Del diagnóstico a la acción: política industrial verde en el Sur Global Informe del taller
El Foro CLACSO “Clima, energía y política industrial en el Sur Global: debates críticos y alternativas” reunió el 9 de junio en Bogotá a ministros, investigadores y activistas para debatir con franqueza las barreras estructurales y las alternativas transformadoras para la política industrial verde. Organizado por el Transnational Institute (TNI) y el Grupo de Trabajo CLACSO Energía y Desarrollo Sustentable (CLACSO), el encuentro buscó pasar del diagnóstico al diseño de una agenda común para el Sur Global.
Contexto y relevancia del Foro
La crisis climática y la reconfiguración geopolítica obligan a repensar los modelos de desarrollo propios del siglo XXI. La transición energética no es sólo un desafío técnico: es una disputa abierta por determinar el futuro de la política industrial y por lograr la soberanía económica. En ese marco, el Foro se propuso articular diagnósticos y propuestas desde el Sur Global
Con dos paneles abiertos, la jornada buscó sentar las bases para un espacio permanente de cooperación TNI–CLACSO. La diversidad de perfiles involucrados, desde ministros hasta sindicalistas, académicos y activistas de América Latina, África y Asia convirtió al Foro en un laboratorio vivo de ideas para una política industrial verde justa e inclusiva.
Panel 1 “La política industrial verde en el Sur Global: barreras estructurales y asimetrías de poder”
Moderado por Esteban Serrani (Argentina, CLACSO y Universidad Nacional de San Martín), el panel abrió con una provocadora pregunta sobre cuáles son las reales posibilidades de construir una política industrial verde para el América Latina bajo las actuales asimetrías financieras y tecnológicas. Desde ese disparador, el intercambio situó en el centro de la discusión el choque entre la retórica global sobre transición y las restricciones concretas que enfrenta el Sur Global: financiamiento insuficiente, dependencia tecnológica y marcos de comercio desfavorable. Los panelistas pusieron sobre la mesa la necesidad de mirar más allá de los discursos dominantes, de construir capacidades productivas y tecnológicas propias, y de articular cooperación Sur–Sur para disputar la gobernanza industrial y energética. Así, se trazó un marco crítico y propositivo para pensar la transición energética y la política industrial verde como parte de un proyecto de transformación estructural y justicia socioambiental.
Textuales
- “Nuestra gran apuesta es introducir más energía limpia al sistema e ir ganando capacidades tecnológicas en la cadena de valor de fuentes de energía sustentables”. Edwin Palma Egea, Ministro de Minas y Energía, Colombia
- “Más del 75% de la industria solar está dominada por empresas chinas”. Ignacio Sabbatella, GT Energía y Desarrollo de CLACSO Argentina.
- “Las asimetrías tecnológicas y financieras reproducen formas de dependencia”. Hamza Hamouchene, TNI, Argelia.
Intervenciones
- Ignacio Sabbatella (Argentina, CONICET/FLACSO; CLACSO) contextualizó el renovado protagonismo de la política industrial a escala global, señalando que “tenemos un nuevo interés por la política industrial alrededor del mundo… ahora se le agrega color verde, asociado fundamentalmente a la lucha contra el cambio climático”. Explicó cómo el Acuerdo de París aceleró políticas en todos los frentes, incluida la transición energética pero subrayó que factores disruptivos recientes, como la pandemia y la guerra ruso-ucraniana, “pusieron en evidencia para los países centrales problemas de las cadenas de suministro de bienes estratégicos e industriales”. Asimismo, sostuvo que el gran factor que explica el retorno de la política industrial es China, y detalló que “más del 75% de la industria solar está dominada por empresas chinas… en automotriz y baterías eléctricas se está librando buena parte de la disputa”. Con estas ideas, resaltó que la geopolítica industrial y tecnológica es hoy un terreno central para entender las tensiones de la transición energética y el papel del Sur Global en ella.
