La guerra contra las drogas se libra de forma especialmente dura en la zona donde se origina su producción. Los principales países consumidores ―sobre todo los Estados Unidos― consideran que pueden abordar el uso de drogas en su país reduciendo la oferta de las “zonas de origen”, como la región andina ―Colombia, Bolivia y Perú― y Asia Central y Sudoriental, Afganistán y Birmania. El objetivo central de las estrategias de reducción de la oferta es disminuir la cantidad de drogas que entran en los principales países consumidores, entendiendo que la estrategia se traduce, supuestamente, en un aumento de los precios y, por lo tanto, en una menor demanda.