Entre realidad y abstracción

Principios rectores y alternativas al desarrollo en zonas de cultivos ilícitos en el Perú
25 Enero 2013

En la Conferencia Internacional sobre Desarrollo Alternativo (ICAD) celebrada el 15 y 16 de noviembre en la ciudad de Lima, Perú siguió insistiendo en la pertinencia del “desarrollo alternativo” y en particular sobre el llamado “milagro” o “modelo” de San Martín. Este modelo fue propuesto por el Perú como paradigma a seguir en otras zonas del país y por otros países en el mundo entero con problemas asociados a cultivos de fines ilícitos.

La Conferencia de Lima tenía como objetivo lograr un consenso sobre un proyecto para establecer los Principios Rectores, basado en un borrador, producto de la primera reunión de la ICAD, organizada por Tailandia, en noviembre de 2011. Los principios deberán facilitar la ejecución de programas de desarrollo alternativo, asegurando mayor efectividad en un doble sentido: el desarrollo de las zonas con producción de cultivos con fines ilícitos, y la reducción de tales cultivos. El documento será presentado para su aprobación en el 56 periodo de sesiones de la Comisión de Estupefacientes (CE) de las Naciones Unidas, en Marzo de 2013. Con ello se pretende culminar un proceso largo que tiene raíces en un debate que comenzó en la UNGASS de 1998.

El supuesto consenso mundial sobre los puntos que deberían guiar los proyectos de desarrollo alternativo parece estar alejado de la realidad en el Alto Huallaga, la zona en donde se lleva a cabo ese proyecto ejemplar, llamado el “milagro” de San Martín. A continuación veremos la aplicación en la práctica de los proyectos haciendo hincapié en el desarrollo alternativo para las familias campesinas.

La pregunta clave que la comunidad internacional se debería hacer durante la CE en marzo de 2013 en Viena, al discutir el documento, es si realmente estos principios rectores contribuirán a romper la lógica aplicada hasta ahora, en donde la erradicación forzosa es el objetivo principal y el desarrollo sigue siendo un detalle. Además, al ser éste un tema que toca cuestiones de fondo de desarrollo rural, es esencial definir a quiénes están dirigidos estos proyectos, y si el modelo de desarrollo que promueven es adecuado para ese fin.

El “Milagro de San Martín” se impulsó con apoyo de la cooperación internacional: la agencia estadounidense de ayuda al desarrollo USAID, la Organización de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) y la cooperación técnica alemana (GTZ) mediante un canje de deuda que se tenía con la KfW (Banco de Cooperación de Alemania). Se trata de un programa de reemplazo de cultivos de coca por cacao, café, palma aceitera y palmito para la exportación, que aunque se ha venido impulsando con cierto éxito desde 2002, no está exento de importantes inconvenientes.

En pocas palabras, el mencionado programa llega a relativamente pocos productores ya que los “beneficiados” son menos de la cuarta parte de todos los productores de la región. Es una estrategia de mono-producción en una zona con vocación biodiversa y por lo tanto tiene impactos ambientales severos. La estrategia del programa da prioridad al cultivo extensivo para la gran producción destinada a la exportación en una zona que no es apta para este tipo de agricultura debido a la fragilidad ecológica y a la calidad de los suelos. El programa no tiene sostenibilidad en el tiempo ya que depende de la demanda y precios internacionales de los productos impulsados: cacao, café, palmito, caña de azúcar y palma aceitera. Más adelante vemos en más detalle como estos proyectos son implementados.

CONCLUSIONES Y RECOMENDACIONES

• Los Principios Rectores para el Desarrollo Alternativo deberían de romper la lógica aplicada, en donde la erradicación forzosa es el objetivo principal y el desarrollo sigue siendo un detalle.

• Perú trata de vender al mundo el éxito de su modelo para remplazar la economía de la coca, que, en el corto, mediano y largo plazo confirma las fallas más comunes que ha tenido el “desarrollo alternativo”.

• En la experiencia de beneficiarios de desarrollo alternativo en el Alto Huallaga, en lugar de tomar en cuenta la opinión de los pobladores, las agencias nacionales e internacionales solo utilizan la disminución de los cultivos como la medida del “éxito”.

• Uno de las fallas es una búsqueda de dólares o euros, en una dinámica en la que el objetivo es conseguir plata a toda costa antes que impulsar una estrategia de desarrollo rural sostenible y sustentable en las zonas, mediante una política propia de Estado.

• Con la sola aplicación de operaciones de erradicación forzosa, y por el hecho de no haber puesto en marcha proyectos de desarrollo sostenible, los sucesivos Gobiernos peruanos perdieron oportunidades para fomentar una presencia estatal más positiva en las regiones cocaleras.

• Para que los proyectos de desarrollo alternativo funcionen, sigue siendo fundamental comprender cómo están incrustadas las actividades ilegales en el contexto local y por qué siguen siendo impermeables a los esfuerzos para combatirlas.

Enero de 2013
Informe sobre políticas de drogas No. 39