Las relaciones Unión Europea-Colombia: poca uniformidad y coherencia

17 Noviembre 2005
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Las relaciones Unión Europea-Colombia: poca uniformidad y coherencia
Cristina Barajas
Enero de 2005

La UE podría hacer mucho más para promover la seguridad y la estabilidad de Colombia; el conflicto colombiano está desbordando las fronteras y amenaza a toda la región. Es urgente tomar medidas que no sean del mismo corte de las bélicas del gobierno de Bush.

Algunos antecedentes

Durante los años 90 la UE no le dio mucha relevancia al deterioro de la seguridad en Colombia, a pesar de que algunos de sus estados miembros tuvieron mucha actividad en el país. Con el lanzamiento del Plan Colombia en el año 2000 y la Iniciativa Regional Andina en el 2001, Estados Unidos reafirmó su predominio económico, político y militar en la región. Esto suscitó en Europa un interés renovado pero negativo. La mayor parte de los estados miembros de la UE y el Parlamento Europeo lo criticaron por poner excesivo énfasis en la seguridad y la ayuda militar. Resultaba incómodo además que sólo se les hubiera consultado después de que Washington y Bogotá habían acordado el plan.

El Plan Colombia indujo a Europa a tener una postura común frente a la inclinación abiertamente militar que presentaba; se abrió entonces un espacio político que favoreció con un reducido espíritu crítico, inicialmente a las FARC que se encontraban en proceso de paz y más tarde al ELN con el grupo de países amigos en el 2000 (Francia. Noruega, España y Suiza). En el caso de las FARC se estableció un grupo de apoyo al proceso de paz, (Francia. Noruega, España, Italia, Suecia y Suiza) países que sirvieron de anfitriones a la visita conjunta de representantes del gobierno y de las FARC en el 2001.

La ruptura de las conversaciones de paz en febrero del 2002, fue vista por muchos como un fracaso de la estrategia europea y la actitud de la UE dio un vuelco. Se comenzó a considerar que una solución negociada del conflicto era muy improbable en un futuro cercano, que los secuestros y ataques contra civiles por parte de las FARC desacreditaban su credibilidad como revolucionarios y que su dependencia de dineros procedentes del narcotráfico aumentaban visiblemente. Varios diplomáticos de la UE pensaron entonces que sus apreciaciones sobre la necesidad de fortalecer militarmente la seguridad de Colombia había sido subestimada. En Junio de ese mismo año las FARC fueron incluidas en la lista de organizaciones terroristas de la UE Por otra parte, con el fin de llenar el vacío de un proyecto social que dejaba el Plan Colombia, la UE lanzó los Laboratorios de Paz con el fin de implementar programas de desarrollo social y resolución de conflictos.

La Unión ha expresado regularmente su solidaridad con la situación lamentable de los colombianos a lo largo de los 40 años de conflicto armado. Ha animado al presidente Uribe en sus esfuerzos por imponer el Estado de Derecho en todo el país. En la reunión sobre el Apoyo Internacional a Colombia celebrada en Londres el 10 de Julio del 2003, la Comisión reiteró su apoyo al gobierno, pero hizo un énfasis inusual en el respeto a los derechos humanos y la necesidad de cortar vínculos con los paramilitares y abordar la crisis humanitaria. Específicamente pidió al gobierno la implementación de las 24 recomendaciones presentadas por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos. En esa reunión se expusieron también amplias reservas frente al estatuto antiterrorista, especialmente en lo referente a los poderes judiciales dados a los militares y al programa de los soldados campesinos.

A la UE también le preocupan las conversaciones con la principal agrupación paramilitar, las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, particularmente por el alto riesgo de impunidad que conllevan. Las críticas europeas a este proceso fueron muy visibles durante el viaje de Uribe a Europa en Febrero de este año. Muchos miembros del Parlamento europeo y de diversas ONG se manifestaron en contra de su política de seguridad democrática y afirmaron que ésta violaba los derechos humanos. El representante de la UE para la política exterior de la UE, Javier Solana, declaró: 'Europa no quiere poner contra la pared al presidente Uribe'. Sin embargo la visita no cambió radicalmente ni la política de la UE hacia Colombia, ni la idea que se tiene en Colombia sobre la actitud europea.

