Espada de Damocles

16 Junio 2005
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La última sesión de la CND ha dejado clara su actitud pusilánime frente a los programas de reducción del daño en el marco de la lucha contra el VIH/SIDA.

Publicado en
Cáñamo

La manipulación de EEUU en torno a las políticas para combatir la propagación del VIH/SIDA

Si algo quedó claro al cerrarse el pasado mes de marzo la Sesión 48 de la Comisión de Estupefacientes (CE), de la ONU fue la actitud pusilánime de las delegaciones de los diferentes estados miembros frente a los programas de reducción del daño en el marco del combate al VIH/SIDA. Algo enteramente incomprensible y en oposición total con lo expresado durante los días del encuentro por parte de la mayoría de estas mismas delegaciones correspondientes a 53 países del mundo.

El principal asunto de esta sesión de la CE, y sobre el cual giró la controversia, fue el de definir una clara orientación para la Organización de las Naciones Unidas sobre las Drogas y el Delito (ONUDD) respecto a su participación en programas de reducción del daño y de intercambio de agujas y jeringuillas. Al no haber tomado las delegaciones participantes una actitud explícita a este respecto, dicho asunto se quedó sin resolver.

Las resoluciones de la CE se acuerdan por consenso, de modo que incluso una pequeña minoría puede bloquear cualquier medida. Fue lo que hizo EEUU, con el apoyo de unos pocos países, para imponer su ideología de la 'tolerancia cero' en materia de consumo de drogas, y bloquear las políticas tendientes a hacer valer el respeto a los derechos humanos y al derecho a la asistencia médica de los drogodependientes.

Una vez más la presión de EEUU para obtener que la ONUDD retirase su apoyo a las prácticas de reducción del daño se dejó sentir de manera contundente. Estados Unidos y Japón -que apoyó la posición estadounidense- se cuentan entre los principales donantes de la ONUDD. De modo que cualquier expresión favorable a la reducción del daño y al intercambio de jeringuillas pone en riesgo estos fondos. De otra parte, la ONUDD está perfectamente consciente de la efectividad de estas medidas y no ha hecho oídos sordos a los constantes llamados a esta agencia para que no se distancie de prácticas de las que se sabe que pueden salvar vidas. Prácticas que además son aceptadas y se aplican en otras instancias del sistema de Naciones Unidas como la Organización Mundial de la Salud (OMS), y ONUSIDA.

La manipulación financiera y política que ejerce Estados Unidos sobre el sistema de la ONU y los países miembros pende como una espada de Damocles que afecta la lucha contra el riesgo de contraer el VIH/SIDA.

Durante los debates de la CE los delegados de todo el mundo se pronunciaron a favor de las contundentes evidencias de la efectividad de las medidas de reducción del daño para detener la propagación del VIH/SIDA. Los países explicaron que implementan proyectos de intercambio de jeringuillas y de tratamientos de substitución porque están convencidos, gracias a las pruebas que se tienen y a las experiencias de otros países, de que una respuesta humana y pragmática al uso intravenoso de drogas -el principal desencadenante de la crisis de VIH/SIDA en muchos países- es la única manera eficaz de revertir la epidemia.

Vale la pena resaltar también que, a diferencia notoria de años anteriores, la Unión Europea presentó una posición común sobre el tema, y también los países de Latinoamérica, África y Asia expresaron ampliamente un apoyo casi unánime a los programas de reducción del daño.

No obstante, la reducción del daño todavía no ha encontrado el lugar que amerita al interior del sistema de la ONU y las Convenciones sobre drogas. Ello a pesar del espacio que ha ido ganando en la última década, y de que la ideología de la 'tolerancia cero' como guía central de la política de drogas se ha ido debilitando.

Estados Unidos debe aceptar el hecho de que el intercambio de jeringuillas es una intervención efectiva, o al menos debería permitirle al resto del mundo decidir sobre su implementación. Pero además, las naciones favorables a la reducción del daño deberían considerar aumentar los fondos a la ONUDD para disminuir la vulnerabilidad de la agencia respecto a la presión de EEUU como donante. Así como debería hacerse una revisión del funcionamiento de la CE dentro del contexto amplio de la reforma de la ONU.

Una mejor coordinación entre el creciente grupo de países de la UE y de otras regiones favorables a la reducción del daño podría traducirse en avances para la próxima reunión de la CE en 2008.