Retrato de Rudy – el candidato del Partido Ridículo

25 Octubre 2007
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El debate sobre el futuro de la izquierda en Europa supone replantear el ejercicio de la política como instrumento de transformación social.
“Rudy Giuliani ha defendido a Newt Gingrich, diciendo que está bien que haya tenido una aventura y que nadie es perfecto. Ahí es cuando se nota que los republicanos están en líos -- cuando un tipo con tres matrimonios y una aventura defiende al tipo con tres matrimonios y dos aventuras, para de ese modo asociarse y derrotar a Clinton.” -- Jay Leno “Los hombres imaginan que sólo actuando de manera patente pueden comunicar sus virtudes o vicios, y no ven que la virtud y el vicio emiten, a cada instante, su aliento.” -- RW Emerson
Mientras que la Naturaleza envía sus avisos al mundo acerca de sus métodos de producción y consumo, los candidatos del Partido Ridículo se presentan ante los votantes prometiendo deportar inmigrantes o prohibir los matrimonios gay. Las guerras hacen arder África y el Medio Oriente, más de un billón de personas luchan contra el hambre, y los candidatos Ridículos profesan eterno amor a los fusiles, y odio por el aborto y la eutanasia. La enfermedad se disemina; los aspirantes del Partido Ridículo se comprometen a reducir los fondos sociales y gastar más en la guerra. La educación y el sistema de salud están en crisis. Un puente en Minnesota y los diques de New Orleans se han desplomado; otros enfrentan inminentes derrumbes; los niños disparan a, o en, las aulas. En un mundo que reclama atención seria, los políticos Ridículos se entregan a la obvia emulación para captar la atención, como cantantes de ópera que entrenan sus cuerdas vocales repitiendo “yo, yo, yo.” El Partido Ridículo y su rival, el Partido Decepcionante, han desplegado a sus actores para una comedia clase B de Hollywood y NUESTRA realidad política. El principal candidato del Partido Ridículo, héroe auto-proclamado del 11 de septiembre, ha creado el mito de su propio heroísmo. Como alcalde de New York, se personó --al contrario de Bush -- en la escena de la tragedia después de que los aviones impactaran las Torres, y pasó el día allí, emanando una sensación de calma. Dado que Bush no apareció, Giuliani asumió en consecuencia el rol del “alcalde que sufrió” (aunque brevemente) junto a las víctimas y sus rescatadores. Luego, se dedicó a sacar provecho de la atmósfera de miedo generada por los ataques y armó su campaña a partir de la imagen del ejecutivo fuerte y ecuánime. Está optando a la presidencia como el Sr. 11-9. Su rival más serio, Mitt “el Mormón” Romney, ex gobernador de Massachussets, se describe a sí mismo como el candidato del optimismo. Y por qué no, con una fortuna de $200 millones, cree merecer el poder político pues tal honor se desprende, por derecho, de vastas cantidades de dinero. Tiene una agradable sonrisa y, al contrario de Giuliani, una tupida cabellera. Otros dos contendientes Ridículos también entonan la canción del “Hey, yo sí quiero gobernar de la peor manera.” John McCain favorece una mayor presencia militar norteamericana en Irak al tiempo que los votantes están de modo abrumador a favor de una retirada. Bush fracasó en la guerra, pero él, Mc Cain, enviará tropas suficientes (muchos miles más) y vencerá. Esta letanía resuena al ritmo de los talonarios de cheques. ¿Dónde, preguntan los escépticos, encontrará Mc Cain estas tropas, dado que el ejército apenas cumple con su cuota mensual y ha tenido que reclutar criminales e “inmigrantes ilegales que pueden ir a Irak y ganarse así su derecho de ciudadanía?” ¿Es que McCain quiere regresar al reclutamiento obligatorio? ¿Es eso lo que los padres y madres de los jóvenes quieren escuchar? ¿Quieren los norteamericanos conservadores revivir las escenas de los años 60’, cuando los estudiantes marchaban y se rebelaban contra la guerra en Vietnam y miles se escapaban del país para evadir el reclutamiento? Fred Thompson, el actor de acento vulgar --juez de distrito en “La ley y el Orden” --se ha destacado hasta el momento aburriendo a su público. Aún tiene que explicar por qué quiere ser presidente, luego que se negara a volver a optar por su puesto en el senado pues, dijo, era mucho trabajo. Ninguno de los candidatos se ha siquiera propuesto tomar en consideración aquellos asuntos que ponen en aprietos a la gente de este país y del mundo. Giuliani muestra una pose de duro en cuestiones de “seguridad” como fachada de su mega-ambición y mala leche --si no, pregúntenle a los indigentes de New York que fueron golpeados y encarcelados. En realidad, él no arriesgó la vida, ni qué decir de su carrera, al aparecer el 11 de septiembre después de la catástrofe. Los bomberos de New York, por el contrario, lo culpan por causar innumerables muertes al no proporcionarles radios adecuados, que les permitieran enterarse de que las Torres, en las que cientos de ellos se esforzaban en tareas de rescate, estaban a punto de desplomarse. Un video mostrado por los bomberos y sus familiares denuncia que Giuliani utilizó el 11 de septiembre sólo para inflar su imagen y posibilitar su candidatura presidencial. Ellos presentan pruebas concluyentes de que Giuliani fue negligente al no resolver los dispositivos de comunicación necesarios. Algunos bomberos de New York han reclamado