Guía básica sobre la esencia de las políticas del Partido Laborista en el Reino Unido

Si no te entusiasma el tema, es que no estás prestando atención
16 October 2018
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El Partido Laborista del Reino Unido está alentando a las bases y estimulando la movilización de los trabajadores y las trabajadoras, al mismo tiempo que muestra un liderazgo cada vez más sólido. Su reciente congreso anual, organizado en paralelo al festival político The World Transformed (TWT), son motivo de esperanza.

Jeremy Corbyn hablando sobre el programa del partido titulado For the Many, durante el TWT / Photo credit Jess Graham (TNI)

La semana pasada, durante cuatro días, me sentí más emocionada que en mucho tiempo. Estuve en Liverpool, en el Reino Unido, para asistir a The World Transformed (TWT). Este festival político coincide con el congreso anual del Partido Laborista. Aunque solamente pude asistir a una pequeña parte de las charlas, creo que es importante que la motivación de las bases y la movilización de los trabajadores en relación con las políticas del Partido Laborista, así como el sólido liderazgo de Jeremy Corbyn, se conozcan internacionalmente.

Empezaré por la última sesión del TWT, del martes por la noche. Logré colarme en el auditorio, a pesar de que estaba tan lleno que un voluntario intentó impedirme el paso (la dedicación de muchos voluntarios hace posible el TWT). Casi no había sitio ni para estar de pie, pero quería escuchar al diputado John McDonnell y a la diputada Rebecca Long Bailey. Como miembros del Gabinete en la sombra de Corbyn, y responsables de las estrategias de Hacienda e Industria respectivamente, están al frente de las políticas económicas del laborismo. El grupo de campaña socialista del Partido Laborista fue quien organizó la sesión, los mismos que defendieron el triunfo de Jeremy Corbyn en 2015 al derrotar a los neoliberales que habían dominado el panorama político durante dos décadas. Más que un debate político, la sesión fue un derroche de energía, pasión, alegría, esperanza, compromiso y deseo de cambio. Todos los diputados que subieron al escenario reivindicaron un Partido Laborista socialista y todos se comprometieron a trabajar con los trabajadores, para los trabajadores y por las comunidades más afectadas por las políticas de austeridad. El grito de guerra retumbaba en la sala: ‘Reconstruir el Reino Unido para la mayoría y no para la minoría’.

El TWT está organizado por Momentum, en colaboración con muchas otras organizaciones progresistas. Momentum —un movimiento político descentralizado y afín al Partido Laborista— ha dado apoyo a la agenda socialista del Partido Laborista durante años. Su movilización y la llegada de Corbyn a una posición de liderazgo van de la mano. Tal como comentó Sylvia Jones, una de las fundadoras de la sección en Bristol de Momentum, a quien conocí al entrar en una sesión, el TWT ha creado un verdadero espacio para un amplio abanico de organizaciones progresistas, desde sindicatos a grupos de solidaridad. Muchos diputados laboristas participaron en los debates del TWT, mientras que los asistentes al TWT también se unieron al congreso del partido. Los organizadores se encargaron de que todas las sedes estuvieran a poca distancia unas de otras. El primer TWT tuvo lugar en 2015, lo que convierte a la de este año en su tercera edición.

   

El Partido Laborista hizo dos nuevas promesas electorales que lograron captar la atención de los participantes y de los medios de comunicación. La primera es desprivatizar servicios básicos como el agua, la energía, el servicio postal y el ferrocarril. El mejor modo de describirlo es como una renacionalización, algo que ya formó parte del programa de los laboristas para las elecciones generales de 2017. Dicha política ha resultado ser extremadamente popular entre los votantes y ha contribuido al creciente éxito del Partido Laborista.

