Círculo vicioso

La guerra química y biológica a las drogas
08 Marzo 2001
Report

La guerra química y biológica a las drogas pone en marcha un círculo vicioso de destrucción humana, social y medioambiental. En el marco de una campaña mundial, hacemos un llamamiento para que se ponga fin a esta práctica perniciosa e ineficaz de la erradicación forzada.

Las fumigaciones ponen en marcha un círculo vicioso de destrucción humana, social y medioambiental. En Círculo vicioso - La guerra química y biológica a las drogas, TNI-fellow Martin Jelsma describe como en su curso se violan los derechos humanos, se degrada la legitimidad del Estado, se abortan las alternativas de desarrollo, aumenta el apoyo campesino a las guerrillas, la guerra se extiende a nuevas áreas, y la Guerra a las Drogas se mezcla aún más con objetivos contrainsurgentes.

En la década pasada, en Colombia se fumigaron desde el aire más de 300.000 hectáreas de cultivos de coca y adormidera. La erradicación forzosa de cultivos ilícitos a nivel mundial se ha intensificado desde 1998. El Plan Colombia supone una drástica intensificación de la guerra química a las drogas. El herbicida que se usa en la actualidad está elaborado a partir del glifosato y su composición ha sido cambiada recientemente de manera que causa una devastación aún mayor. La DEA (Drug Enforcement Administration) ha propuesto operaciones masivas de aspersión de los cultivos de marihuana en Estados Unidos, con el objetivo de mejorar su posición negociadora y su legitimidad en la promoción de operaciones aéreas en otros países. Se han diseñado planes para lanzar un frente biológico en la Guerra a las Drogas. Los bioherbicidas con esporas asesinas introducidos intencionadamente en el medio ambiente, donde se multiplicarán y dispersaran como una plaga, son considerados la bala de plata de la Guerra a las Drogas. Se han identificado hongos para destruir coca, marihuana y adormidera.

El ciclo de la fumigación aérea produce contaminación que, a su vez, afecta a humanos, animales y plantas y destruye el medio de vida de los campesinos y las comunidades indígenas, forzando a estos grupos a migrar al interior de la selva. Este desplazamiento acelera el ritmo de la deforestación, con parcelas acuchilladas y quemadas sembradas con cultivos ilícitos de coca o adormidera que reemplazarán a aquellos previamente fumigados. Con el tiempo, los nuevos terrenos también son fumigados y el ciclo comienza otra vez, exacerbando el actual conflicto armado. A pesar de la fumigación de áreas enormes, el cultivo neto de coca en Colombia se ha triplicado desde que comenzaron las fumigaciones, lo que demuestra la futilidad de la práctica. Las fumigaciones aéreas sólo han logrado poner en marcha un Círculo Vicioso de destrucción.

Esta publicación analiza la guerra química y biológica a las drogas, abogando por la ruptura del Círculo Vicioso. La primera sección presenta las operaciones químicas y su impacto en Colombia. La segunda parte describe los antecedentes y la situación actual de la Guerra biológica a las drogas. El tercer capítulo proporciona una breve visión de conjunto de la historia de la erradicación forzosa en el mundo en el contexto de las tendencias de la política internacional de drogas. Finalmente, el último capítulo propone los fundamentos necesarios para un marco político sobre cultivos ilícitos enfocado hacia las opciones más urgentes a las que se enfrentan Colombia y la comunidad internacional hoy día.

En el marco de una campaña mundial, hacemos un llamamiento para que se ponga fin a esta práctica perniciosa e ineficaz de la erradicación forzada. Que se rompa el círculo vicioso de las fumigaciones aéreas, la destrucción medioambiental y el conflicto armado en Colombia. Que se pare la guerra química y biológica a las drogas.

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