El trabajo del TNI en materia de Drogas y Conflicto se centró originalmente en las zonas productoras de coca de la región andina, pero se ha ido ampliando hasta abarcar las principales zonas productoras de opio del mundo, con un especial acento en Myanmar y Afganistán. En las últimas dos décadas, el TNI ha colaborado estrechamente con organizaciones e investigadores locales para abogar por planteamientos más inclusivos, eficaces y humanos en materia de drogas en estas situaciones de conflicto, analizando también los vínculos entre el uso de drogas, la producción y el conflicto, y sus repercusiones en las iniciativas que persiguen promover sociedades pacíficas y justas. El TNI también se dedica a fomentar los derechos de las comunidades locales que participan en la producción de cultivos declarados ilícitos, y su implicación en la formulación de políticas de drogas, el proceso de paz y la elaboración y ejecución de programas de desarrollo.