La financiación climática y la reparación climática Digging Deeper: Conversaciones sobre minería y transiciones justas
Explora la manera en que las cargas de la deuda y las estructuras económicas internacionales constituyen un obstáculo para la transición con justicia en el Sur Global. Analiza la descolonización, la política industrial verde y las reparaciones climáticas en aras de futuros equitativos y sostenibles.
Illustration by Fourate Chahal El Rekaby
La reforma de las finanzas internacionales para permitir una minería justa
Katie: Muchas gracias Fadhel por acompañarnos. La carga de la deuda de los países del Sur Global está siendo utilizada para justificar la extracción de materias primas “críticas” y de otro tipo para la “transición verde”, y las empresas mineras lo presentan como una oportunidad para que los países salgan de la deuda. ¿De qué manera el sistema internacional de la deuda y las finanzas o el sistema económico internacional impulsan la minería destructiva? ¿De qué manera está siendo un obstáculo para la transición justa? ¿Qué transformaciones necesita la arquitectura financiera internacional para generar las condiciones que permitan la posibilidad de una “minería justa”?
Fadhel: Comencemos por el panorama general, que es la arquitectura económica mundial. Esta tiene cuatro pilares básicos: la arquitectura financiera internacional, es decir, el Banco Mundial y el FMI. Luego está la arquitectura mundial de comercio e inversión, las reglas del comercio y las inversiones, principalmente bajo la Organización Mundial del Comercio (OMC). Después está la arquitectura fiscal mundial, que durante mucho tiempo estuvo en manos de los países de la OCDE, y ahora, gracias al Grupo de África el año pasado, finalmente estamos en proceso de trasladarla de las manos de la OCDE al sistema de la ONU con la Convención Marco sobre Cooperación Tributaria Internacional.
Por lo tanto, toda esa arquitectura económica mundial –finanzas, inversión, comercio y tributos– no fue, desde la perspectiva del Sur Global, diseñada por nosotros ni para nosotros. Fue diseñada durante la época colonial con fines económicos coloniales que consistían, principalmente, en la extracción del Sur Global. ¿Cómo podemos esperar que una arquitectura colonial produzca resultados que no sean coloniales? Esa arquitectura no fue concebida para una transición justa, el desarrollo ni la democracia. Era extractiva, abusiva, violenta y produce resultados muy violentos, abusivos y jerárquicos. Así que, al hablar de una transición justa, de desarrollo y derechos humanos, no le estamos prestando suficiente atención a la arquitectura general.
El papel colonial que se le impuso a África y al resto del Sur Global puede resumirse en tres componentes principales. En primer lugar, se supone que debemos producir materias primas baratas que serán utilizadas en el Norte Global, o por los países industrializados. Todavía hoy cumplimos ese papel. En segundo lugar, se supone que debemos ser los consumidores de la tecnología y de los productos industriales de los países del Norte. Todavía hoy cumplimos ese papel. En tercer lugar, y lo más importante, se supone que debemos ser el lugar donde la manufactura y las tecnologías obsoletas de la cadena de montaje que el mundo industrializado ya no necesita, sean externalizadas con la excusa de “creación de empleo”, “desarrollo”, “cooperación” y “asistencia técnica”. Pero, en la práctica, eso nos condena permanentemente a estar en la base de la cadena de valor mundial, en el fondo de la jerarquía. Todavía hoy cumplimos esas funciones coloniales principales, con resultados previsibles en términos de desarrollo, democracia y derechos humanos.
Ese es el punto de partida para la transformación que debe ocurrir. Requiere deshacer los roles coloniales que nos fueron impuestos, lo que significa transformar esa arquitectura económica mundial, no solo reformarla, lo que incluye a la arquitectura financiera, comercial, de inversión y tributaria.
Esa arquitectura produce uno de los principales obstáculos para la transición justa, que es la carga de la deuda externa del Sur Global. La deuda externa es un problema grave porque absorbe el “espacio de política fiscal” que podría utilizarse para invertir en salud, educación, adaptación climática u otras prioridades del Sur Global.
¿Cuál es la causa fundamental de esta deuda externa? Hay tres fuentes principales: las importaciones de alimentos, las importaciones de energía y las importaciones de productos de alto valor añadido. Estas son, por diseño de la arquitectura económica mundial, trampas estructurales para el Sur Global. Así que no habrá transformación a menos que abordemos las causas fundamentales de la falta de soberanía alimentaria, de soberanía energética y de soberanía tecnológica.
