Colombia, Ecuador y la JIFE ante las fumigaciones de coca

15 Marzo 2007
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La inminente reunión de la Comisión de Estupefacientes de las Naciones Unidas en Viena, podría convertirse en el primer round político serio, en la disputa entre Colombia y Ecuador por la fumigación que Colombia realiza en la frontera común.

El gran peso sustancial y jurídico de los argumentos del gobierno ecuatoriano podrían también poner en aprietos a la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes -JIFE-, que ha visto recientemente vulnerada su reputación y objetividad, porque algunos de sus miembros han asumido posiciones personales más allá de la defensa del cuerpo normativo internacional de lucha contra las drogas. La JIFE puede quedar expuesta, en esta discrepancia, porque no ha fijado una posición, como le corresponde, sobre, si la masiva fumigación aérea con químicos que se hace solo en Colombia para erradicar cultivos ilícitos, está en consonancia con la normativa internacional.

La ausencia de una dimensión de respeto de los Derechos Humanos en la lucha contra las drogas, en boca de la autoridad de vigilancia - la JIFE - quedó demostrada cuando el presidente de este organismo, Philip Onagwele Emafo, en reciente rueda de prensa afirmó que "creía que no es bueno masticar la hoja de coca para la gente que trabaja, pues al quitarles el hambre les impide una nutrición apropiada, que es parte de los derechos humanos".
La impericia con la cual el señor Emafo pretende llenar este vacío, nos muestra cuán equivocada está la JIFE en invocar el respeto de los derechos humanos donde no le corresponde, y en omitir de reclamar su respeto en los asuntos que sí son expresamente de su competencia. Cuando habla de la masticación de la hoja de coca, como sucede en Bolivia, desconoce el artículo 14 de la Convención de 1988, que reconoce explícitamente su uso tradicional por parte de los pueblos indígenas. Por otro lado, se mantiene un mutismo inexplicable sobre la inobjetable actividad riesgosa, que significa para el medio ambiente y el respeto de los derechos humanos la fumigación.

Dado que el mismo artículo 14 establece que las medidas que se adopten para erradicar el cultivo ilícito de plantas de las que se extraen estupefacientes, deberán respetar los derechos humanos y tener debidamente en cuenta la protección del medio ambiente, la JIFE tiene el mandato y la obligación de fijar su posición sobre la fumigación aérea.

La posición de Colombia frente a Ecuador se debilita, al igual que la credibilidad de la JIFE, ya que este organismo, que debe ser imparcial e independiente, cuenta dentro de sus trece miembros con un representante de Colombia que fue contratista de la Embajada de los Estados Unidos en el proceso de justificación del programa de fumigación en Colombia, como consta en un memorando de la embajadora Anne Patterson al senador Patrick Leahy en 2001.