La cumbre social de Porto Alegre: el escenario de la contraofensiva contra la globalización

01 မေလ 2006
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Walden Bello

La cumbre social de Porto Alegre: el escenario de la contraofensiva contra la globalización
Walden Bello
Focus on Trade, No. 74, January 2002

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Porto Alegre no es exactamente una ciudad del Tercer Mundo. Ubicada en uno de los estados más prósperos de Brasil, Río Grande do Sul, y poblada principalmente por personas de ascendencia europea, esta ciudad de 1.2 millones de personas pertenece al Primer Mundo en lo que tiene que ver con la infraestructura y servicios sociales. De hecho, en cuanto al índice de "calidad de vida" del país consta en las primeras filas.

"Otro mundo es posible"

De todos modos, Porto Alegre, sitio del Foro Social Mundial del año pasado y de este año, se ha vuelto sinónimo del creciente espíritu antiglobalización. Animados por el lema "Otro mundo es posible," se espera que unas 70,000 personas se concentren en esta ciudad costera desde el 30 de enero hasta el 4 de febrero. La cifra es casi seis veces más que la del año pasado.

Pescadores de la India, campesinos de África Oriental, sindicalistas de Tailandia, y pueblos indígenas de Centroamérica están camino a Porto Alegre. Pero habrá también un contingente numeroso de los países del Norte. Y el evento también contará con la presencia de personajes que han llegado a ejemplificar la diversidad del movimiento antiglobalización - entre otros, el activista-pensador Noam Chomsky, la física y feminista india Vandana Shiva, la activista canadiense Maude Barlow, y el intelectual egipcio, Samir Amin.

Contrapunto de Davos

El Foro Social Mundial surgió como un contrapunto al Foro Económico Mundial, la reunión anual de la muchedumbre corporativa global en Davos, Suiza. Propuesto por una coalición de organizaciones de la sociedad civil brasileña y el Partido Obrero que controla Porto Alegre y el estado de Río Grande do Sul, la idea atrajo un fuerte apoyo internacional de organizaciones como el periódico mensual francés Le Monde Diplomatique y Attac, una influyente organización pan Europea que promociona un impuesto sobre las transacciones financieras globales, además de recibir el apoyo financiero de donantes progresistas como Novib, la organización de Cooperación Internacional para el Desarrollo, de los Países Bajos.

Impulsado por esta energía, el primer Foro Social Mundial se armó en un tiempo récord de ocho meses.

Un debate trasatlántico televisado entre representantes del Foro y algunas personalidades que asistían al Foro Económico Mundial de Davos, fue descrito por el Financial Times como una colisión entre dos planetas, el de los súper ricos globales y el de las inmensas masas marginadas. El momento más memorable de esa confrontación vino cuando Hebe de Bonafini, representante de la organización de derechos humanos de Argentina Madres de la Plaza de Mayo, gritó al financiero George Soros hacia el otro lado del Atlántico: "Sr. Soros, usted es un hipócrita. ¿De cuántos niños muertos es usted responsable?".

Luego de su primera reunión, la imagen del Foro Social subió mientras la del Foro Económico cayó. "Ya a la defensiva, como una convocatoria para discutir cómo mantener la hegemonía sobre los demás", según uno de los presentadores del Foro Social, el Foro Económico recibió otro golpe cuando se vio obligado a celebrar su reunión del 2002 lejos de Davos, pues el gobierno suizo ya no podía garantizar la seguridad de los participantes corporativos. Para Suiza, dar protección al Foro Económico del 2001 implicó la operación de seguridad más grande desde la Segunda Guerra Mundial, y esto provocó protestas aún dentro de Suiza.

Así, el Foro Económico se trasladó a Nueva York para el año 2002, y todavía no está claro cuando regresará a Davos, si regresa. Pero como señalaron algunos observadores, "una gran parte de la atracción del Foro Económico es el entorno de Davos como un balneario en lo alto de los Alpes suizos. Sin este entorno, va rumbo al olvido".

