El TNI lleva años dedicando una gran parte de su atención a las políticas de control de drogas relacionadas con la producción de cultivos y el desarrollo alternativo. El programa trabaja en estrecha colaboración con productores y productoras de cannabis, opio y coca, así como con sus representantes y familias, cuyas voces suelen quedarse al margen de los espacios de decisión. Además, el programa persigue tender puentes entre las comunidades productoras de cultivos y otros actores importantes, como la sociedad civil y las organizaciones no gubernamentales, los líderes y las lideresas comunitarios y las personas encargadas de formular políticas, como parte integral de las iniciativas del programa para abogar por enfoques más humanos e inclusivos, basados en los principios de los derechos humanos, el desarrollo y la reducción de daños.