- Antonio Botelho (Brasil, Universidad Cándido Mendes) subrayó que “la vuelta de la política industrial al centro de la escena viene de mucho antes de China, desde la industrialización acelerada de Corea, Malasia, es decir, con los tigres asiáticos, los cuales ya planteaban la necesidad de desplegar una nueva política industrial para los países en desarrollo”. Con esta afirmación invitó a mirar más allá de la narrativa actual centrada en China, destacando que “en el marco de la industrialización verde, el planteo de China viene adelante, pero hay todavía rubros industriales, como por ejemplo la eólicas offshore, donde hay otros países que tienen un papel bastante importante”. En este sentido, propuso ampliar el alcance de las visiones sobre política industrial más allá de las actuales disputas geo-estratégicas, prestando también atención a las oportunidades emergentes en la cooperación entre Japón y la Unión Europea con América Latina. Con estas ideas, Botelho llamó a repensar el mapa global de la industrialización verde y a identificar espacios de acción estratégica para los países del Sur
- Edwin Palma Egea (Colombia, Ministro de Minas y Energía), aportó una mirada desde la gestión pública y la experiencia gubernamental. Recordó cómo la llegada de Donald Trump “retrocede” la discusión climática y energética, señalando que “en los últimos meses hemos visto que inmediatamente luego del cambio de gobierno en Estados Unidos se impulsó una política de ampliar las perforaciones petroleras y de volver a la economía fósil”. En contraste, defendió la apuesta colombiana y destacó que “hemos multiplicado por diez la matriz limpia mayoritariamente solar”, relatando además los planes para instalar manufactura local de paneles solares en tres regiones del país. Subrayó: “estamos convencidos que alrededor de la transición también debe haber un aparato de industrialización que genere empleos verdes”, en línea con las recomendaciones de la OIT para orientar este proceso desde una perspectiva regional. Con esta intervención, Palma Egea puso de relieve el papel del Estado como actor clave en la construcción de un aparato industrial verde, integrando la transición energética con objetivos de desarrollo, empleo y soberanía tecnológica.
- Oscar Ugarteche (México, UNAM): subrayó el papel decisivo de China en la transición energética global, señalando que “en China ya pasaron el 50% de la nueva energía adicionada a su matriz eléctrica en base a energías renovables… eso va a impactar sobre el precio del carbón y el petróleo en los próximos años, y presumiblemente, va a ayudar a la transición energética global”. Explicó que Estados Unidos “se ha anclado a una industria automotriz que ya está pasada y que el mercado mundial hoy lo que está buscando es vehículos sustentables”. Por este motivo, destacó que China tiene una ventaja estratégica a futuro dada su decidida apuesta a los autos eléctricos. Concluyó que la disputa geopolítica es también una disputa industrial y tecnológica, en el marco de la cual América Latina debe “construir una apuesta de futuro para sortear su actual inserción dependiente en la economía internacional”. Con estas reflexiones, Ugarteche instó a pensar políticas activas que permitan a la región pasar de una posición periférica a un rol protagónico en la economía verde global.
- Tatiana Roa Avendaño (Colombia, Viceministra de Ambiente y Desarrollo Sustentable) enfatizó que “este resurgimiento de la política industrial verde es una disputa de sentido: mientras los países del norte global la plantean como respuesta a una crisis climática, nosotros la vemos como una crisis múltiple y sistémica”. Con esta afirmación subrayó que, desde América Latina, la transición energética no puede entenderse sólo como un problema técnico sino como un desafío político, social y ambiental interconectado. Añadió que “los mares se están desertificando y crece la situación compleja de los corales y mientras se plantea que estas consecuencias del cambio climático se las enfrente con salidas estrictamente técnicas, nosotros proponemos abordar las raíces socioambientales de la crisis para llegar a soluciones verdaderas para nuestros pueblos”. Con estas palabras, Roa Avendaño llamó a replantear la transición energética y la política industrial verde desde un enfoque integral que priorice las necesidades y derechos de las comunidades, más allá de soluciones meramente tecnocráticas.
- Osama Diab (Bélgica, KU Leuven University) subrayó que “el Sur Global no sólo es receptor de políticas industriales externas; también produce conocimiento y tecnologías propias”. En esa línea, destacó la necesidad de fortalecer las capacidades endógenas para evitar la dependencia y la reproducción de desigualdades. Según sus propias palabras, “si no construimos capacidades locales y no disputamos la gobernanza tecnológica, terminamos reproduciendo jerarquías coloniales”. Con esta afirmación, enfatizó que la cuestión tecnológica no es neutral, sino que está atravesada por relaciones de poder, y que disputar ese terreno resulta clave para avanzar hacia una transición justa y soberana
- Hamza Hamouchene (Argelia, TNI) introdujo una perspectiva postcolonial para analizar la transición energética. Señaló que “las asimetrías tecnológicas y financieras reproducen viejas formas de dependencia”, y por ello defendió la necesidad de una cooperación Sur–Sur capaz de romper con los patrones extractivistas. En su intervención criticó los discursos sobre la “transición energética verde” impulsados desde el Norte, pues —según advirtió— “trasladan costos y riesgos al Sur Global”. Finalmente, reclamó la imperiosa necesidad de construir una “estrategia conjunta alternativa que permita recuperar la soberanía sobre recursos críticos”. Con estas reflexiones, subrayó que la transición energética no es un proceso neutro, sino un terreno de disputa geopolítica en el que se juega la capacidad de los países del Sur para definir su propio camino.
