Por una Europa diferente

Paremos las antidemocráticas políticas de austeridad de la Unión Europea
10 Mayo 2012
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Declaración de la conferencia organizada por Corporate Europe Observatory y el Transnational Institute los días 5 y 6 de mayo de 2012

Declaración de la conferencia organizada por Corporate Europe Observatory y el Transnational Institute los días 5 y 6 de mayo de 2012
 
La aplicación del Tratado de Austeridad – como se conoce al Pacto Fiscal – supondría una amenaza directa al estado del bienestar en toda Europa, y un grave obstáculo para futuras políticas económicas redistributivas y justas socialmente. Es el último intento de convertir la política económica en una cuestión tecnocrática fuera del control democrático, ya que otorga el poder decisorio a tecnócratas inelectos. Impondrá una austeridad presupuestaria aún mayor que la actual, imponiendo un régimen permanente que conllevará tantos recortes que el Estado europeo del bienestar pasará a ser historia.

Sólo hay una respuesta aceptable: ¡hay que pararlo! Nos comprometemos a apoyar la campaña irlandesa de No al Pacto Fiscal que se prepara para el referéndum del 31 de mayo. Haremos todo lo que esté en nuestras manos para apoyar a los irlandeses, que se enfrentan a las amenazas e intimidaciones de otros gobiernos e instituciones de la Unión Europea (UE). Al mismo tiempo, continuaremos apoyando a los sindicatos y nuevos movimientos sociales que resisten las políticas de crisis de la UE y sus gobiernos.

En la actualidad están pagando un alto precio por la crisis los que no deben, sobre todo la población de Grecia, Irlanda, Portugal, Rumanía, Letonia, Italia y España. Son la gente corriente, los jóvenes, los pensionistas y trabajadores los que sufren las consecuencias de los excesos del sector financiero y de un sistema monetario injusto, y de gobiernos que defienden los intereses de las grandes empresas.

El Tratado de Austeridad, y las políticas que implica, traerán más desigualdad, más pobreza y privación de derechos a Europa y a todo el mundo. El dogma económico de normas disciplinarias cada vez más estrictas es absurdo y muy injusto. Hay señales muy claras de que el Pacto Fiscal y las políticas que conlleva no van a crear empleo sino que profundizarán la crisis económica. A menos que las fuerzas emancipadoras en toda Europa sean capaces de mobilizar una resistencia eficaz, la desigualdad y marginación podrían impulsar la xenofobia y la extrema derecha.

Lejos de ofrecernos una solución a la crisis, las nuevas normas de la UE sobre política económica muestran claros indicios de un cambio de régimen neoliberal – un golpe de estado civil. Desde el principio de la Eurocrisis en la primavera de 2010, una avalancha de normas comunitarias han impuesto políticas neoliberales conservadoras que suponen un ataque a los servicios públicos, al gasto social y a los salarios. Para aplicar todo esto han empleado procedimientos tecnocráticos y cerrados que han ignorado las protestas ciudadanas.

Justifican estas drásticas reformas con el argumento de que la raíz de la crisis se encuentra en el gasto generoso de los gobiernos en el estado del bienestar, y en normas laborales dadivosas que permiten a las economías 'no productivas' quedarse atrás en cuanto a 'competitividad'. Este mensaje, repetido hasta la saciedad por la Comisión Europea y los distintos gobiernos es una falsedad. Estamos ante una crisis sistémica que se ha activado por un sector financiero desregulado y que sólo se sirve a sí mismo, una unión monetaria que provoca desequilibrios estructurales y una redistribución de la riqueza a la inversa.

Desde hace unos años la Comisión Europea y ciertos gobiernos han forzado una aplicación más estricta de las políticas que benefician los intereses de las grandes empresas, entre las que se incluye la industria financiera, y que desatienden las necesidades de la mayoría. La crisis les ha proporcionado una oportunidad. La ofensiva neoliberal que han lanzado disfrazada de 'respuesta a la crisis de la deuda' es el claro ejemplo de la doctrina del shock puesta en práctica. Un intento de destruir todo el progreso social y democrático logrado en los últimos 50 años, y la realización de los sueños de los lobbies de las grandes empresas.

En vista de lo cual es necesario un gran esfuerzo coordinado para poner fin a este ataque al bienestar y a la democracia y para convertir las alternativas en realidad.