura —al mismo tiempo que lo negaba— interpretación extraordinaria (secuestros) y otras violaciones de la Carta de Derechos y de la Carta Magna (ningún derecho a la privacidad o al habeas corpus). Periódicamente, Seguridad Interna revela de qué manera hizo fracasar otro plan terrorista. El último de esos supuestos planes se evaporó. Siete hombres de Miami que apenas sabían leer y que no conocían nada de explosivos o de armas fueron acusados en junio de 2006 de conspiración para volar la Torre Sears de Chicago. Uno de los acusados fue declarado inocente; el juez declaró nulo el proceso contra los otros seis. Los detractores de Bush lo acusan de tener el cociente de inteligencia de un morón y el nivel moral de Henry Kissinger, pero Bush ha cumplido varias misiones: ha destruido Irak, provocado la muerte de cientos de miles y ha situado al pueblo de este país bajo fuerte tensión. La llamada comunidad de inteligencia (¿oxímoron?), además de indignarse porque su inteligencia fue distorsionada a fin de dar a Bush un pretexto para invadir a Irak, sin duda predijo que Bush retrocedería cuando recibiera la información de que no había armas nucleares en Irán, que retrocedería y utilizaría la jactancia que ha distinguido a su decepcionante administración para disminuir el impacto. Irónicamente, los expertos de inteligencia aún no han mostrado evidencias de que Irán tenía un programa de armas nucleares. El NIE aseguró que en otro tiempo tuvo un programa oculto de armas. Bush afirmo: “¿Quién niega que podría iniciar otro programa de armas nucleares?” La prensa faldera aún no ha planteado la pregunta cerca del “hecho” del supuesto proyecto oculto de Irán. Mohamed El Baradai, jefe de la Agencia Internacional de Energía Atómica, ha asegurado que el gobierno de Teherán sí había comenzado tal producción. Los poderosos en el gobierno y en los medios “dedujeron” la lógica de que Irán estaba yendo más allá de los reactores de energía nuclear, ya que Irán estaba tratando de lograr un programa de armas e Israel, el más peligrosos enemigo en la región, había acumulado unas 200 armas nucleares. Oigan, Libia y Corea del Norte también podrían reiniciar sus programas —¿el renacer del antiguo eje del mal?— y Brasil, Argentina, Sudáfrica podrían restaurar sus viejos sueños nucleares. Multimillonarios malvados como Rupert Murdoch o T. Bone Pickens podrían comenzar operaciones privadas de armas nucleares —¡un filme de James Bond de la vida real! Qué frustrante para Bush querer luchar —indirectamente— y obtener una victoria diplomática que él se niega a aceptar.
Saul Landau is a Fellow of the Institute for Policy Studies and a senior fellow of the Transnational Institute. His latest book is A Bush and Botox World