Washington no permite que una buen acción quede sin castigo

15 မတ်လ 2007
Article
စာေရးသူ
Aerolíneas Sirias vuela a Damasco desde varias capitales europeas, pero los norteamericanos no pueden reservar boleto desde Estados Unidos, gracias a la Ley de Responsabilidad Siria de 2003, la cual un obediente Congreso aprobó (gracias a los cabilderos pro israelíes) y un ansioso Bush firmó y renovó cada año desde 2004. La ley prohíbe el comercio entre los dos países, a solo un paso de romper relaciones diplomáticas. Washington llamó a su embajador y marginó al capaz emisario sirio en la capital norteamericana. Los funcionarios de EEUU hacen acusaciones infundadas de que el régimen de Damasco ayuda al abastecimiento de los insurgentes iraquíes e instiga y secunda el terrorismo. Además, denuncian a Siria por “injerencia en los asuntos libaneses”. Qué ironía, dijo la Dra. Bouthaina Sha’aban, Ministra de Expatriados. Siria suministró inteligencia a EEUU que ayudó a impedir un ataque en 2003 a barcos norteamericanos en el Golfo Pérsico. Las fuerzas sirias de seguridad también dieron ayuda al Departamento de Seguridad Interna de EEUU, aunque Sha’aban no se refirió a esto, al aceptar a un ciudadano canadiense de origen sirio y torturarlo a petición de EEUU. Maher Arar soportó casi un año de “interrogatorios” sirios antes de que Canadá llegara a la conclusión de que nunca tuvo evidencia de sus vínculos a los terroristas. Desde entonces Canadá ha pedido disculpas y ha pagado una compensación a Arar por su sufrimiento. Arar aún se encuentra en la lista norteamericana de los que no pueden viajar en avión. Seguridad Interna se niega a dar razones para su exclusión. Siria también ha “interrogado” a otras víctimas a petición de las autoridades norteamericanas”. Para su sorpresa el Presidente sirio Bashar Assad descubrió que Washington no permite que una buena acción quede sin castigo. Hasta fines de febrero Washington había descartado incluso la discusión con Damasco, y solo le falto incluirla como parte del eje del mal. Un ex diplomático que estuvo destacado en el Medio Oriente dijo recientemente en una cena en Damasco: “La política de EEUU hacia Siria no tiene sentido. Nada de lo que Siria hace es suficiente. Los neoconservadores que dirigen la política del Medio Oriente quieren que el gobierno de Assad suplique el perdón, aunque no haya hecho nada inadecuado. Luego Siria tiene que plegarse a los cambios norteamericanos de política y economía --democracia y privatización. “Después que hagan esto”, concluyó, “quizás Washington negocie con ellos. ¿Les sorprende que Siria rechace estos términos? ¿Quién no lo haría?” Yo había hablado anteriormente con este funcionario mientras me preparaba para filmar en Siria en 2003. Ahora él se ríe del giro de 180 grados de Bush. Funcionarios norteamericanos se reunieron con sus homólogos sirios en la segunda semana de marzo --y también con los iraníes--para tratar de solucionar la crisis de Irán. Un hombre de negocios cercano al presidente sirio dijo: “No estoy seguro de que queramos que los norteamericanos se marchen tan rápido. Sé que eso es sorprendente, pero la intervención de EEUU ha dividido a Irak en varios movimientos de resistencia. A cada uno le encanta matar a norteamericanos, así como a sus rivales iraquíes. Pero podemos tratar de imponer un poco de cordura a grupos que conocemos de hace tiempo, y junto con otros países de la región esto puede significar una disminución de la violencia. Por otra parte, la presencia de EEUU en Irak provoca la violencia”. La fuente, un acaudalado hombre de negocios, concluyó: “Lo que Bush ha hecho en Irak es imperdonable.” Aparentemente, la carnicería diaria en Irak y la decreciente la tasa de aprobación de Bush (29% el 8 de marzo) comenzó a reverberar en algún lugar de la Casa Blanca. Los sirios lo saben a partir de las vívidas presentaciones de su prensa acerca de niños muertos en Irak y Palestina, víctimas de un bombardeo suicida o de los ataques aéreos norteamericanos, o de la diaria represión israelí. El 5 de marzo vi al comentarista del Medio Oriente en CNN alertar a los espectadores a permanecer en sintonía para ver la conmoción que seguiría: sangrientas acciones en vivo desde el Medio Oriente. Después de un informe noticioso del 5 de marzo desde Bagdad, lleno de víctimas de bombardeos y un especial de fotos de guerra, Nic Robertson alegró la cosa al llevar a los espectadores de CNN en un viaje deportivo. Los productores llamaron “Dentro del Medio Oriente” al material de un inglés que se convirtió al Islam, se mudó para Arabia Saudí y montó un lucrativo negocio de turismo deportivo: buceo en alta mar, con 14 alemanes que examinaban los arrecifes de coral. Otro material promovía los paseos en auto por el desierto y los deportes aeronáuticos en ese mismo reino. CNN no quiere recargar a sus espectadores con imágenes de guerra, así que la cadena ofrece las experiencias del buceo profundo, las emociones indirectas de ver a los autos dando saltos en las dunas de arena, el vuelo virtual en pequeños aviones a baja altura (manteniéndose en sintonía), y finalmente el mejor sucedáneo de la