Satoko Kishimoto durante su intervención en la conferencia ‘¿Un servicio de salud pública global?’ como parte del TWT / Photo credit Jess Graham (TNI)

A nadie sorprendió que, durante su conferencia del lunes 24, John McDonnell dijera que “algunos nos acusan de mirar al pasado para buscar soluciones, pero siempre hemos tenido claro que los servicios básicos deben ser públicos, de modo que la clase trabajadora, la ciudadanía y las comunidades recuperen el control económico de un modo nunca visto antes”. Dicha propuesta ya se ha concretado y detalla cómo reconstruir un sistema público de aguas, cómo transformar las compañías de agua privadas en nueve entidades públicas con estructuras democráticas y sujetas al escrutinio público. Si se establecen, posiblemente se conviertan en las empresas públicas de agua más ambiciosas en lo que a responsabilidad democrática y participación se refiere. Por cierto, Inglaterra es uno de los pocos países del mundo donde el agua está totalmente privatizada. El sector energético no es muy diferente, ya que está dominado por seis grandes empresas transnacionales.

Desde que se hizo público el manifiesto, muchos activistas, expertos y académicos han colaborado con los respectivos comités del Partido Laborista para dar forma a dichas políticas. Este experimento de formular políticas junto con activistas y expertos al margen del partido ha supuesto un soplo de aire fresco y una revolución en las dinámicas establecidas dentro del actual Partido Laborista.

Además, McDonnell y Long Bailey publicaron un nuevo documento de consulta sobre democracia y responsabilidad pública, con el fin de invitar a expertos en la materia a aportar ideas y así aprender de las experiencias de aquellos que están en primera línea. Ni yo soy una votante británica ni el TNI tiene sede en el Reino Unido; sin embargo, podemos participar activamente en la creación del conocimiento colectivo. Es, sin duda, una iniciativa innovadora.

La segunda promesa electoral resultó ser una sorpresa para muchos, incluso para mí. Durante el mismo discurso, McDonnell anunció que el Partido Laborista legislará a favor de la creación de un fondo denominado Inclusive Ownership Fund (IOF). Esta ley exigirá a las empresas de más de 250 trabajadores que cada año transfieran por lo menos un 1 % (y un máximo del 10 %) de sus acciones a dicho fondo, y así promover la distribución horizontal de los beneficios. El principal objetivo de esta propuesta, según la cual cada trabajador recibiría un máximo de 500 libras anuales en dividendos, es cómo distribuirlos entre aquellos que ya generan riqueza.

Conocí a Duncan McCann, de la organización New Economics Foundation, quien aboga por un Fondo de Riqueza Ciudadana creado por el Estado, pero propiedad de la ciudadanía. Le pregunté cuáles son las diferencias entre dicho fondo y el IOF y me explicó que la principal diferencia es que el IOF solamente beneficia a los trabajadores de las grandes empresas privadas. Los estudiantes, los pensionistas, los parados y los empleados públicos no están incluidos en ese planteamiento. Duncan cree que el IOF puede ser el primer paso para repartir riqueza privada entre la sociedad. Los dividendos que excedan el máximo de 500 libras anuales por trabajador irán destinados a un fondo nacional, que puede alcanzar los 2100 millones de libras al año, según el Partido Laborista, y que podrán usarse para financiar servicios públicos. Esta propuesta está teniendo aceptación incluso entre los votantes del partido conservador (ver el siguiente gráfico).

Una gran mayoría piensa que la propuesta de repartir acciones es una buena idea
Encuesta realizada por YouGov sobre la propuesta del Partido Laborista de repartir acciones / Photo credit yougov.com

Los escépticos apuntan, acertadamente, que los partidos políticos, sobre todo los de la oposición, dirían casi cualquier cosa para ganar votos en el periodo previo a las elecciones. Por este motivo, un espacio de discusión independiente como el TWT es primordial. Tuvieron lugar infinidad de debates sobre cómo crear una economía inclusiva, así como sobre democracia y responsabilidad pública. El contenido de las reflexiones fue concreto y la gente vio una oportunidad real para el cambio, si el Partido Laborista gana las próximas elecciones. Por supuesto, se dedicaron muchos esfuerzos para llevar a cabo cursos y talleres sobre la movilización de las bases y la organización de comunidades. El hecho de incluir exposiciones de arte, proyección de películas y otras actividades culturales hicieron que el TWT fuera muy atractivo para un público amplio.