Conclusiones del panel 1
Esteban Serrani enfatizó que este primer panel dejó en claro que la política industrial verde no es solo un asunto técnico o sectorial, sino un campo de disputa estratégica donde se cruzan historia, economía, geopolítica y justicia social. Señaló que, desde distintas trayectorias académicas, gubernamentales y militantes, se subrayó que la transición energética no puede pensarse al margen de las cadenas de valor globales, las asimetrías tecnológicas y financieras y las relaciones de dependencia que aún persisten. Indicó que se puso en evidencia la centralidad de China en la reconfiguración de la industria verde, pero también la necesidad de mirar más allá de esta narrativa para identificar oportunidades, diversificar alianzas y construir soberanía industrial en el Sur Global. Del mismo modo, subrayó la importancia de que los Estados asuman un papel activo en la creación de capacidades productivas, empleo verde y tecnologías propias, disputando la gobernanza tecnológica en clave Sur–Sur y con un enfoque socioambiental integral. En definitiva, Serrani concluyó que este panel invita a repensar la política industrial verde no como un paquete de medidas aisladas, sino como un proyecto político que vincule transición energética, justicia social y soberanía para los pueblos del Sur.
Panel 2 – “Construyendo alternativas: el rol del Estado y la cooperación regional”
Moderado por Daniel Chávez (TNI, Uruguay–Países Bajos), el panel paso de discutir el diagnóstico a la búsqueda de propuestas. Chávez planteó la necesidad de priorizar los aspectos positivos, ver a la política industrial no solo como un riesgo sino también como una gran oportunidad para los países del Sur. El panel se propuso pensar, con casos concretos, cómo democratizar la política industrial y fortalecer la cooperación Sur–Sur. Funcionó como un espacio de intercambio de experiencias en el que sindicatos, ministerios, redes académicas y activistas mostraron que existen caminos diversos para avanzar hacia una industrialización verde con justicia social. Las intervenciones coincidieron en subrayar que la cooperación regional, la planificación estatal y la participación de actores sociales son condiciones indispensables para romper con los patrones extractivistas y construir soberanía tecnológica. De este modo, el panel delineó una agenda de acción orientada a transformar la transición energética en una oportunidad concreta de desarrollo inclusivo para el Sur Global.
Intervenciones destacadas
- Fernanda Cardona (Uruguay, Ministra de Industria, Energía e Industria) repasó el papel decisivo que tuvieron las políticas públicas y las empresas estatales en la transformación energética uruguaya. Relató cómo el plebiscito de la década de 1990 frenó las privatizaciones y permitió consolidar un consenso multipartidario que, en los últimos quince años, también permitió impulsar un cambio profundo en la matriz eléctrica. Señaló que “hoy tenemos muchas las empresas públicas, e incluso un monopolio estatal en la trasmisión y la distribución de energía eléctrica, que fue capaz de planificar y llevar adelante la primera transición energética”. Subrayó también que “la experiencia uruguaya ha demostrado con datos objetivos que las políticas públicas y las empresas públicas también pueden ser eficientes, incrementar productividad y tener ganancias”. Con estas reflexiones, Cardona destacó que el caso uruguayo desafía los prejuicios sobre el sector público y evidencia su rol clave en una industrialización verde con inclusión social.
