Defender el medio ambiente, un asunto peligroso

27 Noviembre 2007
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Muchos de los nuevos presidentes de izquierda en América Latina tienen como prioridad los temas sociales, pero los cambios realmente tendrán lugar sólo si la sociedad civil tiene influencia en todo este proceso.

El profesor filipino Walden Bello, Premio Nóbel alternativo 2003, hace un llamado para que la comunidad internacional fije la atención en el preocupante número de ambientalistas asesinados en los últimos años en algunos países de Latinoamérica y del sur de Asia. Advierte también sobre la masificación de cultivos destinados a los biocombustibles, lo que ha catalogado como el "nuevo imperialismo agrario". Sobre estos temas, Radio Nederland habló con el profesor Bello durante el V Foro Internacional de Periodistas Ambientales, realizado en Italia por la organización Greenaccord.
Radio Nederland Wereldomroep: En Latinoamérica, muchos de los conflictos armados y ambientales se dan en sitios en donde existen recursos naturales tales como oro, petróleo o una rica biodiversidad. ¿Es la situación similar en Filipinas? Walden Bello: Sí. En las selvas hay muchísimos conflictos entre las comunidades indígenas, los conservacionistas y los campesinos, y ahora hay cada vez más conflictos sobre las minas porque muchas son explotadas por compañías extranjeras, en su mayoría canadienses. Estas compañías tienen ahora, gracias a que el gobierno se los permite, las manos libres para explotar las minas. Esto no sucedía anteriormente. La inversión y explotación de las minas en Filipinas estaba muy controlada, y ahora está totalmente liberalizada. Así que creo que vendrán más y más conflictos entre las comunidades y las empresas mineras. RNW: ¿Qué piensa de la criminalización de la protesta ambiental? En algunos países como Colombia, por ejemplo, en los últimos años han sido asesinados algunos líderes ambientalistas. Las grandes movilizaciones del sur de Asia, ¿enfrentan también esta situación? WB: Yo pienso que estamos experimentado una situación similar a la que ocurre en Colombia. En Filipinas, los militares en conexión con los grupos económicos locales que se enfrentan a las protestas ambientales, prefieren asesinar a los activistas, y se han registrado varios casos en los últimos meses. Lo que está sucediendo es que los ambientalistas están siendo asesinados. La Unión Europea ha condenado ya el asesinato en los últimos tres años de cerca de mil personas, en la mayoría víctimas de gente armada que se moviliza en motos, y algunos de los muertos son ambientalistas. Es el mismo patrón utilizado para eliminar a los sindicalistas y a los defensores de derechos humanos. En resumen, es peligroso en estos momentos ser activista ambiental, porque te expones a que te maten. Yo pienso que esto es con lo que nos encontramos en el sur, muy diferente a lo que se piensa en el norte, y es bueno que usted lo traiga a colación, pues desde los países del primer mundo no se sabe que muchas veces los ambientalistas del sur arriesgan su vida para defender los recursos naturales. RNW: En Asia y en Latinoamérica se está invirtiendo muchísima tierra cultivable en la producción de biocombustibles, pero ya ha surgido un gran debate alrededor del tema. ¿Qué está pasando en Filipinas al respecto? WB: Sí, hay una preocupación fundamental sobre este tema. La producción de biocombustibles no es, en primer lugar, una respuesta efectiva al problema del calentamiento global. Segundo, está desplazando muchos cultivos y quitando terreno a la producción agropecuaria. En Filipinas, el 70% de los campesinos no es propietario de la tierra. Estamos hablando de unos millones de hectáreas dedicadas en estos momentos a la producción de biocarburantes, lo que está obligando a mucha gente a abandonar el campo, en lugar de que esta tierra se someta a una reforma agraria. Actualmente Filipinas va a firmar un contrato con China para dedicar un millón de hectáreas a la producción de biocombustibles, solamente para abastecer a China. Yo pienso que éste es realmente un tema muy explosivo, porque como usted ve, Filipinas va a dedicar buena parte de sus tierras cultivables sólo a abastecer el acelerado crecimiento del consumo chino. Esto es una nueva forma y un nuevo estado del imperialismo agrario. Yo pienso que países como Colombia, Brasil y otros, si no controlan la expansión de cultivos destinados a la producción de biocombustibles, verán amenazada su seguridad alimentaria y estarán creando problemas masivos para los pequeños agricultores. RNW: ¿Usted cree que los nuevos gobiernos de corte izquierdista en América Latina involucran lo ambiental en los modelos de desarrollo que quieren implementar en sus países? WB: Yo pienso que muchos de estos nuevos presidentes de América Latina tienen como prioridad los temas sociales. De todas maneras, nosotros necesitamos continuar presionándolos para que ellos involucren el medio ambiente y el desarrollo sostenible dentro de sus políticas, y que lo social y lo ambiental estén unidos en un solo tema. Por ejemplo, ALBA (Alianza Bolivariana para las Américas) contiene importantes avances en lo que respecta a las igualdades sociales, pero nosotros necesitamos por ejemplo hablar con el presidente venezolano Chávez acerca de su proyecto de construir un oleoducto desde Venezuela hasta Argentina, porque esto significaría enormes daños ambientales. Yo pienso que Evo Morales, junto con Rafael Correa en Ecuador, son los gobiernos con mayor sensibilidad hacia los temas ambientales, sobre todo Morales, pues él viene de las comunidades indígenas y son ellas las que en este momento ven más amenazado la supervivencia de su entorno. En general, sobre los nuevos acontecimiento en Latinoamérica, yo pienso que está llegando un tiempo de importantes cambios en el continente; cambios que realmente tendrán lugar sólo si la sociedad civil tiene influencia en todo este proceso. Hay muy buenos líderes, como Chávez, pero es importante tener en cuenta que lo que es más importante, más que tener buenos líderes, es la presión de las bases para que estos líderes continúen acertando en lo económico y en lo social. Si los presidentes populares no tienen la presión de los ciudadanos comunes, hasta los más honestos e idealistas gobernantes se enfrentan a la tentación de volverse dictadores o corruptos. La única forma de evitar la corrupción es la presión nuestra. RNW: ¿Qué piensa del Premio Nóbel que ha recibido el ex vicepresidente Al Gore por su trabajo contra el cambio climático? WB: Yo pienso que es muy positivo que el vicepresidente Al Gore haya conseguido el Premio Nóbel. Pero hubiera sido mucho más positivo si lo hubiera recibido Evo Morales. RNW