Cocaína: entre la extrema pobreza y las multimillonarias ganancias, la adiccion

10 ဒီဇင်ဘာလ အသုံးပြု စကားစု - လအမည် အပြည့်အစုံ 2006
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Un documento del Transtational Institute, plantea la distinción entre la hoja de coca y la cocaína.

စာေရးသူ
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Clarin

¿Coca si, cocaína no? Un documento del Transtational Institute, plantea la distinción entre la hoja de coca y la cocaína. Sin la hoja de coca no habría cocaína, y la hoja de coca sin uno de sus múltiples ingredientes no podría cumplir sus usos tradicionales (inhibir el hambre, la sed y el cansancio, combatir el mal de altura, el dolor de encía, dolor estomacal, y otras dolencias). Sin embargo, los campesinos que cultivan hoja de coca cuyo destino final será su procesamiento al clorhidrato de cocaína, o los que la cultivan para usos tradicionales y/o medicinales, siembran y cosechan la misma planta y forman parte de una misma población campesina empobrecida y excluida desde hace décadas.

Los antiguos pueblos de la región de Bolivia y Perú ya eran habituales consumidores de hojas de coca, que formaba parte de sus ritos religiosos. Pero la historia de la cocaína moderna se remonta hacia a 1859, cuando el químico alemán Albert Niemann desarrolló un proceso para purificar el alcaloide que llamó "cocaína".

La cocaína era comercializada por Bayer y hasta integraba la fórmula original de Coca-Cola en 1886. Sólo hacia principios del siglo XX, comenzó la toma de conciencia sobre las propiedades adictivas de la droga. Finalmente, en 1914, el gobierno norteamericano la declaró ilegal. La cocaína pasó sin pena ni gloria por muchas décadas para regresar con todo esplendor hacia los años '70, en el apogeo de la cultura disco.

Según el informe The Cocaine Threat, en los últimos años se han producido grandes cambios en este ilícito negocio. En los '90, los Estados Unidos eran los principales consumidores con 400 toneladas anuales (un 80 por ciento del consumo mundial) mientras que el 80 por ciento de la hoja de coca se plantaba en Perú y Bolivia.

En los primeros años del nuevo milenio, los Estados Unidos representan menos del 50 por ciento del consumo global (con 300 toneladas), desplazados por Europa y naciones de América Latina. Al mismo tiempo, los centros de producción se han desplazado hacia Colombia (que hoy produce el 70 por ciento de la hoja de coca).

Un informe del Departamento de Justicia norteamericano pinta a la perfección este lamentable ejemplo de supply chain en las sombras. En el 2004, los países andinos de América (Perú, Bolivia y Colombia) tenían plantaciones por unas 166.000 hectáreas, con un potencial de producción de 645 toneladas de cocaína de máxima pureza.

Los campesinos venden las hojas a los narcotraficantes que procesan la materia prima en sus laboratorios para obtener cocaína pura (de estos laboratorios sale como subproducto la PBC o Paco, que merece un capítulo aparte). Luego, la cocaína pura se embarca hacia múltiples destinos. México es una escala habitual para el tráfico hacia el inmenso mercado norteamericano. La droga suele transportarse hasta ciudades fronterizas, donde se la fracciona y se la introduce en suelo norteamericano en camionetas a través del desierto de Arizona, California, Florida y Texas. Otra ruta utilizada cada vez con mayor frecuencia, es la vía marítima desde países caribeños hasta el puerto de Miami. Finalmente, nunca faltan las tradicionales mulas que cruzan la frontera a pie, en barcos o aviones con pequeñas cantidades de droga.

Una vez sobre territorio norteamericano, llega el momento de que los narcotraficantes locales hagan su negocio. Según el informe de las Naciones Unidas, en los últimos años, los traficantes mexicanos reemplazaron a los colombianos en el ¨retail¨ de cocaína. Ellos fraccionan el producto, lo "estiran" mezclándolo con talco, vidrio molido, etc, y lo venden en las calles norteamericanas con fabulosos márgenes de ganancia. En el 2004, el gramo que pagaban 23 dólares lo vendían en la calle a 100.

Finalmente el trabajo sucio se blanquea. La recaudación de los grandes traficantes que operan en el mercado norteamericano es ¨lavada¨ en aquel territorio y en algunos bancos caribeños que normalmente hacen muy pocas preguntas.

Al final de todo este largo recorrido nos encontramos con un circuito perverso con dos extremos muy desiguales. Por un lado, multimillonarias ganancias provenientes de un negocio ilegal, depositadas en cuentas de prestigiosas instituciones financieras de reputación intachable.

Por el otro, centros penitenciarios bolivianos llenos de personas pobres detenidas (pocos peces gordos) acusadas de participar en la producción de drogas ilícitas. En el medio, el consumidor y su adicción.

¿Cual es la verdadera discusión?