Las materias primas y la división entre Norte Global y Sur Global
Katie: Gracias por ese panorama general. El papel del Sur Global como consumidor de “procesos laborales y tecnologías obsoletas” y exportador de materias primas da una idea de dónde encaja la minería en ese panorama. ¿Podrías decir algo más al respecto?
Fadhel: Sí, hoy, por ejemplo, prácticamente se ha desatado el pánico en el Norte Global respecto a los minerales críticos. Si se observa un mapamundi, la gran mayoría de las materias primas críticas se encuentra en el Sur Global. Son un recurso clave para los productos de alta tecnología, la infraestructura de energía renovable y los productos de consumo para la economía del siglo XXI, y para las tecnologías militares, por supuesto. Así que cualquier país que se “industrialice” en los próximos 100 años necesitará acceso a esos recursos.
Por eso el mundo industrializado quiere mantener su posición en la cima de la jerarquía colonial existente, y mantener al Sur Global en la base, y seguir asignándole el rol de fuente de materias primas baratas, consumidor de tecnología y último eslabón en la cadena de valor. La minería ocupa un lugar central en esa situación.
Los bloques principales que compiten económica y geopolíticamente son Estados Unidos, China y Europa occidental. Estados Unidos y Europa se estancaron los últimos 30 años con respecto al acceso a la extracción y el procesamiento de minerales críticos, mientras que China logró el predominio. China se volvió experta en la tecnología de refinado de minerales críticos hasta el punto de que Europa y Estados Unidos ahora dependen de ella.
Pero la crisis de la COVID-19 y el conflicto en Ucrania fueron una llamada de atención para Europa y Estados Unidos, en el sentido de que las alteraciones en las cadenas de suministro, especialmente en sectores estratégicos con aplicaciones civiles y militares, hicieron que los minerales críticos ahora se consideren "críticos" y no solo "minerales". Eso desencadenó toda una reindustrialización para repatriar algunos de los componentes clave de la cadena de suministro mundial a Europa y Estados Unidos, lo que significa que ahora necesitan acceder a las minas en el Sur Global y construir infraestructura para procesar minerales críticos en países donde tienen alianzas estratégicas, como las alianzas de seguridad, o también repatriar toda la cadena de valor, con la extracción y refinación en el Norte Global.
Cuando se analizan los planes de descarbonización y desarrollo económico de Europa, Estados Unidos y China –el Pacto Verde de la UE, la Ley de Reducción de la Inflación de Estados Unidos– que es la Estrategia de Industrialización Verde para Estados Unidos, o la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, todos estos son programas de crecimiento, no de decrecimiento. Dan por sentado que tendrán acceso a todos los minerales críticos que quieran del Sur Global para descarbonizar el transporte y la electricidad, para continuar con el consumismo y la obsesión con el crecimiento y la obsolescencia programada. Si se evalúa el volumen de minerales críticos disponibles en el planeta, y se consideran las perspectivas de crecimiento de China, Europa y Estados Unidos, no quedaría nada para el desarrollo del Sur Global. Ese es el elefante en la habitación.
De modo que, si el Sur Global elabora una estrategia de desarrollo en serio, una estrategia de industrialización verde para sí mismo, que utilice sus propios recursos para fabricar e implementar los pilares del desarrollo –infraestructura de energía renovable, infraestructura de transporte limpio, infraestructura de cocina limpia– eso obligaría a Europa, Estados Unidos y China a revisar sus planes de desarrollo y su modelo orientado al crecimiento. Les obligaría a comenzar a invertir en investigación y desarrollo para reducir el uso de recursos físicos, y a empezar a pensar detenidamente en diseñar economías circulares, en reducir el desperdicio y el consumismo, y en una mirada de decrecimiento, coherente con los recursos físicos disponibles.
Existe el presupuesto implícito de que el Sur Global no debería hacer eso. Todo tiene que ver con la extracción del Sur Global, y de reproducir la misma jerarquía. Es por eso que, desde la perspectiva del Sur Global, no podemos descarbonizar un sistema que no ha sido descolonizado estructural y económicamente. Si la descarbonización se desvincula de la descolonización, producirá resultados feos para nosotros en el Sur Global y para el planeta entero. Es por eso que necesitamos vincular las dos si somos sinceros acerca de la transición justa y de vivir dentro de los límites planetarios.
