¿A quién representa realmente el Foro Económico Mundial?

Análisis de la "clase de Davos"
18 January 2016
Primer

El TNI analiza de cerca la junta directiva del Foro Económico Mundial para intentar entender a quién representan sus integrantes y cuáles son sus intereses económicos y convicciones políticas. ¿Será este el futuro de la gobernanza global?

Según el Foro Económico Mundial (WEF), 2.500 personas, entre las cuales 40 jefes de Estado, asistirán al encuentro anual en Davos del 20 al 23 de enero de 2016. El Foro afirma que su misión consiste en “mejorar el estado del mundo” y en “desarrollar agendas globales, regionales e industriales”.1

¿A quién dice representar el Foro Económico Mundial?

El Foro Económico Mundial (WEF) afirma que es “responsable ante todos los sectores de la sociedad”, dedicándose a “combinar y armonizar lo mejor de muchos tipos de entidades, tanto del sector público como privado, organizaciones internacionales e instituciones académicas”.

Sin embargo, las propias estadísticas del WEF sobre la asistencia a Davos en 2015 ponen de manifiesto que el encuentro se halla dominado por hombres (83%), procedentes fundamentalmente de Europa y los Estados Unidos (75%).2

Por otro lado, su base de miembros permanentes la conforman exclusivamente 1.000 de las mayores empresas del mundo, la mayor parte de las cuales tiene una facturación anual de más de 5.000 millones de dólares.

Análisis del TNI: la junta directiva del Foro Económico Mundial

Para entender mejor el Foro Económico Mundial (WEF), el TNI ha realizado un análisis de las 24 personas que integran su junta directiva con el fin de determinar si este grupo, al que se le ha encomendado proteger “la misión y los valores” del Foro, es realmente representativo y responsable ante la sociedad.

Nuestro análisis revela que:

 

  • Solo 6 de los 24 integrantes de la junta directiva son mujeres (25%).
  • 16 son de Norteamérica y Europa (67%). Ninguno de los miembros de la junta procede de África.
  • La mitad de la junta (12) está compuesta por directivos empresariales. Sin embargo, si se repasan sus carreras, 16 cuentan con experiencia en grandes empresas (67%).
  • 22 de los 24 integrantes de la junta fueron a la universidad en los Estados Unidos o Europa; de estos, 10 fueron a la misma universidad: Harvard.
  • Solo uno de sus miembros puede decirse que represente a la sociedad civil (Peter Maurer, de la Cruz Roja). En la junta no participa ningún representante de sindicatos, entidades del sector público, grupos de derechos humanos, organizaciones campesinas o indígenas, estudiantes ni jóvenes.

Si se examina con mayor detalle la trayectoria de algunos de los miembros de la junta, también se constata una alta incidencia de un estrecho pensamiento ideológico y de conflictos de interés. Varios de ellos son directivos de grandes empresas con un largo historial de abusos sociales y ambientales, lo cual siembra dudas sobre la supuesta misión de la junta de “promover una verdadera ciudadanía global”.

 

  • Peter Brabeck-Letmathe, presidente de Nestlé, es conocido por tildar el derecho humano al agua de posición “extrema”. Nestlé tiene un controvertido historial en ámbitos como el embotellamiento de agua, la comercialización de sustitutos de la leche materna y el trabajo infantil en plantaciones de cacao en Costa de Marfil.
  • Christine Lagarde, directora general del Fondo Monetario Internacional (FMI), está actualmente acusada por los tribunales franceses de “negligencia” por su papel en un acuerdo de arbitraje de 403 millones de euros cerrado en 2008 a favor del empresario Bernard Tapie.
  • Mukhesh Ambani, presidente de Reliance Industries, es conocido por ser el hombre más rico de la India. Tiene una casa valorada en mil millones de dólares, con 27 pisos, para una familia de seis personas, en un país en el que el 40% de los niños y niñas padecen desnutrición.
  • Heiko Takenaka, director del Instituto de Investigación para la Seguridad Global de la Universidad de Keio, en Japón, ha enfrentado una importante controversia política por su plan de privatización de los servicios postales y por alternar su permiso de residencia entre Japón y los Estados Unidos para evitar pagar los impuestos sobre la renta.

> Ver infográfico sobre la junta directiva del Foro Económico Mundial: http://davosclass.tni.org/es

¿Por qué esto es importante?

Al Foro Económico Mundial (WEF) le gusta presentarse como un actor preocupado por la situación del mundo, consternado por la desigualdad creciente y comprometido con la construcción de una globalización progresiva. Sin embargo, el hecho de que sus propias estructuras de gobierno estén dominadas por los oligarcas y los directivos empresariales más ricos del mundo, empecinados en minimizar las regulaciones para maximizar las ganancias de sus empresas, plantea serias dudas sobre los intereses a los que sirven realmente.

Susan George, politóloga, activista y presidenta de la junta del TNI, llama a estas élites “la clase de Davos”, una clase de “individuos resueltos, poderosos y educados” que, “pese a los agradables modales y la bien entallada ropa de sus miembros, es depredadora”.3

El verdadero problema no solo está en que “la clase de Davos” tenga ocasión de reunirse y elaborar sus estrategias, sino más bien en que impulsen agendas globales que sirven en gran medida a sus propios intereses económicos y que inciden de forma desproporcionada en los sectores pobres, sin ningún tipo de responsabilidad democrática.

Existen pruebas de que los debates en el WEF han impulsado la negociación de nuevos acuerdos de libre comercio que han propiciado la pérdida de empleos y un tremendo auge en las demandas de empresas contra Estados; facilitado la formación del G-20 que integró a algunos pequeños actores en la formulación de políticas globales pero que sigue excluyendo a la gran mayoría de países; y proporcionaron un foro en el que los bancos cabildearon con éxito para limitar la debida regulación de la industria financiera tras la crisis mundial.4

Foro Económico Mundial: ¿el futuro de la gobernanza global?

El Foro Económico Mundial (WEF) también ha dejado claro que se considera a sí mismo un modelo de cómo debería gobernarse el mundo, promoviendo activamente su Iniciativa de Rediseño Global, que aboga por pasar de una gobernanza multilateral, basada en la toma de decisiones de cada Estado, a una gobernanza de múltiples partes interesadas, en que las grandes empresas tendrían un papel mucho más destacado y se convertirían, en efecto, en una suerte de ciudadanos globales.5 Este proceso ya está en marcha, como atestigua la emergencia de cada vez más foros autodesignados como el Foro Mundial del Agua, el Consejo de Administración del Mar (MSC) o la Corporación de Internet para la Asignación de Nombres y Números (ICANN).

La junta directiva del Foro Económico Mundial refleja, en cierto sentido, una idea de cómo desea que funcione el mundo: un mundo dirigido por un pequeño grupo de directivos empresariales, hombres en su mayoría, con la misma educación y visión ideológica, y con la comparsa de diversos actores no empresariales para dar a sus acciones una pátina de legitimidad.

http://davosclass.tni.org/es

1. http://www.weforum.org/about/world-economic-forum
2. http://www.weforum.org/agenda/2015/01/infographic-who-is-at-davos-2015
3. https://www.tni.org/en/node/11327
4. https://www.tni.org/en/article/world-economic-forum-history-and-analysis
5. https://www.tni.org/es/art%C3%ADculo/caballo-de-troya-las-transnacionale...

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