- Lala Peñaranda (Colombia, Trade Unions for Energy Democracy TUED) presentó la experiencia de la red sindical y su visión crítica sobre los modelos de gestión actuales. Advirtió que “los híbridos público–privados nos llevan a un callejón sin fin, y la izquierda y el sindicalismo tienen que ser muchísimo más propositivos, muchísimo más creativos y audaces en las propuestas de la propiedad pública para el desarrollo de nuestras políticas industriales”. Recordó que en Colombia se privatizaron más de 500 empresas estatales en apenas ocho años y, para subrayar el desafío político que esto representa, preguntó: “ustedes se imaginan lo que sería si la administración de Petro intentara nacionalizar una?”. Con estas afirmaciones, Peñaranda enfatizó la necesidad de recuperar el debate sobre la propiedad pública y de construir un sindicalismo más activo en la formulación de políticas industriales y energéticas.
- Carlos Cabrera (México, Oxford–Mexico Co-Lab) analizó el giro político que atraviesa América Latina en materia de política industrial y energética. Señaló que “en el continente el péndulo ya está dando de vuelta, y tenemos que pensar hacia dónde vamos, cómo repensamos las políticas industriales, y en este sentido el Estado tiene que fijar condicionalidades”. Explicó que la planificación debe alinear los sectores verdes con el desarrollo social y subrayó: “no podemos hacer un Green Deal al estilo europeo, pero sí podemos planificar y coordinar actores locales”. Finalmente, enfatizó la importancia de que el Estado asuma un rol rector para articular estrategias de transición energética que no solo reduzcan emisiones, sino que también generen empleo, tecnología y capacidades productivas en la región.
- Thea Riofrancos (Estados Unidos, Climate and Community Institute) planteó que “no se puede cambiar la economía o tener soberanía económica en cuatro o cinco años”. En su intervención destacó que “necesitamos una movilización transformadora a largo plazo de muchos años y con diversos sectores sociales, en donde campesinos, indígenas y beneficiarios materiales se vuelvan protagonistas”. Más que enumerar políticas concretas, invitó a repensar las bases políticas y sociales de la transición energética: propuso concebir al Estado “no como un monolito sino como un terreno de tensiones” y llamó a “ampliar la democracia y los ciclos largos” para sostener políticas de transición en el tiempo. Finalmente, remarcó que la transición justa y soberana requiere no solo planes técnicos, sino también movimientos sociales duraderos, nuevas formas de participación y una institucionalidad capaz de sostener procesos de transformación estructural.
- Bank Ngamarunchot (Tailandia, Universidad Tecnológica King Mongkut's Thonburi) resaltó la experiencia asiática de integración productiva y transferencia tecnológica. Sostuvo que “la cooperación regional en Asia ha permitido compartir tecnologías limpias y crear cadenas de valor resilientes”. A partir de ese ejemplo, explicó el papel que desempeñan las universidades tecnológicas en Tailandia en la formación de capacidades locales, investigación aplicada y articulación con la industria. En definitiva, más que un diagnóstico, Ngamarunchot presentó una invitación: revisar este modelo para América Latina, buscando fortalecer la innovación y la cooperación Sur–Sur en torno a la transición energética y la industrialización verde, para generar una base endógena de conocimiento y tecnología.
- Donna Andrews (Sudáfrica, EthicsLab – University of Cape Town) llevó al panel la dimensión de género y cuidados dentro del debate sobre transición energética. Sostuvo que “la transición energética no puede desligarse de la justicia de género ni del reconocimiento de los cuidados” y explicó cómo las mujeres y las comunidades del Sur soportan con mayor intensidad los costos sociales de las políticas de transición. A partir de este diagnóstico, pidió incluir criterios de equidad en las políticas industriales verdes, tanto en el diseño institucional como en la distribución de recursos y beneficios. Con su intervención, amplió el horizonte del debate al subrayar que no hay transición justa sin transversalizar la perspectiva de género y sin reconocer el trabajo de cuidados como un componente central de la sostenibilidad social y económica.
- Tin Hinane El Kadi (Argelia, Oxford University) puso en el centro del debate las reglas globales que condicionan la transición energética y la industrialización verde. Advirtió que “sin mecanismos de transferencia tecnológica y propiedad intelectual flexible, la industrialización verde reproduce jerarquías coloniales”. Asimismo, planteó la necesidad de construir soberanía tecnológica y revisar de manera crítica las reglas internacionales de comercio y financiamiento que hoy limitan a los países del Sur Global. En este sentido, subrayó que la transformación ecológica no será justa ni emancipadora si no se disputa simultáneamente el régimen de propiedad intelectual y los mecanismos que definen quién accede a la tecnología, en qué condiciones y con qué grado de autonomía productiva.
