Escudos antimisiles

23 Abril 2007
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En la reunión de la OTAN del pasado jueves 19, a la que también asistió el Embajador ruso ante la Alianza Atlántica, Washington presentó su plan para instalar un sistema de misiles contra misiles en una serie de países de Europa Oriental. El plan genera dudas entre los aliados, aunque hayan dado por el momento su aprobación, y el rechazo de Moscú.
La polémica entre EEUU y Rusia podría indicar que está renaciendo la Guerra Fría, que acabó en 1989. Sin embargo, en este caso no hay confrontación ideológica sino otras cuestiones en juego. Por un lado, el Gobierno de EEUU se encuentra en una fase de fuerte debilidad interior dado que la Casa Blanca enfrenta la oposición demócrata y un fuerte desprestigio por la guerra de Irak. A la vez, el Gobierno de George W. Bush quiere mostrar su poderío global, y tratar de mantener el liderazgo sobre y sigue las inercias de la Guerra Fría, dado que no tiene políticas hacia Oriente Medio, Irak o América Latina. Por otro, el Gobierno de Vladimir Putin encarna el nacionalismo ruso que se ha visto debilitado después del fin de la Guerra Fría. Existe un consenso entre sectores civiles, militares, gobernadores locales y empresarios para recuperar el orgullo y el papel de Rusia a nivel global. Con las elecciones presidenciales en 2008, Putin juega muy fuerte la carta del potencial enfrentamiento con EEUU. Las tensiones entre Moscú y Washington se proyectan también sobre qué hacer hacia Irán y la estrategia cada vez más ofensiva de EEUU en Afganistán y su presión sobre los aliados de la OTAN para que comprometan más tropas con mandatos ofensivos. Por otro lado, Moscú está en contra del apoyo de EEUU y la Unión Europea a la independencia de Kosovo. El proyecto de misiles antimisiles que EEUU quiere instalar en Polonia y la República Checa tiene serios problemas. No está probado que funcione, su costosa factura la pagarán todos los países de la OTAN, y no cubre a todos los Estados miembros de la Alianza, pues deja de lado a Turquía y Grecia. Pero el secretario general de la OTAN, Jaap de Hoop Scheffer, se muestra entusiasmado con la idea y quiere que los planes de rearme la Organización se coordinen con los de Washington. Esta tensión no es un regreso a la Guerra Fría, pero está produciendo cambios peligrosos. EEUU abandonó el Tratado de Misiles Antimisiles en 2001. Un paso desestabilizador ya que mientras se cuenta con este tipo de armas contraofensivas, hay menos posibilidad de una ataque un lado hacia otro. Ahora, Moscú indica que podría dejar de lado el tratado firmado en los años 80 con el que se prohibió la instalación de misiles de alcance medio en Europa. Respecto de la expansión de la OTAN hacia el Este y el escudo antimisiles, el ex primer ministro ruso Evgueni Primakov escribió en febrero en Moskovskié Novosti que la idea es "encerrar" a Rusia y que la respuesta será cambiar la estrategia militar de Rusia e incluir a la "máquina de guerra de la OTAN" entre las posibles amenazas. La tensión entre Rusia y EEUU es parte, en realidad, del ascenso de nuevos competidores en el escenario internacional. EEUU se encuentra en una fase de declive de su influencia, Europa no utiliza todo su poder para ser un actor central, y entre tanto China, India, Brasil y algunos otros países van ascendiendo en peso económico, comercial y militar. Se asiste a cambios importantes, y es de temer que se avance hacia un peligroso unilateralismo en vez de promocionar políticas de seguridad cooperativa. © Radio Nederland Wereldomroep