La tragedia de lo privado, el potencial de lo público

27 August 2014
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Desde Sudáfrica a Brasil, pasando por Italia, los Estados Unidos, Uruguay, Grecia o Noruega, los consejos municipales están retomando el control de los servicios públicos. Y las comunidades también están luchando por hacerlos más democráticos y receptivos a las necesidades y los deseos de la ciudadanía.

Este informe, publicado conjuntamente por la Internacional de Servicios Públicos (ISP) y el Transnational Institute (TNI) explora varias contra la privatización protagonizadas por organizaciones afiliadas a la ISP en el mundo. Desde Sudáfrica a Brasil, pasando por Italia, los Estados Unidos, Uruguay, Grecia o Noruega, los consejos municipales están retomando el control de los servicios públicos. Y los trabajadores y las comunidades también están luchando por hacerlos más democráticos y receptivos a las necesidades y los deseos de la ciudadanía.

Durante los últimos 30 años, desde que Margaret Thatcher y Ronald Reagan subieron al poder, está claro que los problemas que se suponía que debía mitigar el Estado del bienestar (el hambre, las enfermedades, el desempleo y las malas condiciones de vida) han vuelto a florecer, mientras estos políticos, aferrados al dogma del mercado, dirigían la destrucción del modelo. En el caso de gran parte del Sur Global, su ideología contribuyó a neutralizar todo intento por establecer servicios públicos allí donde más se necesitan.

Ahora está claro que los entes encargados de administrar los servicios públicos y los gobiernos locales, que son quienes toman las decisiones en la línea de frente de los servicios públicos, están en la práctica negando las pretensiones de las compañías privadas y sus adalides políticos. Con su actuación, están reivindicando desde el pragmatismo una lectura de la ‘eficiencia’ que se basa en una lógica distinta de la de la práctica comercial privada. Esta lectura se fundamenta en la idea de que el concepto de ‘valor público’ –la satisfacción de necesidades sociales– constituye el principal criterio de la eficiencia en la gestión de los servicios públicos. Este punto de inflexión nace de la experiencia cotidiana que atestigua el fracaso de los servicios prestados por el sector privado.

¿Cómo podemos fortalecer este abandono pragmático –y aún modesto– de la privatización y desafiar a las instituciones nacionales e internacionales que siguen impulsando el proceso e imponiéndoselo a un público cada vez más descontento? ¿Y cómo puede este rechazo pragmático del mercado privado en el ámbito de los bienes públicos convertirse en una fuente de energía y creatividad, activando un proceso de mejora y ampliación de los servicios públicos para satisfacer las nuevas necesidades y deseos que han surgido en las últimas décadas? Estas son las preguntas que buscamos responder en este cuaderno.