En el ojo del huracán: Visiones de militantes de izquierda sobre la crisis política de Brasil

01 Octubre 2006
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Hilary Wainwright realiza un esfuerzo meritorio al coordinar la publicación de un libro que intenta esclarecer las razones por las cuales el liderazgo del Partido de los Trabajadores fue capaz de transformar el PT, un partido de masas, socialista y democrático, arraigado en el pueblo y orientado a una transforacion política y social, en un partido electoral tradicional y por qué el gobierno liderado por un antiguo campesino y operario metalúrgico del norte, Luiz Inácio Lula da Silva, ha trabado alianzas que anulan su capacidad de gobernar de forma coherente con la plataforma de gobierno y la misión original del PT. Hilary formula las preguntas pertinentes; leerlas supone una lección de democracia participativa, y además lo hace de una forma nada dogmática, contruyendo el libro no sólo como un diálogo suyo con los entrevistados, posicionados en diferentes partes del espectro político de la izquierda brasileña, sino también como un interesante intercambio entre ellos y ellas. En las entrevistas a un buen número de miembros y ex-miembros del PT, Hillary busca conocer sus opiniones, pero sus preguntas se relacionan siempre con la propuesta original del PT de constituirse en el instrumento que llevase a un Brasil democrático, participativo, igualitario, sostenible, fraternal y feliz.

Por supuesto, debo explicar los motivos que me llevan a aceptar la invitación de Hilary y su equipo para escribir la introducción de este libro. Fui miembro activo del PT desde antes de su nacimiento, participé aún desde el exilio en los debates sobre su creación, trabajé muchos años vinculado a la secretaría de relaciones internacionales del partido como especialista en economía internacional. Todo esto hasta septiembre de 2005. Después de las elecciones internas, en las cuales apoyé la candidatura de Plínio de Arruda Sampaio, me sentí definitivamente frustrado por la victoria de aquellos que, siendo responsables directos del hundimiento del PT, proponían ahora "refundarlo". Dejé de ser militante activo, y tampoco me afilié al partido Socialismo e Liberdade, a pesar de la invitación de su fundadora, Heloisa Helena, y de otros amigos y compañeros. Elegí intensificar mi compromiso de trabajo en el área de la educación y organización de la sociedad civil, como vengo haciendo a través del PACS y de los varios movimientos y redes a los que pertenezco.

El libro de Hilary contribuye a la recapitulación sobre la historia y la configuración actual del movimiento popular y del PT. La transformación sufrida por el partido durante la pasada década ha generado un cierto número de divisiones entre los que creen que el partido y el gobierno son todavía intrumentos de transformación social y de promoción de sociedad civil hacia un papel protagonista en su propio desarrollo y los que ya no creen en esto. Entre los que quieren construir un nuevo partido y los que creen que la era de los partidos políticos ha quedado atrás y que hay nuevas formas de participación social que emergen y que prevalecerán a lo largo del siglo XXI. A pesar de todo, estas divisiones, sobre todo en el contexto de un gobierno en el que el PT tiene la hegemonía, implican un enorme desperdicio de energía humana y debilitan el bloque histórico que encarna la urgencia de una profunda transformación social. Los líderes del partido y del gobierno fracasaron al desperdiciar la oportunidad histórica de liderar el estado brasileño para inagurar un proceso sistemático de educación para una nueva ciudadanía. Un proceso que implicaría el contacto constante con las masas y, en particular, con los líderes de los movimientos populares.

