Un tribunal popular acusa a la Troika de destruir los medios de vida europeos

La UE y la crisis: de la austeridad a la solidaridad
25 Junio 2014
Press release

En mayo de 2014, representantes de organizaciones de toda Europa prestaron testimonio sobre la crisis financiera, económica y social que empezó en 2008. ¿Su veredicto? Las políticas de la UE están generando una regresión social y política en el continente.

Bruselas (16 de mayo de 2014) – Los días 15 y 16 de mayo de 2014 se celebró en Bruselas un tribunal sobre la gobernanza económica de la Unión Europea (UE) y la Troika. Once personas procedentes de otros tantos países del sur, este y oeste de Europa dieron testimonio del fracaso de las políticas de la UE y la Troika para abordar la crisis. De hecho, muchos testificaron que la estrategia de las medidas de austeridad es un ataque deliberado contra los niveles de vida de los trabajadores y las trabajadoras.

Sus historias demostraron cómo la vida y los medios de vida de las personas han sido destruidos por las medidas de austeridad –y otras políticas– a manos de la Troika (Comisión Europea, Banco Central Europeo y Fondo Monetario Internacional) o por obligar a los Gobiernos nacionales a imponer políticas fiscales estrictas y reestructurar las políticas laborales y sociales para favorecer los mercados financieros y los grandes bancos y corporaciones.

Christos Giovanopoulos, de Solidarity4All en Grecia, señaló que “con la dictadura financiera y política de la Troika nos enfrentamos a un ‘golpe de estado’ (anti)constitucional que ha originado la pérdida de la soberanía nacional y popular y la desaparición de la democracia”.

Los comparecientes hablaron del aumento de la desigualdad, el desempleo –que afecta a todas las generaciones de hombres y mujeres, pero que es especialmente alto entre la juventud–, la falta de vivienda y el empobrecimiento. Según Georg Rammer, de Attac Alemania, las estadísticas más recientes de la OCDE indican que alrededor del 20 por ciento de la población alemana es víctima de la pobreza o la exclusión social, en especial los niños y niñas.

IAB (el Instituto del Mercado Laboral alemán) ha calculado que uno de cada cuatro niños vive en una familia afectada por la pobreza. En Eslovenia, según Kira Cerjak, de la Iniciativa por el Socialismo Democrático, “a la población activa se le empuja cada vez más hacia trabajos precarios que no bastan para vivir dignamente”.

En toda la Unión Europea, según Gabriele Michalitsch de la Universidad de Viena, “hay un incremento enorme de la pobreza femenina y del trabajo no remunerado en el hogar. Se constata también que la privatización de los cuidados de mayores y niños se transfiere informalmente, en particular a mujeres migrantes, privadas de sus derechos básicos y de quienes se espera que trabajen por muy poco dinero”.

Los informes elaborados a escala de toda Europa por relatores sobre la deuda, la democracia, la pobreza, los servicios públicos, los sueldos y las perspectivas feministas corroboraron los testimonios presentados sobre los contextos nacionales que indicaban unas tendencias alarmantes, entre las cuales el auge del racismo y el neofascismo.

Desde el inicio de la crisis, se ha producido una reestructuración que conduce a Europa a la regresión social y política, a la violación de derechos laborales, sociales y de las personas migrantes, a ataques sobre los derechos reproductivos de las mujeres y el aumento de la violencia hacia ellas, y a un retroceso sin precedentes de los logros democráticos. Todos los testimonios señalan tendencias similares en el conjunto de Europa, lo que indica que no se trata de la crisis de un país, sino de una crisis que afecta a todo el continente y al modelo económico.

Sin embargo, el mensaje dominante en el tribunal fue que la resistencia continúa en movilizaciones grandes y pequeñas y en muchos experimentos creativos de la democracia de base. Ana María Jiménez, de la PAH (Plataforma de Afectados por la Hipoteca) en España, declaró: “Tenemos hoy más de 200 grupos de base en todo el Estado. Hemos parado más de 1.000 desahucios y hemos realojado a más de 1.000 personas mediante nuestra campaña de Obra Social”.

A pesar de las grandes dificultades, las personas se organizan para demostrar que el agua es un bien común público que no puede privatizarse, como se ha comprobado en las iniciativas de Tesalónica, en Grecia, e Italia que involucran a la ciudadanía y los gobiernos locales; se paran desahucios en España; los sindicatos defienden su derecho a organizar y frustran los intentos de dumping social como en la huelga de los estibadores en Portugal; se combaten el racismo y el neofascismo en muchos países; se construyen diversas formas de autogestión popular con el fin de contrarrestar los efectos de la austeridad y establecer un paradigma distinto de servicios públicos gestionados socialmente y una economía de lo común.

Los retos excepcionales a los que se enfrentan los movimientos sociales en los próximos años incluyen: el retroceso que implican las leyes de austeridad impuestas por las instituciones europeas; la cancelación de la deuda ilegítima e insostenible; medidas de redistribución para invertir la desigualdad y obligar a los ricos y las corporaciones a pagar impuestos; el pleno reconocimiento a nivel europeo del derecho a vivienda, agua, alimentos, educación y sanidad; el cierre de los centros y campos en los que se encarcela a migrantes y refugiados, y el pleno reconocimiento del derecho a la negociación colectiva y el fin del trabajo precario.

Los movimientos sociales en Europa ya están inmersos en el proceso necesario de reinventar modos de hacer política. Pero para poder oponerse a las políticas de la gobernanza económica de la UE y la Troika, el mayor desafío es converger y fortalecerse con el fin de fijar otra agenda para otra Europa.

 

** Traducción de Christine Lewis Carroll

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