Las tensiones entre el desarrollo y el extractivismo
Katie: Gracias por esos puntos sumamente importantes, y por enfocarte en cómo el impulso por una perspectiva de decrecimiento puede provenir del Sur Global. ¿Podrías decir algo sobre los diferentes paisajes y territorios dentro del Sur Global? Para muchas comunidades de primera línea, no necesariamente hace la diferencia que la extracción sea en definitiva para el Norte global o para personas ricas en su propio país, ya que el daño del extractivismo es el mismo. ¿Cuáles son las posibles tensiones ligadas a los proyectos “nacionales” de desarrollo y las personas que viven en las “periferias” de un país?
Fadhel: Sí, absolutamente. Cuando se trata de comunidades de primera línea en zonas mineras, a veces el abuso y el daño en realidad lo causan las empresas mineras nacionales, y no los inversores extranjeros. En los últimos años, el Ministerio de Ambiente de Colombia está elaborando un marco interesante para interactuar con comunidades de primera línea. Colombia es un importante exportador de combustibles fósiles. El año pasado en la COP (de la CMNUCC), Colombia respaldó la Iniciativa del Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles, que básicamente dice que estamos en camino de extraer y consumir más del doble de la cantidad de combustibles fósiles de lo que podemos según el presupuesto de carbono. Así que debemos inmediatamente dejar de añadir más infraestructura de combustibles fósiles, y eliminar rápidamente la infraestructura existente de combustibles fósiles con un marco de transición justa y equitativa. A países como Colombia –exportadores de combustibles fósiles en el Sur Global– se les debería permitir una transición justa que les permita diversificar sus economías y limitar su excesiva dependencia de los combustibles fósiles.
Colombia participa activamente en el diseño de cómo sería una transición justa y equitativa para sí misma. Está desarrollando estructuras económicas alternativas que ayudarán al país a industrializarse sin combustibles fósiles, aprovechar los minerales críticos que tiene para diseñar políticas industriales verdes y generar los empleos y la diversificación económica que necesita. Eso significa relacionarse directamente con las comunidades de primera línea en las zonas mineras para tener una conversación en serio sobre la extracción de minerales de esas comunidades en un marco de transición justa.
En el pasado, la empresa nacional minera extrajo carbón, petróleo y otros minerales de esas mismas comunidades y provocó daños importantes. Así que cabe imaginarse la escasa confianza que se tiene en el Gobierno, que ahora dice: nosotros haremos lo mismo, pero ahora se llama “transición justa” y “verde” y será buena para ustedes. Nadie le va a creer, a menos que se dé una interacción genuina que genere confianza y se diseñen y fijen las condiciones de la extracción, con prioridad para el desarrollo y la mejora de la calidad de vida, los derechos humanos y la protección de los derechos ambientales, en términos exigibles en los que la comunidad pueda confiar y construir. Eso significa que ciertos territorios serán designados como “no extraíbles” por razones de derechos humanos, ambientales, ecológicas y de biodiversidad, y las comunidades tienen, esencialmente, el derecho a decir que no. Esto no significa que este marco en Colombia sea perfecto, pero es un punto de partida.
El otro punto importante es que debemos tener muy en claro que ningún país del Sur Global puede industrializarse por sí solo. La economía de la industrialización requiere “economías de escala”, lo que significa que hay que producir un gran volumen de una unidad particular para que el costo por unidad disminuya, la calidad y la eficiencia mejoren, y para que la investigación y el desarrollo y la innovación entren en juego. Los beneficios de la industrialización solo pueden ocurrir a escala. Si eres un país pequeño, no tienes la demanda del mercado interno que permita industrializarte, así que tienes que depender de las exportaciones, y buena suerte compitiendo con Japón, Canadá, Estados Unidos, Alemania y China. Crees que te estás industrializando, pero en la práctica estás fabricando un pequeño componente en la política industrial de un tercero. Eso no es una industrialización real.
Por otro lado, si imaginas un bloque regional de 5, 10, 15, 20 países, con una complementariedad de recursos y capacidades, como colectivo sí tendrán el tamaño de mercado para industrializarse y tendrán las economías de escala de, digamos, 500 millones de consumidores. Entonces puedes tener una industria y comenzar a construir vínculos horizontales entre los diferentes componentes de la cadena de suministro.
