TNI llama a un debate amplio y abierto que considere todas las opciones en la UNGASS 2016

Un debate abierto dejará de ser un debate abierto si ciertas ideas para el mejoramiento del sistema se declaran zona prohibida
10 March 2015
Press release

A poco más de un año de la UNGASS 2016, no tiene ninguna credibilidad negar la realidad de que el panorama de la política de drogas ha cambiado y que se está violando el sistema. El Secretario General Ban Ki-moon instó a los Estados miembros a utilizar la UNGASS 2016 sobre drogas para "llevar a cabo un debate amplio y abierto que considere todas las opciones". TNI llama a armar un grupo consultivo de expertos que abarque cuestiones clave y desarrolle recomendaciones para lidiar mejor con temas polémicos después de la UNGASS 2016, en preparación de la próxima revisión de alto nivel de la ONU en 2019.

Martin Jelsma
Gracias, presidente, por darme la palabra,

Uno de los mayores nuevos desafíos que enfrenta hoy el mundo es el ritmo acelerado de los cambios en las políticas de drogas, y las dudas cada vez más fuertes sobre la eficacia del actual sistema de control de drogas.

Estos primeros días aquí en la Comisión de Estupefacientes han demostrado que se está produciendo un cambio de rumbo en la política de drogas: muchas delegaciones han hecho más hincapié en los enfoques en salud y desarrollo, menos penalización, más respeto por los derechos humanos y por la proporcionalidad de las penas, por un mejor acceso a los medicamentos esenciales, etcétera. Desde la perspectiva del TNI, la discusión se está moviendo claramente en la dirección correcta, y afortunadamente las Convenciones permiten una gran flexibilidad para facilitar un proceso de humanización de la fiscalización de drogas.

Pero el reto que tenemos ante nosotros es más grande. A poco más de un año de la UNGASS 2016, no tiene ninguna credibilidad negar la realidad de que el panorama de la política de drogas ha cambiado de manera fundamental y que se está violando el sistema. Especialmente con respecto a la hoja de coca y a la regulación del cannabis, han aumentado las tensiones entre las reformas en curso y los límites de la flexibilidad de los tratados de control de drogas de la ONU. Un debate honesto y abierto acerca de las inconsistencias y el carácter obsoleto del régimen de los tratados no se va a poder aplazar mucho tiempo.

La presión proveniente de los cambios en las políticas nacionales va a seguir fortaleciéndose y el régimen de la ONU pronto tendrá que mostrar su capacidad de evolución proporcionando más espacio para dar cabida a estos acontecimientos. De lo contrario, el sistema arriesga volverse irrelevante a medida que más países recurran a reinterpretaciones unilaterales desordenadas que conduzcan a un enfoque ‘a la carta’, y hagan un uso selectivo de las disposiciones del Tratado que les convengan políticamente, ignorando el resto. De suceder esto se debilitaría el respeto por los principios básicos del derecho internacional.

Al mismo tiempo, es perfectamente comprensible que muchos países se resistan a poner formalmente la reforma de los tratados en la agenda. Bajo las condiciones políticas actuales, dado el punto muerto al que han llevado pronto las negociaciones por consenso, empezar a negociar enmiendas al tratado, o incluso una nueva convención, conduciría inevitablemente las negociaciones a una guerra de trincheras. Un enfoque más prometedor sería explorar, al menos para las opciones de reforma provisionales, reformas sistémicas que no requieran del consentimiento de todas las partes del tratado.

Lo primero que los Estados miembros no deberían hacer es negar la existencia de los problemas que han surgido con el status quo del régimen internacional de control de drogas ni imponer límites a las posibilidades de discusión que permite la UNGASS. Tratar de limitar el objetivo de la UNGASS a fortalecer aún más la aplicación de la Declaración Política de 2009, sería perder una oportunidad importante. Declarar que el sistema de tratados es una piedra angular sagrada para el futuro cuya integridad hay que defender a toda costa, es contraproducente. Un debate abierto es un debate abierto, y punto. Dejará de ser un debate abierto si ciertas ideas de mejora se declaran zona prohibida.

De las dos sesiones especiales anteriores sobre drogas, la de 1990 y la de 1998, se podrían quizá extraer algunas lecciones. En ambos casos, los grupos consultivos especiales jugaron un papel útil, a pesar de sus mandatos restringidos y de su carácter exclusivamente gubernamental. Bien podría ser digno de consideración utilizar ese mecanismo de nuevo para la UNGASS 2016, con una composición más incluyente y un mandato más amplio, teniendo en cuenta sobre todo las muchas tensiones, grietas y brechas que están en juego en la actualidad.

El grupo consultivo de expertos debería abarcar cuestiones clave que surjan en los preparativos de la UNGASS tales como: la arquitectura institucional del control de drogas de la ONU; la coherencia de la totalidad del sistema de la ONU respecto a la política de drogas; la armonía del control de drogas con los principios de derechos humanos y los de desarrollo; las incoherencias del régimen de tratados con respecto a los criterios y procedimientos de clasificación; la disponibilidad de medicamentos controlados para uso médico; y el aumento de las tensiones legales con las prácticas políticas en evolución, especialmente en lo que respecta a la regulación del cannabis. La principal tarea del grupo sería hacer recomendaciones para lidiar mejor con estos temas polémicos y difíciles después de la UNGASS 2016, en preparación de la próxima revisión de alto nivel de la ONU en 2019.

Sin dejar de reconocer el papel especial y la experiencia de los organismos con sede en Viena, otra lección aprendida de sesiones especiales anteriores es la importancia de la participación activa de todos los organismos pertinentes de la ONU. Solicitar y autorizar la participación de las agencias de la ONU que trabajan en los campos de la salud, el desarrollo social y económico, los derechos humanos y el mantenimiento de la paz contribuirá seguramente a un enfoque más integral y equilibrado en la próxima UNGASS.

Por último, las sesiones especiales de la ONU son valiosas oportunidades políticas –además de costosas- para que la comunidad internacional discuta los principales desafíos globales y se ponga de acuerdo sobre respuestas políticas más eficaces para proteger el bienestar de la humanidad. Razón por la cual el Secretario General Ban Ki-moon, instó a los Estados miembros a utilizar la UNGASS de 2016 sobre drogas para “llevar a cabo un debate amplio y abierto que considere todas las opciones”.[1]

Martin Jelsma – Transnational Institute - TNI

CND - 11 de marzo, 2015

 

[1] Declaración, Ban Ki-moon, Comentarios del Secretario General en el evento especial d el Día Internacional contra el Uso Indebido y el Tráfico Ilícito, Nueva York, 26 de junio, 2013. http://www.un.org/sg/statements/index.asp?nid=6935

Miércoles, 11 de marzo, 2015
Declaración en la 58º Comisión de Estupefacientes