¿Qué persigue Estados Unidos con las bases militares en Colombia?

Informe del TNI muestra que la producción de cocaína se ha incrementado pese a la guerra contra las drogas
16 Octubre 2009
In the media

He leído en los medios de prensa electrónicos de los países suramericanos, la noticia de que Estados Unidos instalará 7 bases militares en territorio colombiano. Si son norteamericanas o colombianas con posibilidades de que los estadounidenses accedan a dichas instalaciones, creo que no está en discusión, sino el trasfondo del porqué de la presencia estadounidense en ese país.

Según ambos países, el propósito de este acuerdo es combatir el narcotráfico y el terrorismo en la región. No obstante el “Plan Colombia” estrategia insigne norteamericana que les ha costado más de 7.5 millones de dólares en los últimos años y cuyo principal objetivo era la lucha contra las guerrillas y el narcotráfico ha tenido resultados inversos. Desde que se inició en 2000, el Plan Colombia tenía por objetivo reducir el cultivo y la producción de cocaína a la mitad hacia 2006, sin embargo, un informe sobre políticas de drogas de mayo del 2006 del Transnational Institute da cuenta que para 2005 las hectáreas sembradas de coca pasaron a 144,000 de 122,500 que eran en 1999. Por otro lado, la producción de cocaína que era de 600 toneladas anuales en 1999 pasó en 2009 a 1,450 toneladas, de las cuales se abastecen unos 30 millones de consumidores estadounidenses según fuente de la misma DEA. Es decir la producción de cocaína, lejos de reducirse se ha incrementado; y las guerrillas colombianas remotamente están desarticuladas, por el contrario, se mantienen en las selvas y en las zonas rurales de este país.

Esto hace suponer que el objetivo concreto no son las FARC ni el narcotráfico, sino el control político, militar y económico del hemisferio, tal como se dejó entrever en el informe 2009 Global En Route Strategy de la fuerza aérea estadounidense. Eso es en esencia, esta presencia va más allá. Estados Unidos persigue mantener la hegemonía en la región, frenar las relaciones de países latinoamericanos con China, Rusia e Irán, desarticular el surgimiento de fuerzas patrióticas y movimientos populares revolucionarios, debilitar a los gobiernos de izquierda e impedir el surgimiento de otros y asechar las reservas petroleras venezolanas. Hay que recordar que la región andina proporciona el 25 por ciento del petróleo que consume Estados Unidos y la Amazonia proveería los recursos vitales para la supervivencia de esa nación.

Desde hace muchos años el tema Latinoamérica ha dejado de ser político para los Estados Unidos y se ha convertido en un tema militar. Para los militares gringos los gobiernos de izquierda (gobiernos de populismo radical) surgidos en los últimos años en América son una “amenaza emergente”, y se constituyen en uno de sus enemigos. Consideran que sus líderes se han aprovechado de las frustraciones derivadas del fracaso de los gobiernos democráticos en materia social y económica, y que pueden socavar los intereses de los EU en la región con posiciones radicales y exacerbando el sentimiento anti-estadounidense. Fácil es concluir que dentro de ese “populismo radical” están considerados los gobiernos de Venezuela, Ecuador, Bolivia, Nicaragua y Cuba.

Pero acaso es necesaria la presencia de más bases cuando los norteamericanos poseen en la región latinoamericana más de 14 bases militares incluyendo tres en Centroamérica (Sotocano en Honduras, Comalapa en El Salvador y Liberia en Costa Rica) y otras más en Colombia donde poseen sofisticados medios y equipos de inteligencia y rastreo de comunicaciones y medios físicos; hacen uso de aviones Awac que pueden sobrevolar nuestros países sin que los radares puedan detectarlos en operaciones de vigilancia electrónica, equipados con radares que permiten distinguir entre aeronaves amigas u hostiles a cientos de kilómetros de distancia, y que además pueden ser usados para operaciones aéreas ofensivas dirigiendo a los aviones de combate hacia objetivos como en el caso ecuatoriano; y es el principal centro de espionaje electrónico con tecnología satelital, donde de allí parten cada día a su rutina de aviones espías los Orión P3 y los C-130 de la armada de los Estados Unidos.

La doctrina ideológica de Estados Unidos está resumida en los documentos “Santa Fe”, donde se detallan los ejes de la política estadounidense para América Latina y donde se reafirman los principios de la doctrina Monroe. Básicamente son planes de anexión de América Latina y el Caribe, donde se trazan las estrategias para esta anexión y se definen los enemigos.

La presencia de Estados Unidos en Colombia busca algo más que el combate al narcotráfico y al “terrorismo” de las FARC, busca la hegemonía que ha perdido en nuestro continente, enfrentar cambios en la geopolítica centro y sudamericana, y del Caribe; recuperar zonas de valor estratégico y controlar el manejo de los recursos vitales que le permitan mantener la supremacía económica, política y militar y enfrentar la proliferación de estados latinoamericanos revolucionarios, los llamados “populistas radicales”. Hay que tener cuidado.