Te daré un ejemplo, de la historia europea. Cuando Boeing dominaba la industria, era imposible que Francia o Alemania pudieran crear Airbus por sí solas. Eran demasiado pequeñas. Por lo tanto, Airbus tuvo que crearse como una política industrial conjunta paneuropea, con una negociación previa de la cadena de valor, del contenido de valor agregado, las condiciones de compromiso con la investigación y el desarrollo, etc. Colectivamente, los países europeos que crearon Airbus tuvieron la complementariedad de recursos y capacidades para competir con Boeing.
A eso nos referimos en el Sur Global. Queremos políticas industriales conjuntas para fabricar e implementar los pilares del desarrollo, comenzando por un sistema de energía renovable, infraestructura de cocina limpia para los 950 millones de personas en África que inhalan humos tóxicos a diario; fabricar e implementar transporte público limpio para conectar nuestras ciudades y nuestras economías, para crear la infraestructura logística de nuestro desarrollo. Esas tres políticas industriales por sí solas generarán cientos de millones de empleos en África y en el resto del Sur Global, y en realidad crearán los cimientos del desarrollo. Así que estos son pilares básicos, pero ningún país puede hacerlo solo.
Ahora, si vinculas esto a la minería y el extractivismo, cuando tienes bloques de países que llevan a cabo políticas industriales conjuntas, eso incluirá la minería y la tecnología minera. China domina la industria minera hoy en día. Si eres un país pequeño como Malawi, con un PIB de 20 000 millones de dólares, y te relacionas con un país de 20 billones de dólares, como China, ¿cuánto puedes negociar en cuanto a las condiciones de participación en la industria minera: precios, derechos humanos, derechos ambientales, derechos laborales? ¿Queda muy poco margen de negociación, verdad? Pero si eres un bloque de países que opera con una política industrial conjunta y una estrategia minera conjunta para el desarrollo, entonces tendrás la oportunidad de negociar. Así que recaerá sobre ese bloque de países la responsabilidad de lograr que su población participe en la definición de las condiciones de la industrialización.
Cuando los europeos organizaron una política industrializada conjunta, se trató de una distribución previamente negociada de la cadena de valor. Se puede negociar y diseñar por adelantado la distribución entre el capital y el trabajo, las condiciones de la extracción, los derechos humanos, las normas ambientales y laborales. Luego, como bloque, vas y le dices a un país como China: estas son las condiciones de la relación en el futuro. Negociamos como un bloque, no como comunidades individuales. Porque si negocias como una pequeña comunidad minera, no conseguirás nada, esa es la realidad. Pero si negocias como un bloque de países, tienes mejores oportunidades.
Descolonización e infraestructura extractiva
Katie: Siento que esto demuestra realmente cómo el proyecto de descolonización a escala internacional no puede separarse de los procesos de democratización local y nacional, ¿verdad? ¿Qué piensas sobre la infraestructura? Es probable que sea un poco anticuado ahora, pero Walter Rodney ya demostró cómo una gran cantidad de obras de infraestructura en el continente africano se crearon con un objetivo muy extractivo, de modo que el transporte, el tráfico marítimo y otras formas de infraestructura sirven a la exportación internacional y no al comercio intrarregional.
Fadhel: Absolutamente. Estás llegando al meollo del asunto. Recuerdo haber visto mapas del sistema de transporte del continente africano, oleoductos, vías férreas o redes eléctricas. Estos se parecen a mapas de invasión colonial que usaría un ejército. Puedes ver las venas abiertas del continente, la infraestructura de extracción. Y el primer día después de la independencia, cualquier Gobierno que asuma sus funciones, con todas las prioridades patrióticas y poscoloniales, no va a desmantelar toda la infraestructura extractiva y comenzar a construir una nueva. Lo que haces es trabajar con lo que tienes, y luego acumular sobre esa base. Así que ahora tienes un Gobierno nacional, no un Gobierno colonial, básicamente extrayendo de las mismas minas, usando los mismos caminos y vías férreas coloniales, yendo a los mismos puertos coloniales, con envíos que normalmente se destinan al mismo usuario final en el Norte Global.