Hilary adopta como referencia para las entrevistas la perspectiva de la democracia participativa, propuesta por el PT desde sus orígenes como eje de su misión histórica. Es crucial su argumentación acerca de la independencia del PT como condición para la eficacia a la hora de transformar el estado y suplantar la práctica política de la corrupción, argumento que reaparece en entrevistas como las de Chico de Oliveira y Marco Aurelio García. No obstante, ambos dejan de lado un elemento clave para transformar en realidad la independencia partidaria: la propuesta de que los militantes que pasen a ocupar cargos gubernamentales renuncien a sus cargos de liderazgo de partido mientras estén en el gobierno. Yo mismo presenté esta propuesta a Lula y Dirceu en innumerables ocasiones, así como a otros dirigentes del partido, pero siempre hicieron oídos sordos. Lo acertado de la propuesta es evidente: la mayoría de los militantes del PT permanecieron en la sociedad civil, y para poder ejercer una monitorización crítica y constructiva de la acción gubernamental, deben elegir sus propios líderes lo suficientemente alejados del gobierno y próximos a las bases para poder ejercer su influencia sin ser cooptados. Lo que efectivamente ocurrió fue lo contrario, y el resultado inevitable: el partido se confundió con el gobierno y se convirtió en el emisario del mismo (Garcia). Y más allá, el liderazgo del partido, gozando de una autonomía cada vez mayor respecto de las bases, creó en el seno del gobierno una maquinaria para apropiarse dinero del Estado, usando también el poder estatal para obtener recursos del mundo empresarial (Garcia).

Algo que hay que tener en cuenta al analizar el PT es el hecho de que fuera incapaz de realizar una "perforación" conceptual y organizativa como partido hegemónico en el gobierno. La razón para ello fue que sus líderes no comprendieron el cambio de era causado por la globalización, que había llevado de la era industrial y productivo-mercantil a la era del conocimiento y de las financierización globalizada. Este cambio, que da origen al desempleo estructural y a la suspensión gradual de los derechos laborales conquistados a través de las duras y dolorosas luchas de las anteriores generaciones de trabajadores, tuvo profundas repercusiones en la configuración de las clases sociales bajo el capitalismo contemporáneo y en la repartición internacional del trabajo.

Otro aspecto crucial del fracaso del PT y de Lula a la hora de convertirse en factores de transformación socioeconómica es la falta de un proyecto claro de desarrollo para Brasil, que tiene por consecuencia el abandono del país a merced de los caprichos del capital volátil y de las estrategias corporativas de las multinacionales. Chico de Oliveira, Marco Aurelio Garcia y Leda Paulani se cuentan entre los que debaten esta cuestión en el libro. Existe un precedente para este error: la falta de una visión alternativa de hegemonía de un proyecto socioeconómico conducido por los trabajadores por parte del movimiento sindical de donde Lula procede.

El libro revela que, a través de las entrevistas con militantes y dirigentes petistas a lo largo de algunos años, Hilary aprendió a creer que el PT estaba convencido de las capacidades del pueblo y de su potencial para realizar cambios. A esto se refieren muchos cuando hablan de la necesidad del PT de "volver a sus orígenes": relanzar el partido desde las raíces en los movimientos populares, apoyar la adquisición de poder por parte del pueblo para convertirse en el principal protagonista del poder económico y político, reducir la función del estado a la de mero director de orquesta de una sociedad consciente y organizada que dirige el proceso de transformación económica y social. La inversión de este concepto por el liderazgo del Campo Majoritário, con Lula y Dirceu a su cabeza, se confirma en las entrevistas de Oded Grajew, Orlando Fantazinni, Leda Paulani, e incluso se puede leer entre líneas en la del asesor especial del Presidente Lula, Marco Aurelio Garcia. El objetivo de ganar el poder del Estado para impulsar un proceso de transformación de las relaciones y estructuras socioeconómicas injustas, desiguales, autocráticas e insostenibles que toman cada vez más fuerza en Brasil cedió su puesto a un proyecto de poder por el mero deseo de poder. La cuestión no radicaba simplemente en ganar las elecciones presidenciales, sino también, y principalmente, en dar "una verdadera contribución al desarrollo de un contrapoder democrático popular sin el cual el éxito electoral estaría destinado a fracasar".

