Después de más de cuatro años de negociaciones de paz en La Habana, el Gobierno colombiano y las FARC han dado pasos importantes hacia un acuerdo definitivo que ponga fin al conflicto. Abordar la cuestión de las drogas —los cultivos para uso ilícito, la producción, el consumo y el narcotráfico— es clave para lograr una paz sostenible en el país. La violencia vinculada con la economía de las drogas y la financiación de los grupos armados han sido elementos fundamentales del conflicto. Por este motivo, replantear la guerra contra las drogas es esencial para construir la paz en las zonas rurales de Colombia.