La pieza central de la reunión de Porto Alegre de este año son las 26 sesiones plenarias, estructuradas alrededor de cuatro temas, que se realizarán durante cuatro días : "la producción de riqueza y la reproducción social," "el acceso a la riqueza y el desarrollo sustentable," "la sociedad civil y el espacio público," y "el poder político y la ética en la nueva sociedad". Vinculados a estos temas se realizarán decenas de seminarios, un tribunal popular sobre la Deuda patrocinada por Jubileo Sur, y aproximadamente 5.000 talleres. También se esperan marchas y manifestaciones de obreros y campesinos, llevadas a cabo por las grandes organizaciones brasileñas como la CUT (Central Única de Trabajadores) y MST (Movimiento de los Sin Tierra) que constan entre los organizadores claves del Foro Social.

Año tumultuoso

Las fuerzas antiglobalización se concentran en Porto Alegre después de un año tumultuoso. Quizás el apogeo del movimiento antiglobalización vino durante la reunión del Grupo de los Ocho en Génova en la tercera semana de julio, cuando unas 300,000 personas marcharon a pesar de los ataques de gases lacrimógenos de la policía. Poco después de los enfrentamientos de Génova, donde la policía mató a un manifestante, la prensa mundial especulaba que las reuniones de élite en países no-autoritarios ya no serían posibles. Y de hecho, la oferta de Canadá de celebrar la próxima reunión del G-8 en un balneario ubicado en las Montañas Rocosas, en la provincia de Alberta, parece confirmar el hecho de que la élite global huye de la democracia de las calles.

Luego llegó el 11 de septiembre que paró en seco a un movimiento creciente. El próximo gran enfrentamiento entre los promotores de la globalización y sus opositores se iba a realizar en septiembre en Washington, DC, durante las reuniones anuales del Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. Enervados ante la perspectiva de una semana de protestas masivas en la cual se esperaba la participación de unas 50,000 personas, los gemelos Bretton Woods se aprovecharon del 11 de septiembre para cancelar la reunión. Sin su blanco, y sensibles al cambio dramático en el ánimo nacional de EE.UU., los organizadores cancelaron la protesta y realizaron en cambio una marcha por la paz.

Los globalizadores aprovecharon la oportunidad inesperada de revertir la crisis de legitimidad que les sacudía antes del 11 de septiembre, y presionaron a los países en desarrollo para aprobar una declaración de lanzamiento de una limitada serie de negociaciones durante la Cuarta Ministerial de la Organización Mundial de Comercio en Doha, Qatar, a mediados de noviembre. Se les dijo a los gobiernos del Tercer Mundo que a menos que acepten negociaciones para una mayor liberalización, tendrían que responsabilizarse por agravar una recesión global que ya se profundizó por el ataque al World Trade Centre.

Sin correr ningún riesgo, la secretaría de la OMC y la monarquía de Qatar trabajaron en limitar aproximadamente a setenta el número de ONGs legítimas que podían asistir a la reunión. Esto les aseguró que las grandes manifestaciones callejeras que caracterizaron la reunión de Seattle y que sirvieron como contexto a la famosa revuelta de los países en desarrollo dentro del Centro de Convenciones Sheraton, no se presentara en Doha, y bajo estas circunstancias, la oposición de los países en desarrollo se desmoronó.

Cambio de suerte

Si la reunión del Foro Social se hubiera realizado a finales de noviembre o diciembre, el ánimo de la gente habría sido diferente. En ese tiempo todo iba muy bien para la administración Bush después de su triunfo devastador en Afganistán. Sin embargo, en las últimas semanas, la historia, astuta como siempre, dio dos golpes fuertes a Washington: el desastre de Enron y el derrumbamiento económico de Argentina.

Enron se ha convertido en el símbolo sórdido de la volátil combinación de desregulación y corrupción que impulsaron la "Nueva Economía" de EE.UU en los 90 y que ayudaron a llevarla a lo que posiblemente es la peor recesión global desde los años treinta.

Cargada de una deuda externa impagable de 140 mil millones de dólares, su industria en caos, y con 2,000 ciudadanos que diariamente caen por debajo de la línea de pobreza, Argentina sirve como cuento admonitorio del desastre que espera a los países que se toman en serio el consejo neoliberal de liberalizar y globalizar sus economías.

Mientras se inaugura el Foro Social, estos desastres han devuelto con creces la crisis de legitimidad que la élite global y su proyecto corporativo globalizador experimentaban antes del 11 de septiembre. En Porto Alegre es el sitio perfecto y el momento perfecto para la contra ofensiva de los movimientos que creen que "otro mundo es posible."

Traducción: Beatriz Martinez