abiertamente una investigación. (www.rudy-urbanlegend.com) Cuando Giuliani intentó eventualmente endulzar a las familias de los bomberos muertos, durante las audiencias de la Comisión del 11 de septiembre, ensalzando a los muertos por haber permanecido dentro a fin de ayudar a mantener la calma, el público estalló en abucheos y silbidos. Sin embargo, hechos aparte, Giuliani ha tenido éxito al apelar a los sentimientos de la “multitud autoritaria” -- aquellos que dicen “al carajo las libertades civiles y pongamos fin a la criminalidad”--con su pseudo filosofía de tipo duro. Aclamó a la policía cuando apaleó a los negros pobres que en Brooklyn’s Crown Heights protestaban contra las conductas de los judíos ortodoxos en su vecindario. “La libertad es cuestión de autoridad”, explicó Giuliani a un forum newyorquino sobre el crimen, el 20 de marzo de 1994. “La libertad es cuestión de la determinación de cada ser humano de ceder a la autoridad constituída una buena parte de su libertad de acción”. Esta clase de orwellianismo iletrado conjuntamente con su desprecio por las libertades civiles puede haber provocado incluso a su partidario Jackie Mason a llamar a Giuliani “el mayor luchador contra el crimen que jamás haya existido. Te mete en la cárcel seas culpable o no lo seas.” Desde que dejó su puesto como alcalde, Giuliani ha ganado más de $15 millones al año cabildeando a favor de causas tan disímiles como Arabia Saudita, compañías de tabaco, petróleo o medicinas, prisiones privadas y Rupert Murdoch. Se ha convertido en un importante promotor de la guerra en Irak pero, al igual que Bush y Cheney, nunca fue soldado. La imagen que ha proyectado su campaña, la de un esposo moralista y cariñoso, podría no coincidir con algunas de sus conductas. Por ejemplo, el no llamar directamente a su segunda esposa para comunicarle que la dejaba. Dejó esta tarea a su abogado, quien al parecer llamó a la mujer “pedazo de puerca.” No puede olvidarse a ese otro moralista conservador, Newt Ginrich, que botó a su mujer tan pronto como a ésta se le pasó el efecto de la anestesia tras una operación de cáncer. Al igual que de la mentira, y la tontería pomposa, Giuliani el despectivo figurón, gusta de las operaciones fotográficas: en el papel de “Misión cumplida, George” en el portaaviones Abraham Lincoln; como Rudy el del Megáfono junto a los escombros de las Torres. Alardear acerca de su propio (imaginario) heroísmo le proporcionó casi $ 3 millones, por escribir su autobiografía: Liderazgo. El capitalismo de Rudy, basado en la seguridad nacional y el mercado libre, refleja su “cambio de mentalidad” acerca de asuntos tales como los derechos al aborto, los derechos de los homosexuales, el control sobre la venta de armas que defendiera en tanto que alcalde de Nueva York. Un ridículo candidato que intenta apelar a aquellos fundamentalistas que aborrecen el aborto, los homosexuales (no encubiertos), los impuestos y el gobierno. En política internacional, sigue siendo un neoconservador, a pesar del desastre que sus correligionarios han impuesto al mundo a partir de Irak. Para asistirlo en la política para el Medio Oriente, Giuliani contrató a Michael Rubin, antiguo consejero de la Oficina de Planes Especiales de Doug Feith. Podemos valorar la originalidad y brillantez de Rubin en declaraciones tales como: “En el mundo islámico, la confrontación puede funcionar mejor que el diálogo...” o, su llamado a utilizar “la fuerza militar para despojar a Siria de las armas de destrucción masiva.”(Vea aqui) El escándalo persigue, sin embargo, su empresa presidencial. El ex comisionado policial de Nueva York, Bernard Kerik, a quien Rudy nombró para dirigir la Seguridad Interna, ganó $6 millones en el 2001 en acciones de una compañía de armas que vendió equipamiento a su propio departamento. Taser International, una compañía al estilo Soprano, aspiraba a incrementar sus lazos comerciales con la alcaldía de Giuliani. Bernie enfrenta cargos federales que “podrían incluir acusaciones de soborno, evasión fiscal y obstrucción de la justicia.” (New York Daily News, octubre 12 del 2007.) Rudy el héroe, megáfono en boca, anunció en el World Trade Center que no habían “problemas significativos.” El Duro Rudy, tras su jornada heroica, se marchó en una lucrativa gira de orador, mientras los policías, bomberos y trabajadores que limpiaron el sitio del desastre se enfermaban con las sustancias tóxicas. El olor a corrupción que emana de las relaciones de Rudy con Kerik, se hizo más fuerte con la contribución del senador David Vitters, republicano de Los Ángeles. Este fervoroso luchador contra el pecado apoyó a Giuliani en marzo pasado, antes de que la prensa lo pusiera en evidencia por hacer uso de prostitutas. Más problemas aún surgieron tras la condena, por un tribunal federal, del Tesorero de Carolina del Sur Thomas Ravenel, por distribución de cocaína. Ravenel renunció como secretario de estado de la campaña de Rudy. Aromas adicionales surgen de un sacerdote acusado (de lo que usted sabe) quien anulara el primer matrimonio de Rudy para luego trabajar en su firma. Rudy liderea el Partido Ridículo en las encuestas y se presenta como el hombre del cual Hillary, líder en las encuestas por el Partido Decepcionante, debe cuidarse más. Siga en sintonía en espera del próximo acto de la Farsa Electoral: una tragicomedia que afecta al mundo.