La verdad como comedia

24 ဇူလိုင်လ 2008
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စာေရးသူ
¿Están tan fuera de contacto los principales políticos con las necesidades de la gente que solo los comediantes tratan los temas? Tradicionalmente el bufón de la corte se atrevía a llamar satíricamente la atención acerca de los problemas imperiales. En nuestra sociedad, los comediantes, "The Daily Show" y "The Colbert Report", bajo el disfraz de la payasada, se salen con la suya denunciando las estafas de las corporaciones y las agencias gubernamentales egoístas. Los medios importantes aceptan estas operaciones bandidescas como axiomas naturales. Jon Stewart y Stephen Colbert no bromean acerca de millones de personas que se quejan, no que lloriquean, debido al dolor de las dificultades económicas. ¡Porque no es gracioso! Ocasionalmente ellos se refieren a los proverbiales elefantes en las salas de estar de los hogares norteamericanos, los cuales se vuelven cada vez más gordos y repugnantes. ¿Pero quién si no fuera un bromista se atrevería a denigrar a las "celebradas" fuerzas armadas, solo porque no ganan las guerras que los políticos fabrican? ¿O burlarse de los "protectores" de Seguridad Interna? FEMA, parte del aparato de Seguridad, les jugó una cruel broma a las víctimas del huracán Katrina. No olvidemos a los "nobles" guerreros de las drogas. Algún día en el futuro muy distante, como los comediantes saben, seguramente lograrán influir levemente en las tasas de adicción. Los militares, la "seguridad" y los zares de las drogas, ejemplos de primera del derroche y la idiotez imperiales, le juegan la gran broma al público; cada cual recibe una enorme (o graciosa) tajada del presupuesto nacional. Si anualmente se dedican $800 millones para alimentar a estos monstruos improductivos que metafóricamente devoran los muebles de la sala de estar y defecan en el piso, ¿cómo se van a hacer las reparaciones necesarias? ¿Cómo responderán la educación y los servicios de salud y sociales a las creciente necesidades de la nación, ahora casi oficialmente en recesión? Tal pregunta evidentemente hace dudar de mi patriotismo. ¡O soy un adicto enloquecido! ¿Una "revolución Reagan"? ¿Habré alucinado? La nostalgia fluye de aquellos que lo recuerdan con cariño. Durante su reinado, dormir con el Presidente significaba asistir a una reunión de gabinete. Fuera de una Casa Blanca adicta a la negativa, los ingresos y los salarios por manufactura han decrecido. En unos 25 años, el 40% más bajo de la riqueza nacional ha disminuido junto con el ingreso de familias que viven de pensiones. ¿Gracioso? Los empleos de la manufactura en EEUU han decrecido dramáticamente. ¿Comiquísimo? Por otra parte, la Reaganomía ( ) también inspira el crecimiento. Por ejemplo, el 1% más rico "hizo" ahora más dinero, y eso estimuló la tasa de crecimiento de la brecha de los ingresos entre ricos y pobres. La deuda externa ha aumentado como porcentaje del PIB. Gracias a la economía republicana --apoyada por muchos demócratas--la cifra de hambrientos y de ejecuciones de hipoteca también ha aumentado. ¡Chistes! Aún somos el número 1 --en el tamaño de las fuerzas armadas, cantidad de armas nucleares, embarazos no deseados, porcentaje de personas en prisión (especialmente de minorías), y cantidad de laboratorios de tabletas de metanfetaminas. (Ver Sam Smith, The Progressive Review, 14 de Julio.) Barack Obama, quien fue satirizado en la portada de The New Yorker como terrorista, aún no ha enfrentado los temas de la infraestructura que se erosiona y de las causas del sufrimiento. ¿Se habrá convertido en Zelig, como el personaje en el filme homónimo de Woody Allen, el adaptable oportunista que se transforma en la gente que conoce? Para tratar de ganar las elecciones --y luego "hacer algo"--los candidatos se convierten en las imágenes de relaciones públicas que los hacen parecer "honestos" y "duros", pero al mismo tiempo cálidos y amistosos. Hasta Franklin Roosevelt, en 1932 dijo casi cualquier cosa con tal de obtener votos. Los que dicen lo que piensan, como el gurú económico de John McCain, un archi representante de la trapacería bancaria, el ex senador de Texas Phil Gramm, debió haber hecho su cosa en uno de los programas humorísticos. El pobre rico Gramm, sentenciado a un status de paria –"Él no habla en mi nombre", dijo McCain al desautorizar a su mentor económico. Gramm declaró su pensamiento y probablemente el de otros multimillonarios acerca de los millones de personas sin hogar, hambrientos, sin empleo o que recientemente perdieron su hogar, como "una nación de quejicas" –y probablemente también peligrosos. Los patrones de lenguaje de Gramm suenan como la traducción en palabras del chillido que hace un pedazo de tiza en una pizarra. ¿Podría aspirar Gramm a convertirse en columnista de The Onion? "Constantemente se oye ese lloriqueo, quejándose de una pérdida de competitividad, de Estados Unidos en decadencia", dijo. "Ustedes han oído hablar de la depresión mental; esta es una recesión mental". ¡Qué gracioso! También cuestionó la veracidad de algunos pobres. Si son tan pobres, ¿por qué están gordos?". El Don Rickles de la política. Después de hacer campaña con su candidato McCain, y ver a miles de obreros desempleados, sonrió burlonamente y dijo: "Gracias a Dios que la economía no está tan mal como lo que leemos todos los días en los