Comisión de Estupefacientes de la ONU: 13-18 de marzo, 2006

01 Febrero 2006
Article

Sobre el encuentro de la Comisión de Estupefacientes de la ONU 2006.

A dos años del plazo

Dos asuntos cruciales estarán a la orden del día en el próximo encuentro de la Comisión de Estupefacientes de la ONU: un nuevo intento de avance en reducción del daño, y las preparaciones para la Sesión Especial de la Asamblea General de la ONU (UNGASS) en 2008.

La ONU es el ámbito en donde se defienden los argumentos a favor de políticas menos punitivas dentro de la rigidez de las convenciones de control de drogas. El triángulo del sistema de control de drogas de la ONU conformado por la Comisión de Estupefacientes, la Oficina contra la Droga y el Delito (ONUDD) y la Junta Internacional para la Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) se resiste a acoger el cambio de paradigma que se está produciendo en todo el mundo. El año pasado la sesión de la Comisión terminó en un punto muerto, luego de la controversia sobre la legitimidad de las políticas de reducción del daño. No obstante, ONUSIDA lograría unos meses más tarde un consenso por el cual esta entidad haría suyo el mandato de participar en programas de intercambio de jeringuillas y otras actividades tendientes a reducir el daño entre usuarios de drogas por vía intravenosa.

En la reunión de Viena en marzo se va a presentar una resolución -similar a la resolución brasileña del año pasado- que pretende obtener la aprobación de la Comisión para prácticas básicas de reducción del daño. Otro de sus objetivos es que la ONUDD reciba el mandato para colaborar en tales proyectos. Los bloques latinoamericanos y europeos apoyan en su totalidad estos esfuerzos, además de muchos países asiáticos y por supuesto los defensores tradicionales de la reducción del daño, Canadá, Australia y Suiza. A pesar de esta abrumadora mayoría la resolución podría ser de nuevo bloqueada o minimizada por Estados Unidos.

Es de esperar que esta sesión de la Comisión se pronuncie a favor de un procedimiento transparente para la evaluación de la UNGASS de 2008, de otro modo no va a ser posible garantizar un examen serio estando ya a dos años de esa fecha. La UNGASS de 1998 en Nueva York concluyó en la propuesta de varios objetivos para 2008, elaborándose planes de acción para lograrlos. Con respecto a la producción, la Declaración Política acordó "eliminar o reducir significativamente para 2008 los cultivos ilícitos del arbusto de coca, la planta de cannabis y la adormidera para opio". Por el lado de la demanda se asumió el compromiso de "lograr resultados significativos y mensurables". No se necesita ser experto en metodologías de evaluación para predecir que en 2008 va a haber alguna tensión entre esos objetivos y los logros reales.

Bajo las actuales circunstancias, el mandato para emprender la revisión de 2008 no se le debe entregar a la ONUDD, entidad que preparó la UNGASS de 1998 con el slogan de: ¡Un mundo libre de drogas: podemos hacerlo! Más prudente sería considerar el establecimiento de un grupo directivo que incluya la participación de otras agencias de la ONU como la OMS, ONUSIDA y el PNUD, y de cuerpos regionales con experiencia en mecanismos de evaluación como el Observatorio Europeo de las Drogas y la Toxicomanía, EMCDDA. Hay que garantizar desde el principio la participación de la sociedad civil en este proceso.

Un proceso de revisión inclusivo podría conducir a una genuina evaluación del fracaso de los objetivos y de los planes de acción acordados en 1998. Luego de lo cual se debería pasar a reflexionar sobre las nuevas políticas para el futuro. El texto resultante de la revisión de la ONU en 2008 debe servir de base para un verdadero debate. La adopción de nuevas guías políticas para la próxima década deberán ventilarse en una nueva UNGASS, la cual no debería tener lugar antes de 2009.

Las preparaciones para 2008 y 2009 deberían incluir una estrategia que recupere el carácter multilateral de la ONUDD. La actual dependencia del principal donante hace que la ONUDD opere casi como una rama ejecutiva de EEUU en vez de ejercer un rol de cuerpo neutral, capacitado para guiar a la comunidad internacional en la búsqueda de políticas más humanas y efectivas. Esta agencia debería acercarse más a otras agencias de la ONU y a la realidad actual. Sin estos puntos básicos la comunidad internacional no hará otra cosa que esperar a que se venza el plazo de 2008 y que la realidad de algún modo resulte coincidiendo con las aspiraciones expresadas en la Declaración Política de 1998.

*Para más detalles sobre la última sesión de la Comisión de Estupefacientes (2005) véase el Informe sobre Políticas de Drogas 13, Las Naciones Unidas y la reducción del daño de nuevo bajo la lupa - Un informe no autorizado sobre los resultados de la 48a sesión de la CE. Abril 2005.