En abril del 2004 la UE incluyó al ELN en su lista de organizaciones terroristas; este gesto parece obedecer más a la reacción al secuestro de cinco ciudadanos europeos que al apoyo al gobierno colombiano.

En su último comunicado, (30 de Junio) de este año con ocasión del inicio formal de las conversaciones del gobierno con las autodefensas, la UE reitera su apoyo a una solución negociada al conflicto en Colombia e insiste en el respeto a los derechos humanos y al derecho internacional humanitario para que se cumplan los principios de verdad, justicia y reparación que asisten a las víctimas de las acciones de este grupo. Además insta al gobierno a cumplir con las recomendaciones de Naciones Unidas y a abstenerse de hacer comentarios lesivos sobre los defensores de los derechos humanos.

Poca uniformidad y coherencia políticas

La política de la UE frente a Colombia se ha caracterizado por la presencia de iniciativas aisladas y rivalidades debido a intereses divergentes entre algunos de los países miembros. Así por ejemplo en el 2000, España y Gran Bretaña se distanciaron por sus posiciones frente al Plan Colombia. En el 2002, España en la presidencia de la UE, reprendió a Francia y Suecia por no apoyar la inclusión de las FARC en la lista del terrorismo. Francia también ha sido criticada por su excesiva atención al caso del secuestro de la parlamentaria Ingrid Betancourt, y por asumir al respecto iniciativas sin consulta previa.

Además de la falta de uniformidad política, hay incoherencias en la política de la UE con Colombia: la UE se rehúsa a prestar apoyo militar al país pero Francia, España y Gran Bretaña le dan asistencia militar contra el terrorismo y España además le ha vendido aviones y equipo antiterrorista. En este mismo sentido, aun no hay acciones efectivas para impedir que el tráfico ilegal de armas siga surtiendo a los grupos al margen de la ley.

En cuanto al tema de la droga, aunque hay opiniones divergentes, la UE apoya el monitoreo de las exportaciones de precursores químicos, de estupefacientes, cuyo objetivo es difundir conocimientos en torno a estos y capacitar a autoridades de diferentes países productores. Si bien este es un esfuerzo importante, se podría hacer mucho más ya que en Europa sigue aumentando el consumo, se producen los precursores para su procesamiento y hay una alta participación en el tráfico. Podría haber políticas mas transparentes bien sea de legalización o de persecución efectiva a las cadenas de distribuidores y al lavado de dinero.

Una de las acciones recientes de Europa frente a la problemática colombiana ha sido la extensión de 10 años más del Sistema general de preferencias en el mercado europeo SPG, como aliciente por combatir el narcotráfico. Sin embargo esta parece una medida paliativa y cortoplacista, ya que los hechos demuestran que los cultivos ilícitos en vez de haber disminuido crecen y que la producción cada vez ocupa territorios nuevos del país.

Mucho por hacer

Si bien la UE ha hecho mucho énfasis en el cumplimiento de la declaración de Londres y específicamente en el cumplimiento de las recomendaciones de las Naciones Unidas, podría hacer mucho más para promover la seguridad y la estabilidad de Colombia. Por ejemplo participar en un proceso de verificación y monitoreo del cumplimiento de los acuerdos para la desmovilización de los paramilitares, que asegure que los principios de justicia, verdad y reparación se cumplan y para que la reinserción de esos grupos a la sociedad se dé con una suficiente garantía de que no habrá impunidad y de que devolverán las tierras que han invadido a costa del desplazamiento de sus pobladores.

Con respecto al tráfico legal e ilegal de armas y al de narcóticos también podría haber una postura más coherente que considere acciones más efectivas en el territorio europeo.

El conflicto colombiano está desbordando las fronteras y amenaza a toda la región; su enfoque debe tener también perspectiva regional. Es urgente tomar medidas que no sean del mismo corte de las bélicas del gobierno de Bush, y eso sólo lo pueden hacer los europeos, quienes tienen experiencia y autoridad para ello. Falta ver a qué acciones concretas se llega en la Mesa de Coordinación y Cooperación, que tendrá lugar en Cartagena en febrero de este año.