Evaluación del Proceso de Evaluación de la UNGASS

01 Mayo 2006
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La UE presentó en la Sesión 49 de la Comisión de Estupefacientes de 2006 el borrador de una resolución que servirá para evaluar la implementación en 2008 de declaraciones políticas y planes de acción.

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Cáñamo

La Unión Europea presentó en la Sesión 49 de la Comisión de Estupefacientes realizada del 13 al 17 de marzo de 2006 el borrador de una resolución que servirá para evaluar la implementación en 2008 de declaraciones políticas y planes de acción resultantes de la Sesión Especial sobre drogas de la Asamblea General de la ONU, más conocida por sus siglas en inglés, UNGASS. El principal objetivo de la UNGASS 1998 era eliminar o reducir significativamente para 2008 los cultivos ilícitos de coca, cannabis y adormidera para opio, así como la fabricación y tráfico de drogas sintéticas.

La resolución de la UE se proponía fortalecer el proceso de evaluación de la UNGASS con análisis y metodologías basadas en evidencias sólidas, así como con el ingreso de datos provenientes de un grupo de trabajo conformado por diversos expertos. La idea era la de mejorar la calidad de la información existente y mejorar los métodos evaluativos haciéndolos más transparentes y objetivos. La UE recomendó también un periodo de reflexión mundial y de discusión sobre los pasos a dar después de la evaluación. Para que la evaluación complete un período completo de diez años, habrá que alargar el plazo hasta 2009.

La resolución reflejó el descontento que suscitó el proceso de evaluación durante la Revisión de Mitad de Período de UNGASS en 2003. En ese momento, el director de la Oficina de la ONU para la Droga y el Delito (UNODC) Antonio Maria Costa dijo que se habían hecho "estimulantes progresos hacia metas aún distantes", en relación con los objetivos para 2008. Aunque cualquiera podía estar de acuerdo en que los objetivos estaban todavía lejos, concluir que se estaban haciendo progresos no tenía ningún fundamento. Tanto los cultivos de coca y opio como la oferta de cocaína y heroína mostraban fluctuaciones pero no había indicaciones de una reducción sostenida. La oferta de cannabis y drogas sintéticas había incluso aumentado. Aquello no fue más que la reafirmación de los objetivos de la UNGASS, y el resultado fue el cuadro distorsionado de un supuesto progreso.

El proceso de evaluación se basa en Cuestionarios para los Informes Bienales (CIB) que los gobiernos tienen que mandar a la UNODC, y sobre los cuales se basan los informes que se someten a la Comisión de Estupefacientes. Los CIB ofrecen información sobre cómo los Estados Miembros perciben su propia actuación. No hay evaluaciones externas por parte de agencias independientes o de expertos. Cada país se evalúa a si mismo.

La UNODC está consciente de las debilidades del sistema y advierte que los CIB, "por lo general adolecen de información sobre la calidad o el impacto de las medidas reportadas". Además, aunque los Estados Miembros habían adoptado los CIB como el principal instrumento para evaluar los progresos,"la respuesta general fue relativamente baja, habiendo solamente el 31 por ciento de los Estados Miembros respondido a los tres ciclos de informes". De modo que una evaluación que se base exclusivamente en los CIB va a producir solamente un examen muy superficial de la UNGASS, enfocándose en la implementación de los mecanismos de control de drogas y no en la calidad o impacto de las medidas.

Tal proceso de evaluación no se fija en las consecuencias de las medidas de control de drogas, al punto de que si esas medidas tienen un impacto negativo sobre el problema de las drogas, éstas podrían considerarse como positivas por la sola razón de que concuerdan con las reglas, las regulaciones y lo establecido por la burocracia. Medidas más contenciosas basadas en el concepto de reducción del daño -intercambio de agujas, salas de usuarios, etc- las cuales han demostrado científicamente un impacto positivo en los problemas relacionados con drogas y en particular en la reducción de enfermedades sanguíneas relacionadas con drogas como el VIH/SIDA y la hepatitis podrían ser consideradas negativamente a causa de la interpretación restrictiva de las convenciones de drogas que hace la Junta Internacional para la Fiscalización de Estupefacientes (JIFE).

La resolución de la UE se diluyó notoriamente durante la discusión en la Comisión de Estupefacientes. Algunos de los Estados Miembros, en particular Estados Unidos, temían que los Estados Miembros perdieran el control del proceso de evaluación y el sistema de informes en curso. Temían que un proceso independiente, objetivo y transparente revelara que el actual sistema de control de drogas no funciona bien, y temían que las políticas de drogas basadas en la reducción del daño pudieran mostrar mejores resultados. Hay de todos modos una pequeña apertura para mejorar la evaluación, pero se requiere que la UE no sólo lo exprese con palabras sino que esté dispuesta a proporcionar los fondos para que se incluyan expertos y una mejor información en el proceso.