Por eso hablo de la tarea pendiente de la descolonización de nuestras economías. Hay varios desafíos: uno es, literalmente, la infraestructura física. Segundo, tienes el desafío de reconocer y admitir que esto es un problema. Esto implica descolonizar la mente y decir: “estamos continuando con la misma extracción colonial y el abuso de nuestro propio sistema”. ¿Y entonces, qué hacemos ahora? Es una tarea monumental deshacer esa estructura porque no puedes parar todo y comenzar desde cero. ¿Mientras tanto, cómo alimentas a tu gente? El paso siguiente es reconocer que no eres tú solo, sino que todos tus vecinos y el continente tienen el mismo desafío. Entonces empiezas a pensar colectivamente: ¿cómo deshacemos este sistema?
Y si logras llegar a esa etapa, te das cuenta de que la industrialización verdadera y el poder escapar de las estructuras coloniales requiere construir los cimientos para el desarrollo y la prosperidad, comenzando por la energía, el transporte, la cocina limpia. Estas son oportunidades enormes de manufactura e industrialización, y como bloque de países, tienes todos los recursos naturales y los minerales estratégicos que necesitas para transformar tu economía. El continente africano tiene la fuerza laboral más joven del planeta y las economías de escala necesarias. Entonces, solo te falta una cosa: el acceso a la tecnología para fabricar e implementar esa infraestructura.
Aquí es donde entra la asociación estratégica. La tecnología que necesitamos para fabricar infraestructura de energía solar, eólica, geotérmica, vías para trenes de alta velocidad y cocina limpia ya está disponible en el mundo industrializado. El informe de la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA) de hace año y medio señaló que con la tecnología renovable existente y para 2040, África podría producir mil veces sus necesidades energéticas previstas con energías renovables y reemplazar por completo las exportaciones de combustibles fósiles del continente. ¡Mil veces! Mientras tanto, África atrae menos del dos por ciento de las corrientes financieras internacionales destinadas a las energías renovables. Suena absurdo. Y no tenemos acceso a la fabricación de la infraestructura de energías renovables que nos permita liberar el potencial real de desarrollo del continente.
¿Por qué el continente con el mayor potencial para las energías renovables no logra atraer la tecnología y los recursos que abundan en la economía mundial? No es por casualidad. Sería una gran amenaza para la jerarquía colonial existente. Porque imagina el potencial de África con la energía renovable. Es como tomar el poder de la OPEP y multiplicarlo por mil.
Por lo tanto, en el continente africano, vemos el tremendo potencial de las energías renovables como una situación en la que todos ganan, pero el Norte Global lo percibe como un riesgo que debe gestionarse y eliminarse. Eso significa que no habrá transferencia de tecnología para lo que llamamos Política Industrial Panafricana. La tecnología no vendrá de los países de la OCDE. ¿Entonces, cómo podemos avanzar?
Imagina que tenemos un bloque de 20 o 30 países del Sur Global que pueden diseñar una política industrial conjunta, con una complementariedad de recursos y capacidades, una distribución previamente negociada de la cadena de valor dentro de ese bloque y términos previamente definidos para los derechos laborales, ambientales, humanos, etc. Entonces tenemos todo lo que necesitamos, excepto la tecnología. Ya sabemos que el Norte Global no está interesado en compartir ni asociarse con su tecnología. Por lo tanto, si ese bloque acude a China, que tiene toda la cadena de valor que queremos replicar, y le dice: te ofrecemos la ganga del siglo, si nos transfieres tecnología para asociarte con nosotros en esta política industrial conjunta, con las condiciones que hemos previamente definido, esto es lo que te ofrecemos a cambio. En 10 a 15 años, duplicas tu huella industrial y tu peso geopolítico a nivel mundial. Y aseguras tu acceso a estos minerales preciosos por los que todos se desesperan. Además –y esto gracias a las restricciones comerciales que Europa y Estados Unidos les están imponiendo a los productos chinos de alta tecnología– te ofrecemos, potencialmente, el mayor mercado para tus productos de alta tecnología.
El mercado colectivo del Sur Global es mayor que el de Estados Unidos, Europa, Japón y Australia juntos, pero aún no tenemos un poder adquisitivo fuerte. Pero si nos industrializamos verdaderamente, tendremos el poder adquisitivo, lo que creará el mayor mercado del planeta. China aceptará ese trato, te lo garantizo.
