Resurgimiento de la guerra biológica a las drogas

17 Agosto 2004
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La amenaza del uso de agentes biológicos para la erradicación de cultivos proscritos planea sobre Afganistán.

Hace un par de meses, mencionábamos en estas páginas el regreso de la amenaza del uso de agentes biológicos para la erradicación de cultivos proscritos en Colombia. Dicha amenaza también planea sobre Afganistán.

La rápida e intensa recuperación de la economía del opio en Afganistán, tras la caída del régimen talibán, generó un tenso debate entre la comunidad internacional de control de drogas, en el que la opción del hongo volvió a reaparecer como 'solución' que valía la pena considerar. El Programa de la ONU para la Fiscalización Internacional de Drogas (PNUFID), que se había distanciado públicamente del proyecto "Fusarium" para la coca en Colombia, mantuvo el proyecto de otro hongo ("Pleospora papaveracea") destinado originalmente a la erradicación de la adormidera en Afganistán. Los experimentos para este hongo se desarrollaron en Uzbekistán/Asia Central y fueron financiados por el Reino Unido.

En marzo de 2003, David Sands, el científico estadounidense a cargo de los experimentos con hongos y vicepresidente de la compañía que los comercializa, anunció en la Casa Blanca los micoherbicidas estaban listos para ser usados por cualquier país que quisiera aplicarlos.

Actualmente la posición del PNUFID es muy matizada. Según Howard Stead, jefe de la sección científica de esa entidad, aunque "hasta la fecha, los estudios no han ofrecido evidencia de que el hongo pueda causar daños ambientales", la sola posibilidad de que así sea sigue siendo un asunto serio de preocupación, por lo tanto recomienda que se hagan estudios adicionales antes de considerar una amplia aplicación del agente. El organismo de la ONU precisó también que por su parte no está considerando usar el hongo en sus programas ni continuar las investigaciones en esta área, pero que quiere, no obstante, poner el proyecto Uzbekistán, y la manera cómo se debe implementar el "Pleospora papaveracea" a disposición de los gobiernos que quieran considerarlo.

En una actitud bastante similar, el gobierno británico ha dejado en claro desde el comienzo del debate sobre el hongo, que está dispuesto a retirar el apoyo al proyecto y clausurar la investigación si se revela que estos agentes biológicos son nocivos para el medio ambiente.

Sólo en Estados Unidos, en donde las investigaciones sobre micoherbicidas formaron (en secreto) parte del presupuesto de Bush en 2002, parece haber un apoyo incondicional al proyecto del hongo. La administración de Bush cuenta en este terreno con el apoyo de miembros del Congreso. En una audiencia en diciembre de 2002, el Representante de La Florida y legislador en políticas de drogas, John Mica, se expresó reiteradamente a favor de un ataque biológico contra los cultivos ilícitos en Colombia. "Tenemos que restaurar nuestro... micoherbicida... Cosas que han sido estudiadas durante tanto tiempo necesitan ser llevadas a la práctica". EEUU ha invertido millones de dólares en estas investigaciones, y ha asignado y reservado para ellas varios millones más, buena parte de los cuales ya ha sido traspasada al PNUFID como fondos destinados para más desarrollo y aplicación. Lo que ahora le hace falta a EEUU es el apoyo claro de entidades como Naciones Unidas y de gobiernos de otros países que le confieran a la política del hongo una apariencia multilateral.

La Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (ONUDD) debería aclarar su posición respecto al resurgimiento de la opción micoherbicida, y reafirmar su posición inicial de "no implementar, ni planear la implementación, ni discutir la posibilidad de implementar un proyecto de control biológico en Colombia o en cualquier otra parte de los Andes", como afirmó la propia agencia al defensor colombiano en agosto del 2000, y distanciarse explícitamente por primera vez de cualquier opción del hongo para Afganistán.

Al mismo tiempo, la ONUDD debe aclarar el actual estatus de los fondos suministrados al PNUFID por el gobierno estadounidense para el desarrollo de agentes biológicos para la erradicación. ¿Dónde están esos fondos, qué se ha hecho hasta ahora con ellos, cuánto queda, qué planes hay para usar los fondos restantes, y quién puede decidir sobre el destino de estos?

Por otra parte, es necesario que los resultados de la investigación Uzbekistán/Asia Central para el desarrollo de un hongo para la erradicación de la adormidera se hagan públicos. Tanto el Reino Unido -en tanto que donante principal- como el PNUFID deben aclarar las conclusiones a las que han llegado esos resultados con respecto al futuro del proyecto.

La Comisión de Estupefacientes, en su función dirigente, debería discutir una resolución en donde se especifique que el PNUFID no tiene el mandato de emprender proyectos de control químicos ni biológicos. En la próxima reunión de marzo de 2005, un grupo de países podría bosquejar una resolución con base, por ejemplo, en las diferentes declaraciones de países andinos que prohíben la aplicación de tales proyectos, y en la Resolución del Parlamento Europeo, de febrero de 2001 (B5-0087/2001), que declara que la Unión Europea "debe adoptar las medidas necesarias para asegurarse de que se le ponga fin al uso a gran escala de herbicidas químicos, y prevenir la introducción de agentes biológicos como el Fusarium oxysporum, debido a los peligros que comporta su uso tanto para la salud humana como para el medio ambiente".

Por último, el gobierno de Karzai en Afganistán, así como la comunidad internacional involucrada en los esfuerzos de reconstrucción deben asumir una posición clara en este asunto. Por su parte, el gobierno de Uribe en Colombia debe reconfirmar el rechazo que hizo el gobierno de Pastrana de un proyecto de control biológico.