La hoja de coca lleva siglos masticándose y bebiéndose en forma de té en en la región andina, no causa ningún daño y, seguramente, resulta beneficiosa para la salud humana. Sin embargo, la hoja se trata como si fuera comparable a la cocaína o la heroína. La inclusión de la hoja de coca en la lista de estupefacientes fiscalizados plantea interrogantes sobre la lógica del sistema de clasificación vigente en virtud de las convenciones de la ONU. El TNI considera que podemos encontrar un enfoque que tenga en cuenta las especificidades culturales con respecto a las plantas con propiedades psicoactivas o ligeramente estimulantes, y que se debe distinguir más entre los usos problemáticos, lúdicos y tradicionales de las sustancias psicoactivas.