Paraguay: la tierra escondida

Examen del mayor productor de cannabis de América del Sur
03 October 2016
Policy briefing

Paraguay es el mayor productor de marihuana de América del Sur: abastece a Brasil, Argentina, Chile y Uruguay de cannabis prensado. A pesar de su importancia como proveedor de cannabis, se ha producido una sorprendente falta de estudios serios de su impacto en su propia sociedad, y en el juego de la oferta y la demanda en los países vecinos.

 

Los años sesenta y setenta fueron el despegue del aparato mafioso vinculado al narcotráfico. El modelo se sostuvo en una demanda regional ascendente de cannabis y las estructuras criminales se vieron beneficiadas por la expansión de la frontera agrícola hacia el noroeste, la creación de nuevas rutas terrestres desde Asunción hacia el Brasil y la inmigración brasileña a los departamentos nororientales de Concepción, Amambay, Canindeyú y Alto Paraná.

Aun cuando nadie sabe a ciencia cierta cuántas hectáreas hay plantadas, es claro que Paraguay es el principal productor de marihuana de América del Sur. Las autoridades nacionales y las instituciones fiscalizadoras internacionales hablan de entre 6.000 y 7.000 destinadas a su cultivo. Años atrás se conseguían dos cosechas por año. Actualmente, nuevas variedades de cannabis permiten hasta tres. Según estimaciones de la Secretaría Nacional anti Drogas (Senad) del Paraguay, en la actualidad unos 20.000 campesinos se dedican al cultivo de marihuana, cultivadores que dinamizan también la microeconomía de la región nororiental.

Los departamentos de Alto Paraná, Canindeyú, Amambay y Concepción, todos fronterizos con Brasil, y el de San Pedro, se ven directamente influenciados por los narcotraficantes, quienes operan con absoluta impunidad, integran a su cadena de influencias autoridades locales (alcaldes, intendentes, diputados, policías, militares, funcionarios públicos) y gestionan empresas de transporte, de logística, financieras y aparatos de seguridad, además de una poderosa y oculta red de lavado de dinero, El narcotráfico, creó una poderosa red clusterizada, que según estimaciones de la Senad mueve unos 800’000.000 de dólares anuales en tráfico de cocaína, y según cálculos propios unos 709,5 millones de dólares en exportaciones de cannabis. Las cifras, sumadas se acercan a su principal rubro lícito, los 1.594,2 millones de dólares en semillas de soja que Paraguay vende al mundo.

Hace cuarenta años, el cultivo de cannabis era algo bien escondido en dos departamentos, Alto Paraná y Amambay. Tras cuarenta años de intensa guerra contra las drogas, actualmente hay ocho departamentos involucrados (Amambay, Canindeyú, Concepción, San Pedro, Caagazú, Alto Paraná, Caazapá e Itaúa), tasas de homicidio epidémicas, ausencia de políticas estatales, traficantes enquistados en el aparato político y millones de dólares que se reparten grupos criminales, terroristas, políticos corruptos, una nueva cadena de servicios asociadas a la industria del narco, lavado de dinero incluido, y campesinos asfixiados por sucesivas crisis.

Puntos claves

  • Paraguay es el mayor productor de marihuana de América del Sur: abastece a Brasil, Argentina, Chile y Uruguay de cannabis prensado. También existe un verdadero negocio con la cocaína.
  • La cadena nace en las plantaciones de la región nororiental y llega hasta los expendios en varios países. Comienza con la explotación de campesinos asfixiados que encuentran un rubro de renta en el cannabis, se rige por la sed de capital de los narcotraficantes.
  • El cultivo comenzó en los años sesenta y se extendió para abastecer la demanda creciente de América del Sur. Hoy se plantan entre 6.000 y 7.000 hectáreas en tres cosechas anuales que permitieron las mejoras genéticas al cannabis. Un cluster mafioso permea la actividad política, social y económica.
  • Las tasas de homicidios en la frontera paraguayo-brasileña son escandalosamente altas y muestran el accionar de grupos de traficantes que disputan territorios hacia las rutas brasileñas.
  • Aun cuando Paraguay no cuenta con planes de desarrollo alternativo ni con demasiados indicadores sobre cuáles han sido los resultados de sus políticas de drogas, todo indican un fracaso. Creció el uso, el abuso, el tráfico y la penetración de los grupos narcotraficantes en los tres poderes del estado, las empresas privadas y, también, entre porciones crecientes de la sociedad.
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