Solo con desencadenar este proceso de políticas industriales reales nos da inmediatamente la segunda pieza de negociación para cambiar la conversación con el Norte Global. Y luego acudimos a un país como Alemania o Francia, y le decimos: mira, te ofrecemos el mismo trato que le acabamos de dar a China, con una asociación de empresa mixta para transferir tecnología, para fabricar e implementar tecnología de turbinas eólicas en el Sur Global, con nuestras condiciones propias, o para tecnología de trenes de alta velocidad. Asociémonos con tu tecnología y nuestro gran mercado. Y si dicen “no, no transferimos tecnología”, nosotros respondemos “bien, China tiene la misma tecnología”. En ese momento, los países de la OCDE no podrán decir “no, no transferimos tecnología” porque quedarían excluidos.
Así que la idea de este pacto geopolítico no es posicionar a China en la cima de la jerarquía, sino más bien reposicionar al Sur Global en el centro de un nuevo orden económico internacional, donde nosotros nos convertiremos en el árbitro de este nuevo mapa geopolítico y económico. Esto se convierte en el verdadero sistema multipolar que queremos ver, con una industrialización y un desarrollo reales en el Sur Global. Y ahora que el Sur Global está utilizando sus minerales críticos para desarrollarse según sus propias condiciones, obliga a los bloques económicos grandes –China, Europa y Estados Unidos– a repensar el consumismo, el uso de la energía, el desperdicio energético, la obsolescencia programada, y a empezar a pensar en el decrecimiento y la economía circular, en un nuevo orden económico internacional multipolar, estable y pacífico.
El componente laboral también es sumamente importante. En el Norte Global, esto suele interpretarse como que va a ser una pérdida para los trabajadores y la clase media del Norte Global, cuando en realidad no lo es. Si nos comprometemos a una industrialización real en el Sur Global, nuestros trabajadores estarán ocupados fabricando e implementando los pilares del desarrollo y la prosperidad, elaborando productos de alto valor añadido para el Sur Global. Eso significa que nuestros trabajadores ya no estarán disponibles para producir en la línea de montaje destinada a los consumidores del Norte Global, y eso significa que los empleos de los trabajadores del Norte Global ya no se pueden externalizar. Sus empleos están protegidos por las auténticas políticas industriales en el Sur. Es una situación en la que los trabajadores del Norte Global salen ganando. Y ahora la atención se desplaza hacia el verdadero problema: ¿cómo hará el Norte Global para crear un contrato social nuevo con su clase media mientras se pierden empleos por la automatización, la robótica y la inteligencia artificial? En ese punto pierde su validez el relato sobre “el robo de empleos” que protagonizarían los inmigrantes y los trabajadores del Sur Global. En cambio, la atención se desplaza hacia cuestiones de distribución de ingresos entre trabajadores y accionistas, y al papel del Estado en garantizar el derecho al trabajo, servicios públicos universales e ingresos dignos para todos y todas.
La construcción de alianzas
Katie: Ese es un punto muy potente que planteas sobre la posibilidad de alianzas entre movimientos sindicales del Norte y del Sur. ¿Qué papel crees que tienen los movimientos populares para impulsarlas?
Fadhel: Gran parte del trabajo que mis colegas y yo realizamos en los últimos dos años es el de socializar un marco alternativo para las políticas energéticas y climáticas en el Sur Global con grupos de la sociedad civil, grupos de estudios y organizaciones del Sur Global de todo tipo. No solo con aquellos que reflexionan sobre energía, clima y desarrollo, sino un movimiento de movimientos bajo una visión general.
El paso más difícil es llevar esto a los responsables de la toma de decisiones y a los propios Gobiernos al más alto nivel, para que empiecen a pensar de esa manera. Y no es que la mayoría de los Gobiernos no lo entiendan, sino que tienen una gran diversidad de vulnerabilidades que les impide actuar. Para llegar a esta Política Industrial Conjunta Panafricana, se necesita una masa crítica de países, con dirigentes del más alto nivel: presidentes y primeros ministros, que comprendan estas interconexiones y estén dispuestos a participar en conversaciones serias con otros países para formar ese bloque. ¿Y esto es como jugar con fuego, verdad? Te estás metiendo en una negociación geopolítica diseñada para alterar las jerarquías existentes. No va a ser bien recibida, especialmente por los países de la OCDE.