El tema de la democracia aparece recurrentemente a lo largo de todo el libro. Para Hilary, la crisis del PT enfatiza que "en el partido, la democracia con vistas a una transformación radical y socialista tiene que consistir en algo más que el derecho a crear tendencias; tiene que dar voz y espacio a las innovaciones y experiencias de los activistas del partido en los frentes de lucha por el cambio y a los movimientos y asociaciones que trabajan con ellos" y esto se liga a la cuestión del poder.

La verdadera democracia estaba en el núcleo de los valores y conductas del proyectos social del PT cuando éste fue creado y también durante su primera década de actividad. "Compartir el poder con los movimientos de los que éste vino" (Celso Daniel) era la base de los experimentos del PT con la democracia participativa. La consciencia de que un partido autenticamente transformador no está en posesión del monopolio de la verdad ni del proceso de cambio social es otro de los supuestos que muestra una postura de transparencia, apertura a la crítica e incorporación activa a la "dinámica innovadora de los movimientos sociales".

Un punto controvertido que aparece en muchas de las entrevistas es qué es lo que realmente se puede cambiar en una legislatura de cuatro años. Esta cuestión se puede abordar desde al menos dos ángulos. Uno es el punto de partida de la legislatura; Leda Paulani lo analiza con mucha propiedad. Cuando Lula juró el cargo de Presidente de la República, dice Leda, incluso la derecha y las elites económicas y financieras "habían incorporado las prometidas reformas en sus análisis y proyecciones. Por lo tanto, al principio Lula tenía mucho espacio político para llevar a cabo los cambios prometidos, pero no le dio uso a este espacio". El otro es el hecho de que lo posible no es una estática sino una dinámica, que depende de la correlación de fuerzas en el seno de la sociedad y cambia con el flujo de la historia. Cuando un partido y un gobierno están realmente comprometidos con la transformación social usan el poder del Estado -un instrumento efectivamente poderoso- para trabajar por el cambio de la correlación de fuerzas en favor del cambio social. Un buen ejemplo contemporáneo son las iniciativas del gobierno de Evo Morales para devolver los recursos naturales de Bolivia a las manos de la nación y el pueblo de ese país, pese a la poderosa oposición de las elites bolivianas y transnacionales.

Una de las contribuciones más ricas del libro es la de Gilmar Mauro, del MST, cuya entrevista cierra el libro. Tomando como punto de partida la crítica al liderazgo del PT y del gobierno por las alianzas equívocas que obligaron al partido a abandonar su programa de reformas, recuerda a los lectores que el gobierno de Lula no llevó a cabo las transformaciones pretendidas y que estaban al alcance de su mano, tales como la reforma agraria, urbana y las inversiones sociales, capaces de cambiar sustancialmente la situación de la mayoría y que, en vez de ello, el gobierno presentó y llevó a cabo "contrarreformas" inspiradas en las políticas del FMI, gravemente perjudiciales para la mayoría trabajadora, los empleados de los servicios públicos y la masa creciente de jubilados.

A pesar de todo, la reflexión más rica de Mauro tiene que ver con la visión de las estrategias y las tácticas para la construcción de un futuro mejor con la colaboración del pueblo brasileño. Su mensaje central es necesidad de movilización de los movimientos populares y de sus líderes para educar y organizar a las masas a través de la innovación, la creatividad y de la introducción de nuevas formas de comunicación, como las artes visuales, el teatro, la música, además de experimentos concretos de participación popular en políticas innovadoras y en la producción, trueques y financias solidarias. Mauro insiste en la importancia de la autonomía del movimiento popular respecto a los partidos y al Estado. Habla de iniciativas tales como los consejos populares, los núcleos y la Consulta Popular, cuyo potencial para crear una nueva marea de actividad ciudadana transformadora constituye a medio plazo una nueva hegemonía.

Para concluir, deseamos que este libro ayude a las izquierdas a reflexionar sobre su camino y sus extravíos para que les sea posible corregir y superar sus debilidades y errores, estableciendo una coherencia entre sus acciones y sus discursos e intenciones. Esperamos que los movimientos populares puedan extraer de él ideas y lecciones que revigoricen su fuerza y su capacidad de mudar el curso de la historia.