América Latina se ha convertido en la vanguardia de los esfuerzos para promover el debate sobre la reforma de la política de drogas. Durante décadas, los Gobiernos de América Latina han seguido las políticas de la llamada guerra contra las drogas promovida por Washington. La creciente frustración por el fracaso del modelo de control de drogas prohibicionista de EE.UU. ha llevado a un cuestionamiento y revisión de las actuales políticas de fiscalización internacional de drogas. La convocatoria para el debate sobre enfoques alternativos ha tenido repercusiones a nivel internacional.