Haciendo frente al neoliberalismo en Europa

Encuentro con Sol Trumbo, del Transnational Institute
03 Octubre 2014
Article

El TNI cubre un extenso espectro de temas, pero la tarea específica de Sol ha sido rastrear los impactos devastadores de las políticas neoliberales en Europa y ayudar a coordinar el trabajo de los movimientos sociales con los grupos más vulnerables.

Sol Trumbo Vila está en la primera línea de la creciente lucha contra el neoliberalismo en Europa. Trabaja en el Transnational Institute en Amsterdam. Nos encontramos cerca de las oficinas del TNI, en un café al lado de un canal tranquilo. Fue a mediados del verano, unas semanas después de las elecciones al Parlamento Europeo.

Le pregunté a Sol la razón de su gran compromiso. Resulta que aprendió qué era la economía política en el seno de su familia y sobre todo de su madre psicóloga, gran defensora de la sanidad pública en la provincia de Valencia. Los antecedentes familiares de Sol le prepararon para oponerse al adoctrinamiento neoliberal al que fue sometido cuando cursó Ciencias Económicas en la Universidad de Valencia en 2000.

“Desde los 15 años estoy familiarizado con otras teorías económicas, incluyendo la marxista. En la universidad se esperaba de mí que defendiera teorías en las que no creía, por ejemplo el concepto de un mercado perfecto, que no existe.”

Sol se convenció de que –como disciplina académica en manos de los neoliberales– las ciencias económicas han dejado de ser una ciencia para convertirse en una ideología.

“No hay ejemplos reales de lo que alegan los neoliberales. En sus teorías no tienen en cuenta toda la información y los costes de transacción, ni la existencia de monopolios y oligopolios. Crean modelos matemáticos para demostrar sus teorías, pero la realidad no es así. Sirven solo a los intereses de los ricos y las corporaciones.”

La estancia de seis meses de Sol en Ecuador en 2007 despertó su conciencia de lo que se podría conseguir mediante una resuelta acción política. El economista Rafael Correa acababa de ser elegido presidente y una de sus primeras acciones fue repudiar como ilegítima gran parte de la deuda extranjera de su país.

Uno de los primeros directores del TNI fue otro latinoamericano, Orlando Letelier, que había ejercido de ministro con Salvador Allende. La policía secreta chilena lo asesinó en 1976. Para entonces, el Chile de Pinochet, postrado por la represión, servía de campo de pruebas de las doctrinas neoliberales de Milton Friedman. Este proceso –que empezó a principios de los años ochenta– continuó en los Estados Unidos de Reagan y en la Gran Bretaña de Thatcher. El Tratado de Maastricht de 1992 implantó el neoliberalismo como la corriente dominante en Europa.

Las consecuencias han sido nefastas. Los bancos responsables del derrumbe financiero fueron rescatados, pero esto desencadenó una crisis de la deuda soberana en los países del sur de Europa y la República de Irlanda. Estas poblaciones han pagado un alto precio por la imposición por parte de la infame Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) de los programas de austeridad que han provocado la recesión. Para la gente más pobre, los impactos han sido catastróficos. En Grecia, por ejemplo, los programas impuestos por la Troika en los últimos años han encogido la economía en un 30%. La deuda pública, lejos de reducirse, se ha incrementado y el desempleo ha alcanzado el 28%.

En 2011, la idea que tenía Sol de cómo los movimientos sociales podrían desafiar el dominio del neoliberalismo en el ámbito político fue transformada por el nacimiento en su España natal del movimiento 15M, los indignados. Empezó a trabajar en el TNI en 2012. El TNI cubre un extenso espectro de temas, pero la tarea específica de Sol ha sido rastrear los impactos devastadores de las políticas neoliberales en Europa y ayudar a coordinar el trabajo de los movimientos sociales con los grupos más vulnerables.

Pero solo entender no es suficiente. En octubre de 2013, el TNI organizó una importante reunión entre miembros de redes y grupos sociales procedentes de 13 países. Los principales temas tratados fueron la democratización de Europa y la protección del patrimonio común, es decir los recursos naturales, materiales y culturales que no deberían privatizarse nunca. Con el objetivo de desarrollar una estrategia para toda Europa, en la reunión se acordaron cuatro proyectos.

