En los últimos años, diferentes actores, desde grandes corporaciones nacionales y extranjeras (incluyendo financieras) hasta gobiernos, han iniciado un proceso de cercamiento de tierras agrícolas, principalmente en el Sur global, pero no únicamente. Este proceso se realiza a través de inversiones agrícolas o industriales a gran escala y se presenta frecuentemente como "inversiones a gran escala para el desarrollo rural". No obstante, en lugar de ser una inversión que beneficie a la mayoría de la población rural, especialmente a los más pobres y vulnerables, este proceso constituye una nueva ola de acaparamiento de tierras y aguas. Es un fenómeno global por medio del cual el acceso, uso y derecho a la tierra y otros recursos naturales relacionados es apropiado (a gran escala y/o por capitales a gran escala) resultando en una espiral de impactos negativos sobre los medios de subsistencia, el ambiente, los derechos humanos y la seguridad alimentaria local.