Las fumigaciones no respetan fronteras

Ecuador inicia demanda internacional por las fumigaciones
12 Septiembre 2005
Policy briefing

La gravedad de la situación en la frontera colombo-ecuatoriana amerita una mayor atención por parte de la comunidad internacional, de las agencias humanitarias de la ONU y de otras entidades especializadas. La administración del presidente Palacio necesita del apoyo internacional para llevar a cabo la petición de suspensión de las fumigaciones en el área fronteriza y reducir de ese modo el grave perjuicio que causan las fumigaciones en territorio ecuatoriano.

Así como sucede con el narcotráfico, el conflicto armado, las masas de población desplazadas por culpa del conflicto armado, y en general con todos los problemas que se concentran en la zona fronteriza de Colombia con el Ecuador que claramente han desbordado los límites nacionales colombianos, del mismo modo, las fumigaciones tampoco distinguen la línea imaginaria que constituye una frontera. La diferencia está en que mientras el gobierno colombiano no tiene la capacidad física de evitar el desbordamiento del tráfico ilícito de drogas, armas y personas y todas sus secuelas, en cambio sí está en capacidad de impedir que el glifosato alcance el territorio del país vecino. Pero no lo hace.

Esta renuencia ha motivado a la nueva administración ecuatoriana del presidente Alfredo Palacio a ventilar de nuevo el tema de las fumigaciones en la frontera con el ánimo de obtener su suspensión inmediata y las reparaciones a que den lugar. Las fumigaciones con el herbicida Roundup son un componente importante del programa antinarcóticos del gobierno colombiano con el apoyo de Washington. De acuerdo a las múltiples denuncias de los pobladores de la zona, el glifosato asperjado afecta la salud humana, los animales domésticos y los cultivos.

A instancias de diferentes organizaciones humanitarias de la sociedad civil e instituciones gubernamentales como la Defensoría del pueblo, los ecuatorianos han pedido que no se fumigue en una franja de diez kilómetros al norte de la frontera. Una petición razonable que está lejos de ser desproporcionada. ¿Por qué entonces una exigencia aparentemente tan magra, que los ecuatorianos vienen planteando además desde 2001 poco después del inicio del programa de aspersión aérea del Plan Colombia, no ha podido ser satisfecha por las autoridades antinarcóticos colombianas? Por qué el gobierno de Uribe, que espera no obstante la colaboración de Ecuador en todas las áreas que afectan esta frontera, no ha estado dispuesto a ceder en este punto relativamente sencillo de los diez kilómetros? ¿Qué es una franja de diez kilómetros en términos de los cientos de miles de hectáreas que se fumigan todos los años en el territorio colombiano?

Recomendaciones

    • · La gravedad de la situación en la frontera colombo-ecuatoriana amerita una mayor atención por parte de la comunidad internacional, de las agencias humanitarias de la ONU y de otras entidades especializadas. La administración del presidente Palacio necesita del apoyo internacional para llevar a cabo la petición de suspensión de las fumigaciones en el área fronteriza y reducir de ese modo el grave perjuicio que causan las fumigaciones en territorio ecuatoriano.
 
  • · El programa de aspersión aérea debería ser suspendido también en todo el territorio colombiano, y sus fondos redirigidos hacia programas de desarrollo alternativo que incentiven a los campesinos a abandonar el cultivo de coca, y hacia la construcción de infraestructura que permita la comercialización de los cultivos alternativos.

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