El TWT también trató temas más generales que todavía no son prioritarios para el partido, como por ejemplo, qué hacer con los bancos. En 2018 se cumplen diez años de la última crisis financiera global. Los errores cometidos por las instituciones financieras, así como los riesgos que estas asumen, siguen repercutiendo en la sociedad, sin que se haya puesto en marcha una regulación al respecto. Las fuerzas neoliberales justificaron las políticas de austeridad extrema y los recortes sociales tanto en el Reino Unido como en el resto de Europa e incluso del mundo. Durante una sesión sobre finanzas en el TWT, la economista política Ann Pettifor afirmó que el “sector financiero es más poderoso y está más consolidado que nunca”.

Aunque se habla de bancos de desarrollo público regionales que invertirían en la economía real, el Partido Laborista no ha aportado medidas concretas para abordar el poder financiero que se concentra en la ciudad de Londres.

Michael Boberts, quien trabajó en Londres como economista, se mostró muy enfadado porque los bancos no trabajan para las personas y la economía real, sino que se ponen al servicio de las grandes empresas, los mercados financieros y los accionistas. Según Boberts, solamente el 5 % del dinero llega a la economía real y el resto es absorbido por los mercados financieros y la especulación. En estas circunstancias, la creación de bancos públicos no sería suficiente. Boberts argumentó que la banca debería ser un servicio público, al igual que el transporte, y no ve necesario integrar todos los bancos en un solo banco nacional público, sino más bien hacer que el sistema bancario sea gobernado democráticamente como un servicio público a través del cual el dinero vaya a parar a la economía real. El hecho es que nos enfrentamos a un sector financiero muy poderoso y extremadamente globalizado. Se trata de una ardua batalla que requerirá nuevos enfoques y propuestas de acción radicales.

Y finalmente está el brexit. Me dio la impresión de que el TWT eludió este controvertido tema conscientemente, mientras que el congreso del Partido Laborista no pudo evitarlo. El congreso aprobó una moción afirmando lo siguiente: “Si no conseguimos convocar elecciones generales, el Partido Laborista deberá apoyar todas las opciones que queden encima de la mesa, incluyendo hacer campaña a favor de una nueva votación popular”. En medio de un creciente llamamiento a un nuevo referéndum sobre el brexit, la prioridad sigue siendo unas nuevas elecciones generales, por lo menos para los máximos dirigentes del Partido Laborista.

A nadie sorprende que los grupos empresariales hayan atacado las políticas económicas socialistas del Partido Laborista, pues ven amenazados tanto su cómodo entorno empresarial como sus intereses particulares. También escuché críticas por parte de círculos de izquierdas que afirman que el Partido Laborista no es suficientemente radical ni internacional. En mi opinión, es muy fácil criticar y me pregunto si no sería mejor que, en lugar de censurar, la izquierda radical ofreciera su apoyo para favorecer una mayor unidad. A escala global, ¿qué otras oportunidades políticas existen de discutir sobre democracia y redistribución en favor de los trabajadores a nivel nacional? ¿Existen otras iniciativas tan serias y creíbles? El Partido Laborista actual ha creado realmente una oportunidad histórica para hacer frente a un sistema extremadamente neoliberal y afrontar la desigualdad, al mismo tiempo que abre nuevos debates sobre cómo debería ser una economía para la mayoría.

Me gusta verlo como una ocasión única. Después de todo, durante toda mi vida he presenciado el deterioro del Estado del bienestar y mis hijos solo conocen un mundo neoliberal. Los jóvenes de hoy no saben que la vivienda puede ser asequible y tienen pocas expectativas, a excepción de soñar con formar parte del 1 %.

Como dirían los británicos, solo me atrevo a soñar con políticas que se centren en los intereses de los trabajadores y las trabajadoras, y la gente corriente.