Tienes que estar completamente preparado como bloque antes de meterte en la boca del lobo. Si no te preparas antes, te comerán vivo. Por eso esta idea asusta a los responsables políticos. Pero como bloque, puedes diseñar estrategias para minimizar tu vulnerabilidad colectiva, aprovechar tu fuerza colectiva, alterar el sistema y reposicionarte.
Mis colegas y yo hemos optado por compartir esta perspectiva públicamente, y no mantenerla en secreto, porque hay que socializarla masivamente con organizaciones de la sociedad civil, grupos de estudios, movimientos políticos, medios de comunicación y movimientos sociales. Hay que generar presión desde abajo, y esa es la mejor manera de proteger esta perspectiva, para asegurarse de que todo el mundo la conozca, tanto en el Sur como en el Norte Global, porque tenemos un sinfín de aliados en el Norte Global que quieren un mundo mejor y vivir dentro de los límites planetarios, y ver un desarrollo y una prosperidad reales en el Sur Global. Una vez que esté sobre la mesa, y tengamos la tecnología, las finanzas, los recursos, la voluntad política y los movimientos sociales, identificaremos quiénes se interponen en el camino y nombraremos, denunciaremos y desplazaremos esos obstáculos.
Eso en resumen. Más fácil decirlo que hacerlo, pero por eso se llama lucha, ¿verdad? Y ese es el asunto pendiente de la descolonización del Sur Global.
Reparaciones climáticas
Katie: Es una mirada muy potente. ¿Me cuentas un poco sobre cómo encaja la misma con las campañas internacionales actuales a favor de las reparaciones?
Fadhel: Cuando se trata de financiamiento climático, desde la perspectiva del Sur Global es muy sencillo. Si tomas en serio la ciencia y la economía, tenemos un presupuesto de carbono. Los países del Norte Global han excedido con creces su presupuesto de carbono, y el Sur Global no. Los países que excedieron su presupuesto de carbono tienen una deuda climática. El concepto de deuda es muy sencillo en economía, finanzas y derecho. Si te debo 100 dólares, te pago 100 dólares. Podemos negociar el plan de pagos, pero en definitiva, te doy 100 dólares y tú no tienes que darme nada a cambio.
Sin embargo, no es así como funciona en el ámbito del financiamiento climático. En lugar de darte 100 dólares, te doy 3 dólares y te digo exactamente qué debes hacer con ellos: fijo las condiciones y si no las cumples, cancelo los desembolsos de 3 dólares. Te doy 25 centavos cada 6 meses. Y luego me siento mal porque claramente necesitas más de 3 dólares para tu financiamiento climático, así que te prestaré 7 dólares, te cobraré intereses, con condiciones para tenderte una trampa de deuda. Y luego, es evidente que necesitarás más para el financiamiento climático, así que voy a darte 10 dólares, pero tú tienes que darme tu bosque, para las compensaciones de carbono, en otras palabras, permisos de contaminación para que yo pueda continuar con mis emisiones y usar tu bosque como sumidero de carbono. Ahora tienes que proteger ese bosque. ¿Protegerlo de quién? De los pueblos indígenas que han sido los guardianes del bosque durante miles de años. Tienes que desplazarlos. A eso le llamamos financiamiento climático.
Y luego traeré a mis empresas para que inviertan 20 dólares más en tu economía para que produzcan hidrógeno verde para mí, no para ti, pero tú tienes que quitarle el riesgo a esa inversión, dándoles a los inversores todo tipo de concesiones para garantizar sus ganancias y darle un lavado de imagen verde a todo el asunto. En definitiva, tú me dirás: espera un momento, ¿dónde están mis 100 dólares? ¿Se supone que debes darme 100 dólares, verdad? Yo no debería darte mi bosque, ni mi hidrógeno, ni pedirte prestado. Esta es la reconfiguración que queremos tener en la discusión sobre el financiamiento climático.