navegación a vela: ver la navegación a vela en TV. Mirar CNN durante 30 minutos me hizo apagar el televisor y ver Siria. Desafortunadamente la TV me siguió a uno de los restaurantes para turistas de Damasco. No vi a ningún turista norteamericano o inglés. Los guías iraquíes confirmaron que la mayoría de los visitantes eran europeos o iraníes. En Palmira, escenario de una antigua civilización en la Siria oriental, hablé con tres madrileñas de mediana edad que alababan “las excelentes ruinas y la fabulosa comida a precios extremadamente razonables”. Estuvimos de acuerdo en que los arquitectos modernos podrían aprender lecciones de diseño y sencillez de aquellos que construyeron los edificios de Palmira de la era pre-cristiana. Bajo los grandes pilares y arcos de la antigua civilización, preservados en la arena del desierto y excavados en los siglos 19 y 20, estos remanentes de ciudades inducen la humildad. Cuánto conocían nuestros antecesores de la arquitectura, la estética y el planeamiento urbano. Al ver las vastas ruinas con las montañas del desierto como fondo, sentí un sobrecogimiento ante la edad de esta civilización. Una madrileña comentó: “Qué horrible debe ser para los sirios presenciar la desintegración de Irak, un vecino y también un poderoso país con un pueblo orgulloso en otra época. Usted no habrá votado por Bush, ¿no es cierto?” Su guía sirio, que hablaba español, estuvo de acuerdo. "Su Bush es un monstruo”. Describió la llegada de refugiados iraquíes. “Han cambiado la vida en Siria. El precio de compra de una casa o incluso el alquiler de un apartamento ha subido en flecha, porque los iraquíes a quienes Siria da la bienvenida tienen dinero”. Pocos días después un hombre de negocios sirio sacudía con tristeza la cabeza. “La mayoría de los iraquíes que llegan”, dijo, “tiene familia siria. No actuamos como los norteamericanos y no dejamos a los primos en la calle --especialmente si tienen dinero”. Se echó a reír. Según el Dr. Sha’aban, en cuatro años Siria ha recibido 1,2 millones de refugiados iraquíes. Jordania, Egipto e Irán han recibido más de 2 millones adicionales. “Bush ha creado una crisis terrible en la región”, dijo Sha’aban. “Los medios norteamericanos no muestran lo terrible que es, cómo sus soldados violan a las mujeres iraquíes, torturan a iraquíes, los asesinan a sangre fría. Ni tampoco muestran cómo los israelíes recientemente (a principios de marzo) destruyeron 250 hogares en Nablus. Eso significa 2 000 refugiados. Cada noche en TV vemos a los israelíes cometer sus actos de crueldad. La política es humillante en los territorios ocupados, que es lo que Estados Unidos trata de hacer en Irak”. Más de un millón y medio de palestinos viven en Siria (aproximadamente la décima parte de la población siria). Medio millón de ellos son clasificados como refugiados. “Israel está humillando a los palestinos al igual que Estados Unidos está humillando a los iraquíes. “Imagine”, dijo Sha’aban, “uno de cada ocho iraquíes, más de 4 millones, han dejado su país, y sabemos que hay intención de dividir el país, lo que desestabilizaría también a sus vecinos. ¿Saben los norteamericanos lo que está haciendo su política? ¿Quieren los norteamericanos más enemigos en el Medio Oriente y en otras partes? Creo que los norteamericanos son bondadosos, considerados y buenos”, concluyó ella, y explicó que ha realidad giras de conferencia en Estados Unidos. Ella habla como “humanista” que odia el antisemitismo e insiste que las críticas a Israel no deben confundirse con el antisemitismo. Encontré el discurso opuesto en una tienda de regalos junto a las ruinas de Palmira. Entre tarjetas postales y libros de fotos para turistas, vi el volumen 1 y 2 de Las raíces judías en la historia, por el Dr. Hassan Hiddeh. Por solo $10 dólares se puede leer: “El terrorismo es el mejor métodos para que los judíos ocupen las tierras de otros, y ellos practican el terrorismo durante la guerra y la paz, porque esto es legislaciones Torá que insiste en cometer masacres, luego los habitantes inmigraría, antes de la Masacre, por tanto la tierra estará vacía (sic). (Traducido por Ing. Noureddin Hamid”.) Si no fuera por la risible sintaxis, el breve tratado podría haber sido escrito por la maquinaria hitleriana de propaganda. Sin embargo, una tienda aprobada por el gobierno vende tales libros, una declaración de odio que se ha convertido en un a actitud definitoria en un Medio Oriente fuera de control. “¿Quién los invitó a ustedes a invadir Irak?”, preguntó un hombre que vendía mantones a los turistas. “¿Pueblo iraquí enviando carta a Bush pidiendo bombardear y tropas ocupando? Preocupa a sirios. ¿Esto es democracia?” Un chofer sirio de turismo también admitió sentirse vulnerable. En las afueras de Damasco vi nuevas viviendas en construcción. Pregunté si algunas de estos nuevos apartamentos eran para iraquíes. Rió con sorna. “Son demasiado ricos para estos apartamentos. Los sirios somos pobres. Queremos irnos a Estados Unidos como nuestros primos. Lástima que ustedes tengan un gobierno tan malo que hace la guerra y hace que toda la gente lo odie”. Publicado por Progreso Semanal ©