periódicos". Millonarios optimistas como Gramm, a quien McCain apoyó totalmente como presidente en 1996, echan a un lado la estadística. Michigan, en otros tiempos el centro de las mayores industrias del país, en la actualidad encabeza al país en cuanto al desempleo. No importa que el desempleo en mayo haya aumentado a 8,5%, un 2 por ciento más que en abril. El promedio nacional en mayo ya era de 5,5% y seguía subiendo. Y las cifras oficiales no incluyen a las personas que han dejado de buscar trabajo, a los que acaban de comenzar o van a comenzar a buscar empleo, como los "miles de obreros de la industria automovilística que están aceptando un cheque de compensación por abandonar las nóminas de las compañías que fabrican autos o piezas de autos." Gramm y su calaña cuestionan el comportamiento "políticamente correcto" por medio de la compra de SUV. Se burlan de los lemas "Compra Productos Norteamericanos. Ellos quieren calidad y los autos norteamericanos --y las ventas--se han trasladado al Sur, porque los autos extranjeros son mejores y la producción en México es más barata. "Se espera que la venta de autos norteamericanos caiga este año por debajo de 15 millones. Hace tres años, la industria vendía 17 millones de autos y camiones." (BW, 24 de junio de 2008.) "Eso es libre comercio", pudiera decir Gramm. "Aprende a vivir con eso". Quizás GM, Ford y Chrysler sigan el lema de Obama: "Sí, podemos". ¿Llevar la mantra a Wall Street para detener la baja financiera? Digan a la policía "Sí, podemos" cuando ella trate de sacar de la calle a los sin casa y a los locos, junto con los adictos, los deprimidos y los que recientemente perdieron su hogar. Respondan con "Esperanza" cuando lean acerca del aumento en flecha de las tasas de crímenes violentos en ciudades como Oakland, California, donde el número de jornaleros en la calle parece aumentar a medida que disminuye el número de empleos disponibles. Búrlense del creciente número de personas que trata de aumentar sus cheques de $300 dólares de "asistencia general" llevando carritos de compra llenos de latas y botellas a los centros de reciclaje. La crisis de la atención médica se ha hecho realmente muy cómica. Seguramente hay algo gracioso acerca de que los pobres tengan mala salud y acceso limitado a las instalaciones hospitalarias. ¿Se pone usted ansioso por el creciente costo de los servicios médicos? El verdadero chiste no es que uno de los principales candidatos se atreva a ofrecer la opción de un solo pagador. Ellos recuerdan la manera en que las musculosas compañías de seguros lograron jugar una fabulosa broma a Bill y Hillary Clinton en 1993 y eliminar toda reforma a la atención médica. Los candidatos comprenden el humor. ¿Plan de un solo pagador? Eso no sirve. Olvídate de eso. Los lectores pudieran decir: "Obama es mucho mejor que…" Por supuesto, los demócratas nombran a mejores jueces y jefes de agencias, ofrecen estructuras impositivas ligeramente más igualitarias y gastan más en servicios sociales. Pero no tocan las profundas crisis en la salud, la educación y la infraestructura. No pueden gastar lo que el Pentágono ya gasta. Todo el mundo sabe cuáles son las prioridades nacionales: derrochar el dinero primero en los militares, los gastos sociales después. El presupuesto del Pentágono es casi de $600 mil millones, sin contar las armas nucleares o la "inteligencia" --en una época en que ninguna nación amenaza y la demanda del gasto social se hace desesperada. George Carlin puede haberse referido a los "celebrados militares" como héroes que se especializan en destruir, matar y destrozar la reputación de EEUU. Luego envían a casa a los inútiles jóvenes inválidos y a los arruinados psicológicamente. "Sé todo lo que puedas y mucho menos." Desde 1945, las fabulosas Fuerzas Armadas no han ganado en Corea, Viet Nam, Irak o Afganistán. Lo hacen bien cuando nadie se les enfrenta --Granada, Panamá y la 1ra. Guerra del Golfo, una masacre tecnológica. ¿Qué mejor manera de derrochar decenas de miles de millones que asignándoselos a la CIA y otras agencias con letras cuyo trabajo combinado no dio fruto antes del 11/9 y muy poco posteriormente? Nada tiene tanto éxito como el fracaso. ¡Vean a nuestro Presidente! Cada año los espías reciben gordos presupuestos por fracasar, mientras que las escuelas fracasadas reducen el servicio de ómnibus y los programas académicos a semanas de cuatro días. La Asociación Nacional de Juntas Escolares informa que "al menos 86 distritos escolares dan clases cuatro días a la semana". En 2005, el condado Webster de Kentucky, al eliminar un día, ahorró "al distrito más de $400 000 hasta ahora". Los ómnibus escolares en Ohio dejaron de recoger niños que vivan a menos de dos millas de su escuela. (Gwen Purdom, USA Today, 14 de Julio de 2008.) Puede que Barack cambie las prioridades, que financie la educación y la atención médica, repare la infraestructura y recorte el presupuesto militar, desarme la guerra a las drogas y traslade a una CIA disminuida a la Biblioteca del Congreso. Mi corredor de apuestas me ofreció 100 a 1 en contra. Nota del Editor: Phil Gramm renuncio su posición como jefe consejero sobre la economía de la campaña de McCain.
Saul Landau es miembro del Institute for Policy Studies e investigador asociado del Transnational Institute. Es autor de Un mundo de Bush y de Botox y realizador deAquí no jugamos golf.