- Marco Antonio Rocha (Brasil, Universidad Estadual de Campinas) llevó la discusión al terreno financiero. Señaló que “necesitamos instrumentos financieros propios para no depender de los flujos del Norte y poder orientar la inversión a sectores estratégicos”. A partir de este diagnóstico propuso fortalecer bancos de desarrollo regionales robustos y promover el uso de monedas locales para financiar la transición energética y productiva. Asimismo, remarcó que sin una arquitectura financiera propia el Sur Global seguirá condicionado por los ciclos de capital del Norte y que avanzar hacia la soberanía tecnológica y productiva exige también soberanía en las fuentes y mecanismos de financiamiento.
Conclusiones del panel 2
Daniel Chávez finalizó destacando que lo presentado en el segundo panel confirma que la transición energética y la política industrial verde no son sólo un desafío tecnológico, sino un terreno profundamente político en el que se juega la soberanía de los países del Sur. Subrayó que las intervenciones mostraron caminos concretos para articular la propiedad pública de las empresas, la planificación estatal y la cooperación internacional, y que la experiencia de sindicatos, universidades, ministerios y organizaciones sociales aporta pistas concretas para democratizar la política industrial y fortalecer la cooperación Sur–Sur. Chávez advirtió que sin coordinación regional y nuevas instituciones financieras la transición energética quedará en manos del mercado global, profundizando brechas de desigualdad y viejas dependencias. Al mismo tiempo, resaltó que hay alternativas: construir instrumentos financieros propios, disputar las reglas de propiedad intelectual, transversalizar la perspectiva de género y reconocer los cuidados como parte de la sostenibilidad social. En suma, concluyó que este panel convoca a pasar del diagnóstico a la acción colectiva para que la industrialización verde se convierta en un proyecto de justicia social y soberanía tecnológica para los pueblos del Sur.
Debates emergentes
- Estado presente y planificador: pasar de políticas dispersas y poco consistentes a estrategias de largo plazo con metas industriales claras, gobernanzas participativas y coordinación con sindicatos, universidades y organizaciones sociales.
- Empresas públicas estratégicas: reforzar su rol como anclas del desarrollo y evitar que la transición verde quede privatizada y dirigida por el mercado.
- Soberanía tecnológica y digital: construir capacidades locales, flexibilizar propiedad intelectual y fomentar transferencia tecnológica en energías renovables, almacenamiento y redes inteligentes.
- Financiamiento alternativo: movilizar recursos regionales y nacionales para reducir la dependencia del Norte; sin soberanía financiera no hay soberanía tecnológica.
- Justicia ambiental y social: insertar la transición energética en agendas de empleo verde, derechos territoriales, equidad de género, cuidados y democratización de la energía.
- Cooperación Sur–Sur y gobernanza inclusiva: articular redes sindicales, universidades, bancos de desarrollo y organizaciones sociales para compartir tecnología, diseñar cadenas de valor, coordinar estándares y definir prioridades con consejos mixtos; diversificar alianzas internacionales para ampliar márgenes de acción del Sur Global.
Agenda de próximos posibles pasos
- Consolidar y proyectar la alianza TNI–CLACSO en política industrial verde: articular investigación, formación y acción en múltiples regiones, incluyendo la organización de foros anuales itinerantes para dar seguimiento a los avances temáticos.
- Crear un Observatorio Sur–Sur de Transición Energética e Industrialización Verde con nodos en América Latina, África y Asia para monitorear políticas, inversiones y cadenas de valor y generar datos comparativos.
- Impulsar un Fondo Regional de Innovación y Transferencia Tecnológica para financiar redes de aprendizaje y proyectos conjuntos entre universidades, sindicatos, empresas públicas y organizaciones sociales.
- Diseñar programas de formación para sindicalistas, organizaciones sociales y activistas sobre planificación energética e industrial, con énfasis en justicia social, transición justa y perspectiva de género.
- Lanzar en 2026 la serie editorial “Green Industrial Policy in the Global South” en inglés y español, con capítulos sobre financiamiento, soberanía tecnológica, justicia de género y cooperación Sur–Sur.
- Incorporar nuevas temáticas emergentes: agua y transición energética, gobernanza digital de la energía, minerales críticos y reciclaje, ciberseguridad y redes inteligentes, así como diversificación geopolítica y modelos de gobernanza inclusiva.