Detrás de Uruguay, más países objetan guerra a las drogas

11 Diciembre 2013
In the media

Mientras Uruguay se convierte en el primer país del mundo que legaliza la producción, venta y cultivo personal de marihuana, en la ONU se habla cada vez más de cambiar la estrategia contra las drogas.

Publicado en
IPS

Un borrador interno de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) filtrado a inicios de diciembre revela intensos desacuerdos entre los países miembros sobre la política del foro mundial en materia de drogas.

El documento, divulgado por el diario británico The Guardian y obtenido por IPS, contiene más de 100 recomendaciones específicas para los países, muchas de ellas contrarias al statu quo sobre prohibición y erradicación de drogas.

El texto confirma que crece el descontento entre los gobiernos y en los corredores de las sedes de la ONU en Nueva York y Viena, donde el documento fue filtrado desde la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).

Noruega, por ejemplo, llama a los Estados a hacerse “preguntas relacionadas con la despenalización” y a realizar “una evaluación crítica del enfoque representado por la guerra contra las drogas”.

“No es algo particularmente nuevo”, señaló Kasia Malinowska-Sempruch, directora del Programa Global de Política de Drogas de Open Society.

“Lo nuevo es que estemos hablando sobre eso. Creo que hay una suerte de fachada en la ONU que dice: ‘Somos una gran familia feliz’, pero esa no ha sido la realidad por años”, dijo a IPS.

En 1993, México sostuvo en una carta a la Asamblea General de la ONU que, debido a que “el consumo es la fuerza motriz de la producción y el tráfico de drogas, la reducción de la demanda se convierte en la solución radical –aunque a largo plazo— del problema”.

A pesar de iniciativas políticas de reducción de daños en América Latina y Europa, las reformas dentro la ONU se ven frenadas por dogmas de mediados del siglo XX y por el constante regateo entre sus miembros.

Los precios de las drogas caen y estas son más puras año a año, mientras los gobiernos siguen gastando 100.000 millones de dólares anuales en medidas de prevención y castigo.

La ONU estima que el tráfico de drogas creció a más de 350.000 millones de dólares anuales, y que para 2050 el número de consumidores aumentará 25 por ciento.

En el documento, Suiza nota “con preocupación que la aplicación de leyes represivas puede obligar a los consumidores a alejarse de los servicios de salud pública y acudir a ambientes ocultos”.

Allí, “los riesgos de sobredosis, infecciones de hepatitis C, VIH (virus de inmunodeficiencia humana, causante del sida) y otras enfermedades de transmisión sanguínea son muy elevados”, advierte.

Suiza apoyó el año pasado la propuesta de la Organización de los Estados Americanos (OEA) de celebrar foros alternativos para discutir las políticas internacionales de drogas.

La OEA ha denunciado abiertamente el daño que los narcotraficantes –atraídos por el voraz consumo en América del Norte y las jugosas ganancias- han causado en gran parte de América Latina.

En septiembre, el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, dijo a la Asamblea General de la ONU: “La guerra contra las drogas no ha generado los resultados esperados, y no podemos seguir haciendo lo mismo y esperar resultados diferentes”.

Entre las recomendaciones del borrador filtrado, Ecuador pide “esfuerzos especiales para lograr una significativa reducción de la demanda”, y que las medidas de prevención y castigo incluyan “pleno respeto a la soberanía e integridad territorial de los Estados, al principio de no interferencia en los asuntos internos de los países y en los derechos humanos”.

“Los países están sufriendo”, dijo a IPS el representante de Guatemala ante la ONU, Gert Rosenthal, “pero se les dice que deben fortalecer la interdicción”.

Ese tipo de documentos son reelaborados a puertas cerradas, para convertirlos en recomendaciones unificadas de políticas.

En este caso se procura presentar una declaración de consenso en la Revisión de Alto Nivel que realizará la Comisión de Estupefacientes en marzo de 2014 en Viena.

Ese encuentro preparará el escenario para la Sesión Especial de la Asamblea General de la ONU de 2016, cuando se espera que los Estados tracen una nueva política de drogas para la próxima década.

El proceso para obtener consenso, que podría dar un enorme control a los ya poderosos países favorables a la interdicción, como Rusia y Estados Unidos, está bajo duras críticas, indicó Tom Blickman, investigador del Transnational Institute en Amsterdam.

“Si un país bloquea las reformas, ellos pueden tener éxito”, dijo Blickman a IPS. “Los países están cansados, no debería ser de esta manera”.

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