Tan importante como fugaz

04 Agosto 2008
Article
En la cumbre regional antidrogas realizada en Cartagena fue poco lo que se propuso y avanzó en la definición de una política regional que permita encarar la propagación por el continente del problema del narcotráfico.
En la cumbre regional antidrogas realizada en Cartagena, con la participación de seis presidentes latinoamericanos, fue poco lo que se propuso y avanzó en la definición de una política regional que permita encarar la propagación por el continente, del problema del narcotráfico.

La cita de un día en la ciudad colombiana de Cartagena de Indias, para discutir sobre el problema mundial de las drogas, seguridad y cooperación del Caribe, Centroamérica, Colombia, México y Venezuela, dejó poco. A la cumbre regional asistieron los mandatarios de El Salvador, Elías Saca; de Guatemala, Álvaro Colom; de México, Felipe Calderón; de Panamá, Martín Torrijos, y de República Dominicana, Leonel Fernández, además del anfitrión, Álvaro Uribe. Uno de los grandes ausentes fue el presidente venezolano, Hugo Chávez.

Las deliberaciones terminaron con un acuerdo para institucionalizar estas reuniones y con las pautas a seguir señaladas por el documento final o Declaración de Cartagena. No obstante, para algunos, la Cumbre no ha hecho un aporte significativo, algo que contrasta con el preocupante avance a nivel de la región, del fenómeno del narcotráfico. Sobre todo en los países centroamericanos, en donde se registra un aumento de las actividades ilícitas del comercio de estupefacientes. Para las redes mafiosas, el corredor centroamericano se hace indispensable para acceder a México y Estados Unidos. Para el investigador independiente en política de drogas, Ricardo Vargas, la Cumbre Regional Antidrogas omitió el tema de las enormes transformaciones que al interior de las instituciones de algunos países, se están produciendo. El narcotráfico, según Vargas está tocando seriamente la estabilidad democrática de la región.

Calentamiento global y cultivos ilícitos

El anfitrión de esta segunda Cumbre Regional Antidrogas, el presidente colombiano Álvaro Uribe, sugirió a los países asistentes que se incluyera en el tema del calentamiento global, la lucha contra las drogas ilícitas, "dada la experiencia de Colombia de tener en las drogas ilícitas el enemigo principal contra nuestra selva, cuyo cuidado debe ser nuestra primera contribución en esa estrategia contra el calentamiento global". Además, señaló que en Colombia se han talado dos millones de hectáreas de selva para sembrar plantaciones de coca y amapola, mermando enormemente la cobertura vegetal necesaria para equilibrar el acelerado calentamiento de la tierra.

Para el investigador Ricardo Vargas ésta es una manera muy simplista de ver el problema. Hasta el día de hoy no se ha hecho un estudio serio que demuestre la incidencia de los cultivos ilícitos en el fenómeno del calentamiento global. Según Vargas, "si queremos encontrar en dónde está el aporte más significativo al cambio climático de países como Colombia, tendríamos que remitirnos a las políticas de promoción de monocultivos para la siembra, por ejemplo, de la palma Africana destinada a la producción de biocombustibles".