Sin acuerdo, los fondos no tienen utilidad

20 Diciembre 2007
Article
Los fondos destinados a Palestina en la conferencia de donantes de París no serán útiles ni suficientes si Israel no levanta los obstáculos para la movilidad de las personas y bienes que hacen viable la economía de un país o una región.
Escuche la entrevista - mp3 Una serie de países se ha comprometido a dar 7.400 millones de dólares a Palestina en la conferencia de donantes de París. El mayor donante es la Unión Europea, con 640 millones de dólares para el 2008, y se suman EEUU, Arabia Saudita y Gran Bretaña, entre otros. Esta cifra, mayor de lo que pedía la Autoridad Palestina, no será útil ni suficiente si Israel no levanta los check-points, barreras y obstáculos para la movilidad de las personas, productos, componentes técnicos y bienes que hacen viable la economía de un país o una región. La reunión de donantes de París es una continuación de la reunión de Annapolis de hace pocas semanas. Los fondos que se comprometen en esta ocasión se enmarcan en el plan de reconstrucción económica de Palestina que ha delineado el enviado especial del Cuarteto (Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y Naciones Unidas), el ex primer ministro británico Tony Blair. La situación económica de los palestinos es muy grave. La destrucción sistemática de infraestructura y el bloqueo a la movilidad de personas y bienes ha sumergido a Gaza y Cisjordania en el desempleo y el caos económico. En nombre de defenderse y garantizar su seguridad, Israel ha fragmentado el territorio palestino y ha empujado a cientos de miles de personas a estar desocupadas y con un odio creciente hacia, precisamente, Israel. Principales dificultades Hay dos problemas graves que van en contra de esta impresionante cifra económica que ofrecen los donantes. El primero es que Israel prosigue con su política de bloqueos y de instalar más asentamientos en los territorios ocupados. Las trabas a la movilidad han sido denunciadas por dos recientes informes del Banco Mundial que indican que, sin libertad de movimiento, Palestina está asfixiada. Por otro lado, a pocos días de celebrarse la conferencia de Annapolis, Israel autorizó la construcción de 6.500 casas para más de 30.000 colonos judíos en la zona de Har Homa. Aparte de la gravedad del hecho, Har Homa divide al Este de Jerusalén de Belén y el resto de Cisjordania. Poner asentamientos ahí es decir que no a la reivindicación de los palestinos de contar con el Este de Jerusalén como futura capital de su Estado, algo que está por negociar a partir de Annapolis. El segundo problema es Palestina está dividida entre la Autoridad Palestina controlando Cisjordania, y Hamás en Gaza. Arabia Saudita y otros donantes han insistido en Paris que la ayuda internacional debe ir dirigida a ambas partes por dos razones. Por un lado, porque es inviable un Estado palestino futuro sin Gaza. Segundo, el aislamiento casi total al que están sometidos 1,5 millones de personas en esta franja por parte de Israel, con el apoyo de la Autoridad Palestina en Cisjordania y la complicidad europea, es intolerable. Derivado de esto, la comunidad internacional debe promover y usar la ayuda como estímulo para que Fatah y Hamás negocien, en vez de agudizar la división. Israel ya ha dicho en París que la movilidad se permitirá "check-point a check-point" dependiendo de los casos, y que la construcción en Har Homa no entra en los territorios que pueden negociarse. Entre tanto, el presidente Mahmoud Abbas presenta un nuevo plan sobre seguridad para Israel, que le será muy difícil por no decir imposible de cumplir, especialmente mientras no tenga ningún control sobre Gaza. Mariano Aguirre, socio del Instituto Transnacional, dirige el área de paz y seguridad en FRIDE, Madrid. www.fride.org