Declaración de la sociedad civil sobre el cannabis en Marruecos para la Comisión de Estupefacientes

21 Octubre 2017
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La siguiente declaración de Abdellatif Adebibe, pronunciada en nombre de la Confederación de Asociaciones para el Desarrollo de la Región Senhaja Rif, estaba prevista como un aporte de la sociedad civil al debate sobre el desarrollo alternativo y las políticas de drogas orientadas al desarrollo que tuvo lugar en una reunión entre períodos de sesiones de la Comisión de Estupefacientes en Viena. Abdellatif representó a los productores de cannabis en la UNGASS 2016, tras la reunión del Foro Mundial de Productores de Plantas Prohibidas que tuvo lugar en Heemskerk, Países Bajos, organizado por el TNI. 

Sin embargo, el video con la declaración no llegó a proyectarse debido a la objeción informal de una delegación nacional. El Transnational Institute y sus socios desean que se aclare el proceso que llevó a esta decisión. Es preciso insistir en la importancia fundamental de las voces de la sociedad civil en los foros internacionales. La decisión de impedir que se proyectara esta declaración no debería sentar precedente.

Declaración:



En la “región histórica” de cultivo en el Alto Rif Central en Marruecos, el cannabis fue considerado un producto económico legal para el consumo nacional durante siglos, hasta la independencia del país. La planta ancestral se utilizó tradicionalmente no solo con fines recreativos. También tenía usos industriales y medicinales hasta que Marruecos firmó la Convención con la ONU en 1961.

A partir de la prohibición del cannabis, los cultivadores no tenían alternativas que vender su cosecha a los narcotraficantes nacionales e internacionales. El cambio de ley solo tuvo efectos indeseables en el desarrollo de la región afectada. Causó una situación de represión y persecución por parte de las autoridades nacionales. Miembros inocentes de la tribu fueron capturados y penalizados. Hasta hoy, los únicos beneficiarios de la situación son los narcotraficantes, mientras que el pequeño agricultor vive en la pobreza. Debido a un abandono progresivo, la región no ha conocido un desarrollo infraestructural y socio-económico importante, comparado con otras regiones en Marruecos.

Debido a la creciente demanda internacional de drogas y la falta de iniciativas eficaces de desarrollo alternativo para la región por parte de las autoridades nacionales e internacionales, los cultivadores siguen soportando una situación de inestabilidad social, de miedo y de un futuro impredecible. La población en la región histórica de cultivo de cannabis no solo se ve afectada por factores demográficos y geográficos, sufren además de la expansión del cultivo en nuevas regiones donde hay tierras abundantes para satisfacer una creciente demanda, y esto con nuevas variedades, importadas desde Europa.

Luchamos por ello contra la importación y el cultivo de genéticas que están diseñadas para una alta producción de resina y que están destinados
exclusivamente al tráfico de drogas y causan además problemas de degradación medioambiental. Nuestra propuesta es promover el patrimonio cultural, el potencial humano y el entorno físico de la región histórica de cultivo, incluyendo la explotación licita del cannabis ancestral y autóctono.