Acerca del proyecto Drogas y Democracia

El programa Drogas y Democracia del TNI analiza las políticas de drogas y las tendencias en el mercado de las drogas ilícitas. El TNI examina las causas de raíz de la producción y el consumo de drogas, y las repercusiones de las actuales políticas de drogas sobre el conflicto, el desarrollo y la democracia. El programa facilita el diálogo y promueve políticas fundamentadas en pruebas empíricas, guiadas por los prinicipios de la reducción de daños y los derechos humanos para usuarios y productores.

El proyecto Drogas y Democracia:
 

  • Elabora investigaciones y análisis rigurosos que nacen de entrevistas sobre el terreno con campesinos y productores, consumidores de drogas, traficantes, responsables gubernamentales y representantes de organismos internacionales en países productores clave como Afganistán, Bolivia, Colombia, Perú, Birmania y Tailandia.
  • Presenta análisis, críticas y propuestas para reformar la política internacional sobre drogas coordinada por la Comisión de Estupefacientes de la ONU (CND), la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (ONUDD) y la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE).
  • Aboga por poner fin a las guerras ideológicas y contraproducentes contra las drogas y sustituirlas por políticas fundadas en evidencias científicas y que se rijan por los principios de la reducción de los daños y el respeto de los derechos humanos de consumidores y productores, así como de los usos culturales y tradicionales de ciertas sustancias.
  • Fomenta políticas de drogas humanas y justas, apoyando una reforma de las leyes sobre estupefacientes y un desarrollo alternativo y sostenible para los actores más vulnerables en los mercados de las drogas, los productores y los consumidores.
  • Reúne a representantes clave de Gobiernos, ONG y el mundo académico en diálogos informales sobre políticas de drogas para estudiar cuestiones fundamentales en los ámbitos de la reforma legislativa, el tráfico de estupefacientes, las condiciones penitenciarias y las políticas internacionales de drogas.

> Leer el informe: 10 años del programa Drogas y Democracia del TNI

El TNI no aborda la cuestión de las drogas desde una perspectiva sentenciosa, ya que desea comprender los diversos motivos que empujan a la gente a entrar en la economía de las drogas ilegales. Para ello, el TNI trabaja con la voluntad de reducir la violencia y las violaciones de los derechos humanos relacionadas con el comercio de las drogas y las iniciativas para contenerlo. El entendimiento –que no es sinónimo de aprobación– y el diálogo son elementos indispensables para mitigar los conflictos y seguir avanzando con una agenda basada en los derechos humanos.


El TNI “proporciona desde hace años los análisis más fidedignos de lo que sucede en los países con los problemas más graves de producción de drogas, especialmente Birmania y Colombia (…) Martin Jelsma cada vez se perfila más como uno de los estrategas –por no decir ‘el estratega’– más destacados en cuanto a cómo las instituciones internacionales abordan las drogas y las políticas sobre éstas.” Martin Jelsma, coordinador del programa Drogas y Democracia, al recibir el galardón Alfred R. Lindesmith por sus logros en el campo de la investigación en 2005.

 

Caso concreto: El TNI y la UNGASS - De la tolerancia cero a la reducción del daño

“Un mundo sin drogas, ¡podemos hacerlo!” fue el lema en torno al que se reunieron dirigentes de todo el mundo en Nueva York en junio de 1998, con ocasión de la Sesión Especial de la Asamblea General de las Naciones Unidas (UNGASS) sobre el problema mundial de las drogas. Diez años después, el consenso con respecto a un objetivo poco realista y contraproducente, que ha provocado graves repercusiones sociales sobre el terreno, está totalmente roto.

En su lugar está surgiendo un nuevo paradigma que defiende con creciente fuerza unas políticas por las que el TNI lleva años abogando:
 

  • medidas para la reducción de los daños como tratamientos de sustitución de opioides, programas de intercambio de jeringuillas y salas de venopunción,
  • mayor atención a la necesidad de desarrollar programas eficaces de desarrollo alternativo para los campesinos que cultivan ilícitamente opio, coca y cannabis,
  • consenso en que las políticas de drogas se deben aplicar con pleno respeto de los derechos humanos,
  • y reconocimiento de la necesidad de revisar las convenciones de fiscalización de estupefacientes, especialmente con respecto al cannabis y la coca. 


Ningún instituto puede cambiar, por sí solo, las políticas internacionales de control de drogas, pero el TNI ha desempeñado –y sigue haciéndolo– un papel significativo en el debate y está aportando algunas de las piedras angulares para generar un cambio de visión.


Historia

El programa Drogas y Democracia del TNI nació en 1995, a raíz de toda una labor precedente con organizaciones campesinas en América Latina que luchaba por defender los derechos humanos de las personas atrapadas en la economía de las drogas ilegales y reprimidas por la ‘guerra contra las drogas’.

Ese primer trabajo centrado en América Latina llevó al programa a dedicarse a cuestiones como los efectos de las fumigaciones químicas en Colombia; el establecimiento de nuevas bases militares ‘antidrogas’ estadounidenses en Ecuador, El Salvador y las Antillas Neerlandesas; el Plan Colombia y los obstáculos relacionados con las drogas en las conversaciones de paz entre la guerrilla de las FARC y el Gobierno de Bogotá; y las crecientes operaciones de erradicación forzosa en Bolivia y Perú, con sus consiguientes violaciones de los derechos humanos y conflictos sociales. Todo ello generó unas estrechas relaciones con muchos socios locales en toda América Latina.


“No siempre es fácil explicar cómo conseguimos conectar lo local con lo global, y cómo en un momento podemos estar presentes en una reunión de cocaleros en los Andes o hablando con consumidores y traficantes de heroína en la frontera birmana, y, al siguiente, participar en una conferencia sobre desarrollo alternativo, la estrategia de drogas de la UE o el régimen de fiscalización de la ONU.” (Martin Jelsma en 10 años del programa Drogas y Democracia del TNI, 1998-2008)

 

En los meses previos al período extraordinario de sesiones de la Asamblea General (UNGASS) sobre el problema mundial de las drogas de 1998, el TNI se fue involucrando cada vez más en la defensa por la reforma de las políticas sobre drogas de la ONU, consagradas en las convenciones internacionales sobre fiscalización de estupefacientes de 1961, 1971 y 1988. Los conocimientos que el TNI construyó en su trabajo sobre la ONU le hicieron ganarse un nombre como uno de los principales organismos de control del proceso de fiscalización de estupefacientes de las Naciones Unidas. Al mismo tiempo, esta mayor atención al panorama mundial llevó al TNI a comenzar a generar investigaciones y análisis sobre el comercio de las drogas en Asia Central y Oriental.

En 2004, el TNI puso en marcha una serie de diálogos informales sobre políticas de drogas con el objetivo de ofrecer un entorno de confianza donde mantener debates sobre las drogas con total transparencia y sin tabúes. Estos diálogos han permitido organizar reuniones entre funcionarios gubernamentales de más de 30 países, representantes de organismos internacionales y expertos no gubernamentales.

 

Todas nuestras iniciativas aspiran a contribuir a un enfoque más coherente en la formulación de políticas, un enfoque en el que las drogas ilícitas se consideren como una cuestión transversal en el marco de los objetivos más generales de reducción de la pobreza, desarrollo sostenible, seguridad humana, fomento de la salud pública, protección de los derechos humanos, prevención de los conflictos, protección del medio ambiente y buena gobernanza.

El programa realiza investigaciones de campo, promueve el debate político, ofrece información a funcionarios y periodistas, coordina campañas y conferencias internacionales, elabora artículos y documentos de análisis y gestiona un servicio electrónico de información sobre el tema.