El financiamiento climático tiene que ver con la deuda climática, lo que significa que debes pagar esa deuda. A eso le llamamos reparaciones climáticas. Debe pagarse en tres categorías: 1. Subvenciones, no préstamos. 2. Hace falta cancelar las deudas relacionadas con el clima, y no reestructurar la deuda para extender los pagos en el futuro. Por supuesto, hay muchos argumentos a favor de la cancelación de la deuda fuera del ámbito climático, y esto debería ser parte de la conversación sobre cómo generar el espacio de política fiscal que nos permita desarrollar nuestras economías, la resiliencia climática y la adaptación. 3. Y lo más importante: la transferencia de tecnología que salva vidas. Y uso la expresión "que salva vidas" a propósito. Tecnología que salva vidas para permitirnos fabricar e implementar la infraestructura que necesitamos: energía renovable, cocina limpia e infraestructura de transporte público limpio, y la infraestructura de resiliencia y adaptación que necesitamos para el agua, el saneamiento, la agricultura, etc. Ese es el marco de reparaciones climáticas que nos permitirá descolonizar y descarbonizar simultáneamente. Cualquier otro marco que utilice el discurso de la descarbonización pero no tenga interés en descolonizar las estructuras económicas no podrá ser el marco que genere una transición justa, de derechos humanos o democracia. Es solo un lavado de imagen verde, enjuague y repetición de las mismas relaciones coloniales.
Reflexiones finales
Katie: ¿Hay alguna reflexión final que quieras compartir?
Fadhel: Hemos hablado mucho sobre la industrialización verde, pero también existe la amenaza de que el lavado de imagen verde de esa industrialización reproduzca la misma jerarquía colonial. En la última COP, Kenia y otros países africanos anunciaron con orgullo su asociación de industrialización verde con el Norte Global. Pero si te fijas en los detalles, no se trata de una auténtica industrialización verde, sino de extractivismo.
Para dar algo de contexto, la alternativa que ofreció Alemania a las reparaciones por el genocidio en Namibia fue el “desarrollo”. El Gobierno namibio aceptó la propuesta y ahora tenemos inversiones enormes, principalmente de Alemania, en esta nueva “zona industrial verde” insignia, que depende de la producción de energía renovable, electricidad verde e hidrógeno verde. Esto requiere una enorme cantidad de agua, pero a Namibia no le sobra el agua, de ahí la necesidad de la desalinización de agua de mar, que tiene su propio impacto ecológico negativo. El uso de la tierra para producir energía solar y eólica con el fin de generar electricidad verde para la producción de hidrógeno verde está desplazando a la gente de sus tierras, a los descendientes, por cierto, de las víctimas del genocidio.
¿Pero qué se supone que debe fabricar esta zona industrial verde? En realidad, está externalizando la obsoleta fabricación en línea de montaje que ya no se necesita en la UE hacia la zona industrial verde de Namibia, con energía de bajo costo y mano de obra barata, para luego ser enviada de vuelta a los consumidores de la UE, excepto que esos productos ahora son “verdes”, por lo que no pagan un impuesto CBAM –el Mecanismo de Ajuste Fronterizo de Carbono– el impuesto al carbono. Así que la zona industrial verde y el CBAM son dos caras de la misma moneda, diseñadas para ser una herramienta de gestión de la inflación para la UE, lo que mantiene bajos los costos de los productos y actúa como un arma comercial contra los competidores de la UE que aún no tienen zonas industriales verdes. Todo esto se califica de industrialización verde, financiamiento climático y desarrollo para Namibia, pero en realidad, lo que hace es extraer los recursos de Namibia e instala a Namibia nuevamente en el fondo de la cadena de valor global.
El Reino Unido también está a punto de introducir su CBAM, al igual que Estados Unidos, Canadá y Japón. Pronto se verá una avalancha de zonas industriales verdes en el Sur Global diseñadas para recrear la misma jerarquía, todas clasificadas como financiamiento climático e industrialización verde.
Por lo tanto, no toda “industrialización verde” descoloniza al Sur Global.
Katie: Ese es un punto muy importante, ya que a medida que la expresión “política industrial verde” explotaba en los últimos años; la expresión en sí se está convirtiendo en un espacio de disputa, con riesgo de acaparamiento verde.
Digging Deeper
Full dossierConversaciones sobre minería y transiciones justas
Esta serie de conversaciones tiene como objetivo explorar cuestiones complejas en torno a la minería y la transición energética, así como las soluciones que proponen los movimientos sociales.
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La política industrial verde Digging Deeper: Conversaciones sobre minería y transiciones justas
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La financiación climática y la reparación climática Digging Deeper: Conversaciones sobre minería y transiciones justas
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