Cuatro proyectos

Uno de estos proyectos fue monitorizar y dar a conocer las últimas iniciativas por parte de las élites políticas y empresariales para imponer su agenda neoliberal a más de 500 millones de personas de la Unión Europea. El TNI publicó recientemente en su página web los resultados del análisis que llevó a cabo junto con investigadores de Irlanda, Austria y Alemania sobre la propuesta del ‘Pacto de Competitividad’ europeo y la otra propuesta neoliberal actualmente en discusión entre la Unión Europea y los Estados Unidos, la Asociación Transatlántica de Comercio e Inversión (ATCI, TTIP en inglés).

El Pacto de Competitividad se ha descrito muy bien como “una Troika para todos”, ampliando a toda la Eurozona lo que se ha impuesto en países como Portugal e Irlanda. La propuesta, que cuenta con un gran apoyo de la canciller alemana Angela Merkel y los grupos de presión empresariales, está todavía enfangada por los desacuerdos entre los distintos Gobiernos europeos. Como señala el TNI, estas disputas brindan oportunidades para oponerse al Pacto desde la ciudadanía.

Otro de los proyectos acordados en la reunión estratégica de octubre pasado fue crear una base de datos de las miles de iniciativas europeas que intentan romper con el modelo capitalista dominante, que afirman el valor de la solidaridad y construyen alternativas activamente. La economía solidaria es una fuerza creciente, impulsada por el intercambio de ideas entre grupos de iguales y por el compromiso con el código abierto más que con el control, y así limitar los beneficios de la productividad. ¡Pensemos en Wikipedia!

La tercera idea fue crear el ‘Partido de la Troika’, es decir, la idea satírica de que la Troika –en un ataque de franqueza– funda su propio partido político con el fin de presentarse a las elecciones europeas, contando a los electores cuáles son sus verdaderas intenciones. En un mundo de ambigüedades, esta campaña irónica fue refrescante y reveladora, y muy divertida.

El tribunal

La cuarta iniciativa, organizada conjuntamente por el TNI y el Corporate Europe Observatory (CEO), fue una audiencia en Bruselas celebrada los días 15 y 16 de mayo de 2014 como parte del ‘Mayo de Solidaridad’. El tribunal empezó el mismo día en el que se intentó rodear el palacio de Egmont, donde las élites celebraban una cumbre de negocios. La policía interrumpió la protesta y detuvo a 281 manifestantes. Tres de los detenidos iban a presentar su testimonio en el tribunal.

Este brutal prólogo dio más relevancia al tribunal que se había organizado para dar voz a 18 testigos y relatores de distintos países europeos sobre las responsabilidades y consecuencias de la reestructuración de los mercados laborales y las políticas sociales “para favorecer a la comunidad empresarial”.

Una de los testigos era Vicky Donnelly, de la campaña Debt Justice Ireland. Vicky contó al tribunal que los recortes presupuestarios impuestos por la Troika equivalían al 18% del PIB del país. Como ella misma me explicó más tarde, los distintos testimonios relataron en esencia la misma historia. Todos los testimonios fueron relatos –desde la perspectiva de las víctimas– del mismo tipo de medidas de austeridad dictadas desde fuera.

El veredicto de los jueces, dictado por tres veteranos y respetados economistas, fue de condena. Y más en concreto:

  • Las políticas de la Unión Europea han agravado la crisis económica, causando el empobrecimiento, la penuria social y la peor calidad de vida de millones de personas;
  • Las políticas no eran necesarias; solo estaban impulsadas por recetas neoliberales e intereses económicos particulares;
  • La implantación de estas políticas carece de legitimidad democrática;
  • Estas políticas vulneran las obligaciones de los Estados en materia de derechos humanos europeos e internacionales.

Uno de los tres jueces del tribunal fue el profesor John Grahl, de la Universidad de Middlesex. Me dijo que estaba impresionado por lo que había conseguido el TNI y el CEO al reunir a los movimientos sociales que operan a nivel local y nacional, ayudándolos a desarrollar una perspectiva para toda Europa.

Al cierre de nuestra reunión, junto al tranquilo canal de Amsterdam, le pregunté a Sol por el futuro. Él ve tanto luces como sombras en los resultados de las elecciones europeas. Lo que se ha realizado en cooperación con los movimientos sociales será evaluado próximamente, antes de pasar a una próxima fase. Y Sol se muestra optimista.

 

Pie de foto: Cada mañana me despierto en el lado equivocado del capitalismo.